Soyuz MS-10: anatomía de un accidente espacial

El 11 de octubre de 2018 amaneció soleado en Baikonur. Es un día perfecto para ir al espacio. Dos cosmonautas comienzan la batería de rituales y preparativos para alcanzar la órbita que desde décadas caracterizan los lanzamientos de un cohete Soyuz tripulado. Alexéi Nikoláievich Ovchinin será el comandante de la misión Soyuz MS-10. Ovchinin (1971) es un antiguo piloto militar y coronel en la reserva que viajó al espacio por primera vez hace tan solo dos años. Le acompaña el astronauta de la NASA Tyler Nicklaus ‘Nick’ Hague. Para Hague (1975), otro piloto militar de formación, este será su primer vuelo espacial. Ambos tienen una larga misión por delante. Su objetivo es permanecer hasta enero de 2019 en la Estación Espacial Internacional (ISS) como miembros de la Expediciones 57 y 58. Hasta diciembre de 2018 vivirán en la estación junto con Serena Auñón-Chancellor, Serguéi Prokopiev y Alexander Gerst. Es una misión rutinaria a la ISS y el hecho de que en esta ocasión viajen solo dos personas en vez de las tres habituales es quizás lo más destacable. Pero en pocas horas la realidad les demostrará que, cuando hablamos de vuelos espaciales, el adjetivo ‘rutinario’ solo existe en la imaginación de los periodistas. El que debía ser el tercer tripulante de la misión, Nikolái Tijonov, se había quedado en tierra porque debía trabajar en un módulo ruso —el Nauka— que no se pudo lanzar a tiempo. El administrador de la NASA Jim Bridenstine asistirá al lanzamiento. Es la primera vez que el nuevo administrador presencia un lanzamiento tripulado.

Lanzamiento de la Soyuz MS-10 (NASA/Bill Ingals).

Ovchinin y Hague dejan a primera hora el Hotel de los Cosmonautas, construido en la era soviética para la misión Apolo-Soyuz y que se halla cerca de la entrada del cosmódromo. Su siguiente parada es el edificio MIK-KA del Área 250, gestionado por la empresa RKK Energía de Moscú, fabricante de la nave Soyuz. Allí les someten a las últimas pruebas y les ayudan a enfundarse en sus escafandras Sokol KV2. Tras declarar brevemente en el exterior ante la Comisión Estatal y la prensa, ponen rumbo a la Rampa de Gagarin (PU-5) del Área 1, situada a pocos kilómetros de distancia. Desde esta rampa despegó Yuri Gagarin en 1961 y fue lanzado el primer Sputnik en 1957. Los dos tripulantes se paran a medio camino para cumplir con la tradición más famosa de los cosmonautas: orinar en la rueda trasera del autobús tal y como hizo Gagarin antes de su primer vuelo.

La tripulación de la Soyuz MS-10: Nick Hague (izquierda) y Alexéi Ovchinin (NASA).
Una de las más recientes tradiciones es recibir la bendición ortodoxa del pope de Baikonur en el Hotel de los Cosmonautas (NASA).

En la rampa les espera su nave, la Soyuz MS-10 (11F732A48 Nº 740), situada en el extremo de un cohete Soyuz-FG construido por la empresa RKTs Progress de Samara. Hace media hora que se ha completado la carga de propergoles del cohete y este está rodeado por vapores, creando la impresión de que respira como si estuviese vivo. Es la condensación del vapor de agua debida a las bajas temperaturas del oxígeno líquido. La escarcha que cubre los tanques de oxígeno dan al cohete un color blanco que sustituye en algunas zonas al característico gris verdoso del Soyuz. Cada cosmonauta recibe un tortazo en el trasero como ‘último impulso’ de buena suerte antes de subirse a la escalerilla junto a la rampa. Y, como manda la tradición, los dos hombres se giran en la escalerilla para saludar a la prensa y a las autoridades.

Hague y Ovchinin salen del edificio MIK-KA para declarar ante la Comisión Estatal antes de partir a la rampa (RKK Energía).

Los cosmonautas se suben en el pequeño ascensor que les llevará a la cima de la torre de servicio y de allí acceden al interior de la nave a través de una escotilla rectangular en la cofia que rodea la Soyuz. Primero se introducen en el módulo orbital (BO) y a continuación se descuelgan con mucho cuidado en el reducido espacio disponible para ocupar sus asientos en la cápsula (SA). Hague se mete primero para ocupar el asiento izquierdo del ingeniero de vuelo. Ovchinin viaja en el asiento central, reservado para el comandante. El tercer asiento está ocupado por varios contenedores repletos de víveres y equipos adicionales para la estación, incluyendo una bioimpresora 3D. Más que nada para aprovechar el viaje. Los cosmonautas comprueban que los ‘indicadores de aceleración’, dos pequeños juguetes colgantes, están situados correctamente.

