Es oficial. Ya sabemos que existe al menos un planeta en Alfa Centauri, la estrella más cercana al Sol. Y, teniendo en cuenta que en realidad Alfa Centauri es un sistema formado por tres estrellas, lo más probable es que existan muchos más. Desde que conocimos la noticia del descubrimiento, son muchos los que se preguntan cuánto tardaríamos en viajar hasta Alfa Centauri para ver el nuevo planeta con nuestros propios ojos. O mejor dicho, con los ojos de nuestros emisarios robóticos.

Me gustaría decir que es posible llevar a cabo una misión a la estrella más cercana con una duración de veinte o treinta años. Mucho tiempo, sí, pero inferior a la vida media de un ser humano. Me gustaría decirlo, pero estaría mintiendo. Lo siento, amigos, pero no hay atajos. El viaje interestelar es realmente difícil, una hazaña propia de especies realmente evolucionadas y no apta para pequeños simios agresivos con aires de grandeza. Ajo y agua. Aunque, pensándolo bien, quizás no esté todo perdido. Analicemos las opciones disponibles con más calma.
El abismo del espacio interestelar
El objeto humano más veloz que hemos lanzado fuera del Sistema Solar es la Voyager 1. Esta venerable sonda se aleja del Sol a una velocidad de 17,4 km/s, o sea, unos 540 millones de kilómetros al año. Pero Alfa Centauri está a 4,37 años luz -o 272 000 unidades astronómicas (UA)-, una cifra que se reduce a 4,24 años luz en el caso de la pequeña Próxima Centauri. A esta velocidad, la Voyager 1 tardaría unos 76000 años en llegar a Alfa Centauri, suponiendo que viajase hacia ella (que no lo hace). Huelga decir que la Voyager no es un vehículo interestelar muy adecuado.

Con la tecnología disponible sería posible enviar una nave fuera del Sistema Solar cinco o diez veces más rápida que la Voyager 1. Las propuestas serias de la NASA para construir sondas ‘interestelares’ capaces de estudiar la Nube de Oort o la heliopausa prevén alcanzar una distancia de 150 000 millones de kilómetros en quince o treinta años. Bueno, parece que vamos progresando… hasta que nos damos cuenta que esa distancia no llega al 2% de un año luz. Seguimos igual que al principio.
Para llegar a Alfa Centauri dentro de un tiempo aceptable, las velocidades que tenemos que alcanzar deben superar los diez mil kilómetros por segundo. A esa velocidad llegaríamos en 130 años, lo que puede suponer algún engorro que otro teniendo en cuenta la mala costumbre que tenemos la mayoría de seres humanos de morirnos antes de los cien años. Si viajamos a 25 000 km/s, el tiempo de vuelo se reduce a 50 años. Medio siglo no está nada mal para un viaje interestelar, por lo que ésta debería ser la velocidad que debemos proponernos alcanzar, todo un reto si recordamos que la Voyager 1 se mueve a menos de 18 km/s.
Está claro que no nos queda más remedio que usar sistemas de propulsión distintos a los habituales, así que mejor nos vamos olvidando de la propulsión química convencional empleada por los cohetes corrientes. ¿Por qué? Pues porque si queremos alcanzar el 1% de la velocidad de la luz (3000 km/s) usando cohetes químicos convencionales necesitaríamos 1026 kg de combustible por cada kg de masa de la nave. O sea, muestra nave terminaría por tener cien veces la masa de la Tierra (!).
Por otro lado, si queremos viajar a Alfa Centauri en este siglo debemos hacer ciertos sacrificios. Por ejemplo, olvidémonos de naves tripuladas. Las sondas automáticas serán infinitamente más baratas y resistentes. Además, podemos concebir una misión que se limite a sobrevolar el sistema de Alfa Centauri sin necesidad de frenar y entrar en órbita alrededor de una de las dos estrellas principales, lo que supondría un gasto energético prohibitivo.
