No, no me he olvidado del aniversario del tristemente desaparecido Carl Sagan, más conocido como El Profeta entre aquellos, como es el caso del que escribe estas líneas, marcados desde muy tierna infancia por su obra, especialmente la archifamosa serie de TV, Cosmos, también conocida como Las Sagradas Escrituras. Antes de ayer hubiera cumplido 70 años y muy probablemente habría disfrutado de lo lindo con las fotos enviadas desde Marte por los rovers y desde Saturno por la Cassini. No exagero si digo que toda una generación de astrofísicos, biólogos, matemáticos, químicos y hasta historiadores le deben su vocación a este hombre, que más allá de las luces y sombras que toda persona tiene (no, pese a los rumores, no era santo), logró transmitir con su peculiar estilo lo maravillosa que podía ser la aventura del conocimiento, es decir, la ciencia.

Y por si algún hereje despistado lee estas líneas, que vaya rápido a comprar el libro y los DVD de Cosmos que han sido reeditados recientemente, eso sí, sin la maravillosa voz del doblaje original en castellano.

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¡Que San Carl te proteja!

¡Por fin!. Para los amantes de los simuladores de vuelo, aquí está por fin Pacific Fighters, continuación de la magnífica saga IL2 Sturmovik. Se puede instalar como juego independiente o como expansión de Aces Expansion Pack, a su vez expansión del IL2 Forgotten Battles.Personalmente no me ha parecido un juego distinto, sino más bien una expansión. La calidad es impresionante, aunque el juego no es perfecto, naturalmente. De todas formas, muchos de esos fallos deberán desaparecer con el próximo parche. Lo mejor: intentar aterrizar (o para ser correctos, apontar) en portaaviones sin estamparse muchas veces. Lo único que echo de menos en este juego es aquel oficial de señales con sus banderitas que aparecía en el entrañable Combat Flight Simulator 2.

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Ya era hora de que alguna de las tres naves que se hayan en funcionamiento orbitando Marte tomase fotos de esa fascinante luna que es Fobos. Pues al fin, la sonda europea Mars Express nos ha regalado estas maravillosas tomas:

Todavía recuerdo con pena la fallida misión soviética Phobos 2, que debía haberse posado en su superficie a finales de los 80. ¿Para cuándo otro intento?. Debemos darnos prisa, porque parece ser que en 50 millones de años, más o menos, la luna chocará con Marte.

Espectaculares las nuevas fotos de Urano tomadas gracias al telescopio Keck de Hawai. Lejos de ser el planeta “aburrido” que nos había mostrado la Voyager 2 en 1986, parece que muestra gran actividad meteorológica inexplicable. Al fin y al cabo, debemos recordar que se trata de un planeta con un par de misterios, como es el caso de la tremenda inclinación de su eje. Estaremos al tanto….

Pues parece que Irán está empeñado en desarrollar armas nucleares a toda costa, lo cual es lógico tras ver lo que ha pasado con Irak y Corea del Norte. Del tratamiento dispar de ambos casos se puede extraer la conclusión: hazte con un arma nuclear o si no te invadirá una “coalición” formada por Estados Unidos y muchísimas otras potencias internacionales de gran poderío militar y peso estratégico como Polonia o El Salvador para eliminar tus inexistentes armas-de-destrucción-masiva-que-ya-no-tienes-pero-antes-sí-tenías-aunque-nos-daba-igual-y-de-hecho-te-las-vendimos-nosotros.

El caso es que una bomba atómica o nuclear no se sirve de mucho si no se dispone de un misil para lanzársela al vecino o al archienemigo de toda la vida (en este caso, Israel), así que se han puesto manos a la obra para perfeccionar el misil, de bello nombre Shihab-3, derivado, por cierto, de un lanzador norcoreano, con lo que se pone al descubierto la transferencia tecnológica entre países del “Eje del Mal”, aunque nadie se haya enterado, o mejor dicho, sin que a nadie le haya importado un comino. Pero claro, esto no queda muy bien en el plano de las relaciones diplomáticas internacionales, así que han justificado el desarrollo del cohete alegando que es un vector espacial y que quieren poner un satélite islámico para la primavera del 2005.

Pos fale.

Probablemente, la misión más curiosa que va a tener la décima tripulación permanente de la Estación Espacial Internacional (ISS) formada por el ruso Salizhan Sharipov y el americano Leroy Chiao será la de fotografiar la palabra “Mir” (“paz” o “mundo” en ruso) escrita en la nieve de la Antártida gracias a unos 10 000 globitos. Tamaña tontería no deja de ser un acontecimiento bastante original…esperemos que los globitos no salgan volando.

El despegue de esta misión sirve de excusa para recordar que la carísima y complejísma ISS sigue en órbita gracias a la tan denostada tecnología rusa, que aporta las naves Soyuz para el transporte de astronautas y las Progress para el transporte de carga y combustible…

Los aficionados a temas espaciales ya deben saber que por fin el famoso X-Prize ya tiene dueño. Pues sí, parece que los chicos de Rutan lo han conseguido y ya podemos contar con una nave privada que supera los 100 km de altura, internándose en las subjetivas fronteras del espacio. De aquí a unos años, Rutan, junto con su nuevo patrocinador, el extravagante dueño de Virgin, ofrecerán vuelos privados al espacio…bueno, sin duda esto está muy bien, pero personalmente me gustaría recordar que, tecnológicamente, la Spaceship 1 sólo ha repetido (con más éxito) los vuelos del avión cohete experimental X-15 en los años 60. Sin minimizar este gran avance, creo que estos vuelos están aún lejos de ser “misiones espaciales”. No es sólo que la nave alcance poco más de 100 km de altura, pues a esa altura sí es cierto que las condiciones son casi idénticas a las que experimenta cualquier nave espacial en órbita, sino que las velocidades implicadas están muy lejos de los 28 000 km/h de una nave en órbita baja, siendo de poco más de 3 000 km/h.

Aún así, me apunto a un viaje. 😉

Me refiero a Saturno, claro. La sonda Cassini, que anda dando vueltas por allí y que nos tiene a todos muy impacientes ante su primer encuentro con Titán, ha enviado esta foto de la luna pastora Prometheus. Se ha confirmado que se trata de un satélite con forma de papa que mantiene la forma del anillo F junto a su otra colega, Pandora, gracias a su campo gravitatorio.

Prometheus y el anillo F