Bien, vayamos al grano, ¿qué sistemas de propulsión podemos usar? Basta con echar un vistazo a la Wikipedia para ver que es muy fácil encontrar decenas de sistemas de propulsión para llevar a cabo un viaje interestelar. Sin embargo, no todos son igual de viables, así que lo mejor será dividir las técnicas de viaje interestelar en ‘posibles’ (en principio realizables con las tecnologías existentes, aunque habría que desarrollarlas mucho más), ‘poco probables’ (prometedoras, pero con alguna pega grave) y ‘ciencia ficción’ (imposibles de llevar a cabo con la tecnología disponible a largo plazo). Por motivos obvios de espacio, nos limitaremos a esbozar las características principales de cada sistema.
Sistemas de propulsión posibles
Propulsión iónica y nuclear térmica
La propulsión eléctrica -iónica o de plasma- se usa actualmente en varias naves espaciales y permite alcanzar un impulso específico -eficiencia- de varios miles de segundos. La propulsión térmica nuclear le sigue un poco más atrás. Estos sistemas de propulsión no están nada mal para viajar por el Sistema Solar, pero tardaríamos 40 000 años en llegar a Alfa Centauri. No, mejor descartamos estas opciones.
VASIMR (Variable Specific Impulse Magnetoplasma Rocket)
Vamos a suponer que, a pesar de las quejas de muchos críticos, el VASIMR del ex astronauta Franklin Chang Díaz es viable. En ese caso, una nave con VASIMR tardaría ‘solamente’ 2200 años en llegar a Alfa Centauri. ¿Que es mucho? Vale, también descartamos este sistema.
Velas solares
Aquí ya empezamos a movernos en territorio interesante. Una vela solar en el lenguaje de los vuelos interestelares no es una simple vela fotónica como la Ikaros japonesa. El adjetivo ‘solar’ tiene un motivo. Una vela solar consiste en una enorme estructura con forma de paracaídas que, al igual que una vela fotónica, usaría la presión de radiación de la luz solar -y no la del viento solar como a veces se cree de forma errónea- para acelerar la nave hasta velocidades de escape del Sistema Solar. Pero para aprovechar este sistema es necesario desplegar la vela cerca del Sol. Mucho.
Suponiendo que en las próximas décadas seamos capaces de construir velas gigantes ultraligeras capaces de soportar más de 60 g de aceleración y miles de grados celsius, una vela solar podría viajar hasta Alfa Centauri en mil o dos mil años. Sigue siendo mucho, pero se puede combinar este sistema con otros para disminuir el tiempo de vuelo. Por ejemplo, la propuesta Medusa de los años 90 unía la propulsión nuclear por pulsos con una vela solar. Además, una vela solar podría ser usada por una nave interestelar para visitar Próxima Centauri y maniobrar después para viajar a Alfa Centauri A o Alfa Centauri B.

Propulsión nuclear por pulsos
Popularizado por el Proyecto Orión de los años 60, este sistema parece una locura, pero lo cierto es que las tecnologías asociadas ya han sido probadas. Una nave nuclear por pulsos se mueve detonando artefactos nucleares a poca distancia del vehículo. La onda expansiva es absorbida por una placa especial con amortiguadores, la cual transfiere parte de la energía a la nave de tal forma que ésta acelera de forma constante. Orión era un vehículo muy prometedor para viajar por el Sistema Solar, pero para trayectos interestelares este sistema no resulta tan atractivo.
Para empezar, habría que usar cerca de 300 000 artefactos de fusión -y no de fisión como en la versión interplanetaria-, lo que muy posiblemente supere nuestras posibilidades tecnológicas. Una Orión interestelar tripulada debería tener una masa del orden de 400 000 toneladas (!) y una placa de cien metros de diámetro. E incluso con estas monstruosas dimensiones tardaría unos 150 años en llegar a Alfa Centauri. No está mal para una nave generacional, pero no parece ser lo más adecuado para una misión de reconocimiento automática. Aún así, es un sistema a tener en cuenta si lo unimos a otras formas de propulsión.

Velas láser
Las velas láser son un caso concreto de sistemas de propulsión mediante haces de energía. Básicamente, consisten en una vela fotónica gigante propulsada no por la luz del Sol, sino mediante un conjunto de rayos láser superpotentes situados en órbita terrestre o solar. Existen varias versiones de este sistema, algunas empleando máseres o haces de partículas en vez de láseres, o con velas de material fisible. Si dispusiéramos de un conjunto de láseres espaciales de 25 gigavatios de potencia podríamos mandar una nave de 100 kg (de los cuales 33 kg serían la carga útil y el resto la vela) hasta Alfa Centauri en solamente 40 años.
Los láseres deberían funcionar constantemente durante las cuatro décadas que duraría la misión y la vela se limitaría a sobrevolar el sistema, pero evidentemente estamos ante una forma de propulsión que está dentro de las posibilidades tecnológicas de nuestra civilización. Claro que 100 kg es muy poco, pero si usamos una nave un poco más masiva, el tiempo de vuelo se dispararía hasta los cien años si no incrementamos la potencia de los láseres. Aún así, es el método más prometedor a corto, medio y largo plazo. Y como bola extra, se pueden construir velas láseres por etapas -propuestas por Robert L- Forward- capaces de frenar antes de llegar a su objetivo, aunque en este caso las dificultades tecnológicas son considerables.

Sistemas de propulsión poco probables
Naves de fusión nuclear
La fusión nuclear es uno de los sistemas de propulsión preferidos para los viajes interestelares, tanto en la realidad como en la ficción. Los famosos proyectos Daedalus e Icarus se basan en este sistema. Otras propuestas, como el Proyecto Longshot de los años 80, usan un diseño de nave de fusión junto con otros sistemas. No obstante, y por mucha fama que tengan, lo cierto es que nadie sabe cómo construir un motor de fusión operativo. Diseños hay muchos (motores de fusión continua, fusión por pulsos, fusión mediante haces láser o haces de electrones, fusión por confinamiento magnético, etc.), pero ninguno ha pasado la fase conceptual sobre el papel.
Al igual que la fusión controlada en reactores terrestres, los motores de fusión parecen estar a la vuelta de la esquina, pero nada indica que sea así. Para complicar las cosas, la eficiencia de un motor de fusión depende fuertemente del combustible usado: deuterio, tritio o helio-3. Las reacciones de deuterio con helio-3 son las más eficientes, pero el problema radica en que el helio-3 es un isótopo muy, pero que muy escaso. Extraer el helio-3 de Júpiter o la Luna, como se ha propuesto en repetidas ocasiones, no parece ser una opción práctica, ni tampoco barata.
Los reactores de fusión terrestres usan deuterio y tritio como combustible, pero esta reacción genera neutrones que no pueden ser dirigidos para propulsar un vehículo espacial, además de crear un serio problema de radiactividad inducida (las reacciones He3-deuterio generan protones, cuya carga eléctrica los hace más dóciles). En cualquier caso, una nave de fusión por etapas como Daedalus tardaría unos 30 años en llegar a Alfa Centauri (el objetivo inicial era la estrella de Barnard, por entonces -los años 70- la única estrella en la que se sospechaba que podían existir planetas).

Antimateria
La antimateria se aniquila con la materia ordinaria liberando radiación pura. La reacción es tan eficiente que unos pocos kilogramos de antimateria nos permitirían llegar a otras estrellas. Se puede crear un sistema de propulsión que aproveche directamente la luz y las partículas resultantes de la aniquilación -el llamado ‘cohete fotónico’- o bien para calentar un fluido propulsivo (agua, metano, hidrógeno, etc.). El gran inconveniente es que carecemos de la capacidad de producir grandes cantidades de antimateria y además nadie sabe cómo almacenarlas de forma segura durante décadas. Muchos lo consideran un sistema de propulsión de ciencia ficción, pero he preferido dejarlo en esta categoría porque lo cierto es que cada día se crea antimateria en varios aceleradores a lo largo del mundo, aunque sea en cantidades ínfimas. Además, ciertos conceptos de naves interestelares (AIMStar o ICAN-II) hacen un uso más racional de la antimateria, mezclándola con sistemas ‘normales’ de fusión o fisión.

Sistemas de propulsión de ciencia ficción
Estatocolector interestelar de Bussard
El estatocolector de Bussard es sin duda la nave espacial más imponente concebida por la mente humana. Capaz de utilizar el hidrógeno interestelar como combustible inagotable para su motor de fusión, en principio no hay límites a lo que esta nave podría conseguir. ¡Incluso viajar al otro extremo del Universo! No es de extrañar que sea uno de los conceptos favoritos de los escritores de ciencia ficción (como en la mítica Tau Zero de Poul Anderson). Pero las dificultades asociadas también parecen ser de ciencia ficción. Tanto que son muchos los que creen que este sistema es simplemente una quimera. Otras versiones de estatocolector más modestas, como el Augmented Interstellar Rocket (RAIR), podrían ser viables para una civilización más avanzada como la nuestra, pero no para nosotros. El estatocolector de Bussard es una nave para dioses, no para simples mortales.

Star Trek
En esta categoría entran los agujeros de gusano, los sistemas de propulsión superlumínicos y todos los mecanismos de distorsión del espaciotiempo (o warp). Lo sentimos, pero hasta que se demuestre lo contrario, la relatividad de Einstein es sagrada.
Los carros de los dioses
Entonces, ¿cómo viajamos a Alfa Centauri? En principio, y hasta que los motores de fusión sean viables, una vela láser o una nave de pulsos nucleares tipo Orión parecen ser las únicas opciones realistas a corto plazo (y con ‘corto’ quiero decir ‘en este siglo’). Por supuesto, se pueden combinar varias de estas técnicas para obtener una misión aún más rápida, pero lo cierto es que la elección del sistema de propulsión definitivo depende de avances en muchas tecnologías claves que aún no han tenido lugar. Otro motivo más para ir empezando su desarrollo.

Incluso si no descubrimos planetas -o lunas como Pandora- en la zona habitable de los astros del sistema de Alfa Centauri, un viaje a la estrella más cercana es un desafío de primera magnitud para la humanidad. Un desafío que nos permitiría entender mejor los procesos de formación planetaria en la Vía Láctea y, de paso, a nosotros mismos.
Como dijo Carl Sagan, para cuando seamos capaces de visitar otras estrellas, habremos cambiado. Solamente una especie madura y realmente inteligente será capaz de enfrentarse al enorme abismo del espacio interestelar y superarlo. Si queremos sobrevivir en la inmensidad del Universo y no caer en el olvido, la humanidad debe viajar a las estrellas. En nuestras manos está hacer realidad este sueño. ¿Seremos capaces de afrontar el desafío?
Referencias:
- Deep Space Probes, Gregory Matloff (Springer, 2005).
- Deep Space Propulsion: A Roadmap to Interstellar Flight, K. F. Long (Springer, 2012).


«Los sueños no hacen daño a nadie si se trabaja detrás de ellos para hacerlos tan reales como sea posible».
Frank W. Woolworth
Interesantes comentarios, los seres humanos somos una especie, que estamos en desarrollo, nuestra historia es prueba de como vamos avanzando respondiendo muchas interrogante Que se dan conforme vamos existiendo, nuestro grado de conciencia nos hace sentir las distintas actividades fisicas las cuales ahora entendemos, asi mismo nos planteamos nuevas interrogantes, como las que nacen cuando miramos al cielo y apreciamos la infinidad del universo…….
Es un artículo muy interesante. Pero yo opino que el primer viaje interestelar no lo haremos con sistemas de propulsión que nos permitan alcanzar grandísimas velocidades. Yo creo que lo haremos usando otro tipo de tecnología y física que aún no hemos sido capaces de comprender, con esto me refiero a los agujeros de gusano, etc. Obviamente se conseguirá si no nos autodestruimos en un futuro próximo. Y respecto a comentarios que leí del porqué otras civilizaciones no se han comunicado aún con nosotros, aquí mí respuesta.
Esto es una opinión personal. Casi seguro que ya hemos sido encontrados por una especie muchísimo más evolucionada, más inteligente y más racional que la nuestra. No podemos ni imaginar los atrasados que estamos con respecto a ellos. Simplemente hay que cambiar nuestra forma de pensar e intentar imaginar qué pensaría una especie tan avanzada de una tan abominable como la nuestra. Una especie que ha logrado superar las distancias intergalácticas, una especie que ha logrado adquirir los conocimientos y la tecnología suficiente para encontrarnos, nos vería, como bien dijo el autor del artículo, como » pequeños simios agresivos con aires de grandeza». Con todos sus logros y su inherente humildad (sí, para llegar a hacer lo que consiguieron esas civilizaciones se necesita humildad») no tienen la más mínima necesidad de mostrarse ante nosotros, simplemente no nos lo merecemos. Somos aún tan irracionales, hipócritas, soberbios… Ellos simplemente nos ven como una pobre especie atrasada de simio agresivo que se matan entre ellos. No somos capaces de respetar a un individuo de nuestra misma especie, menos aún de respetar a un individuo inteligente de otra especie superior, nuestra envidia nos corroería y acabaríamos odiándolos por el ya conocido, racismo. La inmensa mayoría de la sociedad actual, lamentablemente, nos inculca a odiar a todo aquello que sea diferente a nosotros, algunos lo aplican, otros afortunadamente no.
Aún nos falta demasiado camino por recorrer, para nisiquiera plantearnos ser visitados por una especie superior que seguro, nos ha encontrado ya.
Hay mucha especulación sobre este tema. Ummita está errado: la variación en el número de civilizaciones tecnológicas no es por el número de planetas existentes, pues Sagan era muy optimista al respecto, sino en el tiempo en que dichas civilizaciones existan antes de autodestruirse. Veamos nuestro ejemplo: conflictos violentos, desarrollo de armament cada vez más destructivo, destrucción de nuestro entorno ecológico… así creen que lleguemos a volar a otras estrellas? Como otro comentario bien dijo: dudo mucho que cosas como Star Trek tengan lugar, al menos no para el Homo Sapiens. En cuanto a la existencia de otras civilizaciones, si, yo tambien creo que deben existir, pero la distancia interestelar es un gran obstaculo (y ni hablemos de la intergalactica). Creo, con un alto grado de certeza, que el Homo Sapiens estará atrapado en este Sistema Solar hasta que se extinga.
llevamos muy poco tiempo con la luz encendida en este planeta para que nos hayan detectado otros seres.
Tiempo y distancia , ese es el problema.
Tantos Supercumulos con tantas galaxias cada uno de ellos y con miles de estrellas cada una de ellas , seriamos unos ilusos arrogantes pensar que no hay mas vida evolucionada y al mismo tiempo , si la hay seriamos igual de arrogantes pensar que nos visitan, precisamente a nosotros.
No somos nada .
Pero que nadie se preocupe, al final , todos emprenderemos el viaje a un confin del universo ( ojala supieramos el camino ahora) donde nos esperan y veremos todas nuestras dudas resueltas.
Saludos dese caph 54.
Es fascinante , y a la vez apabullante la inmensidad del cosmos. También da impotencia, el no poder develar las preguntas que nos hacemos sobre el, por estar tan atrasados en tecnología, como para realizar los viajes a otros mundos. Pero tal vez , no estemos preparados como especie aun. Pienso que todo esta unido, cuando alcancemos, un estadio superior como especie de seguro también lo habremos alcanzado tecnológicamente y recién entonces daremos el gran salto.
ya estamos en alfa centauri. Solo hay que encontrar la vibración necesaria para redireccionar el universo donde esta se encuentra.
Una pregunta, ¿Qué dimensiones debería tener un telescopio, o qué características debería poseer, para que a través de él se pudiera observar y detectar un núcleo habitado (es decir, una «ciudad») que se encontrase en un planeta de Alfa Centauri? ¿Sería tecnicamente posible construir tal telescopio?
Saludos
Lo que no se considera en cálculos de los viajes interestelares de seres humanos es cuánto se ocupa en tiempo para alcanzar la velocidad necesaria. Una persona no puede ser acelerada en un par de segundos a una velocidad de 25000Km/s, o sea 90 millones de Km/h, porque entonces quedaría aplastada en el asiento. Se calcula que un ser humano quizás podría sobrevivir estando expuesto por un tiempo prolongado a dos veces la gravedad que habitualmente tenemos. Por lo tanto alcanzar esa increíble velocidad nos llevaría años. Luego tenemos que calcular la frenada de llegada, lo que llevaría a otros tantos años.
¿Que hay de la electrogravitacion?
Hola a todos, muy buen artículo y algunos también muy interesantes comentarios. Todos compartimos la fascinación por la inmensidad y nos produce vértigo pensar en esas enormes distancias-tiempos de los que se habla al analizar el espacio.
En mi humilde opinión, adhiero a otros lectores que sugirieron que nuestro principal limitarme como factor independiente es el tiempo. Suponiendo que se desarrollen propulsores de esa potencia y se pueda recoger combustible en el viaje extrayendolo de otros planetas intermedios, es nuestra propia vida y la de todos como especie la que nos impide emprender semejante aventura. Por no mencionar el factor económico, ¿que sociedad actual o pasada invertirá el dinero necesario, que es muchísimo, para una misión de la que se tendrían noticias pasadas seis generaciones.
Me divierte a veces pensar un viaje generacional en el que en el planeta de origen olviden la misión, o que los tripulantes decidan dejarnos atrás en su carrera evolutiva y nunca más se contacten.
En fin, a las ya titanicas dificultades técnicas me permito agregarle, la sed de lucro, nuestra debilidad como organismos pluricelulares de corta expectativa de vida, el egoísmo humano, los escasos medios historiograficos para mantener un objetivo durante mil o dos mil años y la falta de perseverancia. Ojalá me equivoque, pero creo que sólo en mis sueños existirá esa discusión entre tripulantes de una nave que partió hace 300 años, acerca de si deben volver por nosotros o aunque sea comunicarse.Saludos
Lo que yo poderia decir q si se puede viajar para lo cual un prosupuesto demasiado alto costruirlo los mejores cerebros de todo el mundo para poder convinar las distinta partes de la nave. Trasformar una nave como de ciencia fixcion las alas como un panel solar las turvinas como un tipo de rayo lacer pero sobre todo echo de un material indestructible traido del mismito espacio ligero q el mismo nave genere energia para q sea propulsado como un generador olica ya sabe q esto debe de ser con los mejores y los mejores de todo el mundo consentrandose todos en un mismo tema como si fuera dar un examen
La sonda Juno acaba de llegar a Júpiter a 73km/s, no es mucho para las distancias que estamos hablando, pero sería interesante considerar en el artículo la velocidad que las posibles asistencias gravitatorias podría añadir a la ecuación. Daría mucho por sertir lo que dices de haber estado al lado de ese cacharro y que ahora esté en Júpiter. Y si no iva esterilizada lo mismo hasta lleva algo tuyo, aunque sea una gripe… saludos y gracias por tu blog!!
Para viajar viajar a Alfa C. es suficiente un motor de antimateria.
Este motor proporciona la energía de toda una galaxia en un espacio mínimo.Este motor ya se ha conseguido y está funcionando de manera experinental desde hace unos años.La velocidad alcanzable es de 3 veces la de la luz,en régimen normal.
Para que os hagáis una idea: su tamaño es el de un microondas.Puede mover una carga de 10 Tm a esa velocidad.
El único problema con que se están encontrando,de momento,es como pararlo una vez ha iniciado el arranque.
La unica barrera real que tienen humanos para viajar, es su limitada mente actual!
Se puede lograr físicamente, trasladando su cuerpo en naves con tecnologias ya existentes, energia libre (tesla), motor de antimateria, ionozados, etc. y astralmente, con su alma, no en cuerpo físico.
Pero primero, avanzen en evolucionar como raza, acabando con el individualismo, violencia mutua, racismo, etc.
Cuando ya no tengan que devastar su planeta ni a ustedes mismos para «progresar», esta sera una señal inequivoca de que han comenzado a evolucionar.
Cuando el egoismo y la competencia no sean valores masivamente aceptados para ser mas «productivos».
ES DIFÍCIL PENSAR QUE TODAVÍA NADIE NOS HAYA VISITADO SIENDO QUE TIENEN QUE HABER PLANETAS CON CIVILIZACIONES COMO LA NUESTRA Y MAS EVOLUCIONADAS SEGURAMENTE PERO QUE PASA QUE ESTAMOS EN 2017 Y TODAVÍA LOS EXTRATERRESTRES NO APARECEN???
Hola a todos , la verdad es que reflexionar sobre todo lo expuesto en este chat te lleva necesariamnete a pensar sobre nosotros, nuestra especie , lo que hemos sido . lo que somos y lo que seremos ……….creo modestamente que no somos nada en este universo y que estamos en unos estadios muy primitivos de evolución, aunque a veces nos dejemos llevar por nuestra soberbia por el desarrollo alcanzado en estos ultimos dos siglos .
Creo que desarrolar tecnologias para movernos dentro de la galaxia pasa por descubrir una nueva fisica y una tecnologia que por desconocida a veces la negamos y que estas a su vez ahonden en los planteamientos basicos que ya conocemos . Desde mi modesta opinion como aficionado creo que lo único que nos puede consolar a nosotros y a las futuras generaciones es la observación del espacio con grandes telescopios y tecnologias que nos hagan acercarnos a otras estrellas y observar sus planetas que con seguridad alguno albergara condiciones para la vida tal como nosotros la entendemos .
Se ha hablado aqui de como se comportaria una civilizacion superavanzada ante nosotros , pues bien mi idea esta bien clara y es que esta escondida a nuestros ojos entiendo que el abismo tecnologico y evolutivo entre nosotros y ellos hace que la comunicación no tuviera ningun sentido ni lógico ni practico … en fin pensemos sobre ello dejo ahi la reflexion .
Hola,
Muy interesante tu artículo y me sacó de muchas dudas, pero quedé con una.
Cuando un objeto sale al vacío del espacio, su aceleración no es infinita? Pues según a las leyes de Newton si no hay resistencia no tendría porqué detenerse, es decir, que con el impulso que se le da al principio no lo va aumentando o por lo menos lo hace constante en el trayecto?
Gracias!
La aceleración no seria infinita, solo que el objeto mantendria la energia y la direccion inicial a menos que éste chocase con algo. Entonces estas dos variables se alterarian
Muy simple con energia nuclear y acceleradores de particulas el viaje seria se horas,dias,meses,semanas y maximo años.
En relación a la definición de simios arrogantes…muy acertada creo simplemente el Cosmos se nos escapa…no nos está dado y quizá la ensoñacion de otras vidas civilizaciones y este tipo de viajes sea eso….un anhelo humano de lo que deseamos pero que es del todo irrealizable!