La tripulación se despide de las autoridades y la prensa en la rampa (NASA).
Los ‘indicadores de microgravedad’ que llevarán los cosmonautas en esta misión (NASA).

La Soyuz MS-10, como todas las Soyuz, cuenta con dos ventanillas laterales y un visor central para el periscopio (VSK), pero los cosmonautas no pueden ver absolutamente nada porque la nave está rodeada por la cofia (GO, Golovnoi Obtekatel). Esta estructura cilíndrica rodea la Soyuz con el fin de protegerla de las fuerzas aerodinámicas durante los primeros minutos del lanzamiento. Los dos hombres tendrán que esperar 2 minutos y 37 segundos después del despegue, momento en el cual la cofia se separará en dos mitades, para que la luz del exterior entre por las ventanillas. La tripulación de tierra ayuda a la tripulación a cerrar la escotilla entre la cápsula y el BO y luego cierran las escotillas del BO y de la cofia antes de abandonar la rampa de lanzamiento. Todavía quedan dos horas para el despegue y los cosmonautas pasan el tiempo escuchando música y comprobando las listas de operaciones. Media hora después se comprueba que el módulo BO de la Soyuz es hermético y cuando solo queda una hora para el lanzamiento se activan los giróscopos del cohete Soyuz-FG.

Nave Soyuz (Paco Arnau/ciuda-futura.net).
Nave Soyuz y cohete Soyuz-FG (Paco Arnau/ciuda-futura.net).
La nave Soyuz MS-10 en Baikonur (RKK Energía).

Un cuarto de hora más tarde las dos torres de servicio empiezan a rotar a los lados de la rampa y dan inicio las pruebas de presurización de las escafandras Sokol. También se aprovecha para cargar el software del ordenador de vuelo. Cuando queda media hora para el despegue se arma la torre de escape del sistema de rescate de emergencia o SAS. El SAS (Sistema Avarinogo Spasenia), construido por la empresa MKB Iskra, está formado por varios cohetes de combustible sólido que se encargarán de alejar la cápsula con la tripulación lejos del cohete en caso de que algo vaya mal durante el lanzamiento. A lo largo de la historia del programa espacial soviético y ruso se diseñaron varios tipos de SAS. Además del actualmente empleado en la Soyuz también se construyeron SAS para el cohete gigante N1 del programa lunar y para las naves 7K-L1 Zond que debían llevar cosmonautas alrededor de la Luna. Las 7K-L1 debían despegar mediante un cohete Protón, al igual que las cápsulas VA de las naves TKS, que también iban dotadas de un SAS específico. Las naves Vostok y Vosjod no incorporaron ningún tipo de SAS (eso sí, al menos las Vostok tenían un asiento eyectable).

Torre de escape DU SAS de la Soyuz MS-10 en el edificio MIK-112 de Baikonur (RKK Energía).
Detalle de las toberas del motor TsRD de un DU SAS (Roscosmos).

El SAS es un sistema totalmente automático y los cosmonautas no tienen capacidad para activarlo desde dentro de la Soyuz, a diferencia de los astronautas del Apolo. Pero el control de tierra sí puede activar el SAS por control remoto. Para ello se necesita que el director del lanzamiento —que observa el cohete con un periscopio desde el búnker— y el jefe del equipo del SAS den la orden con menos de cinco segundos de diferencia. Primero deben avisar a sendos operadores situados en dos habitaciones distintas de la estación Saturn de Baikonur. Si algo va mal, los directores comunican a los operadores una contraseña que cambia en cada lanzamiento —suele ser el nombre de una ciudad o un río de Rusia— a través de la radio. Al escucharla, los operadores comprueban que coincide con la contraseña que les han entregado antes, una medida introducida para evitar accidentes o sabotajes, y aprietan dos botones simultáneamente con las dos manos (si no lo hacen los dos a la vez o se aprieta solo un botón el SAS no se activa). La señal de activación del SAS se envía entonces al cohete a través de dos antenas independientes (IP-5 y Kvant-P).

Partes del sistema SAS (RKK Energía).
Motor TsRD de un SAS de la Soyuz (RKK Energía).
Vista de un DU SAS (Roscosmos).

A lo largo de la historia de la cosmonáutica el SAS se ha activado en varios vuelos no tripulados, pero su momento estelar fue el 26 de septiembre de 1983, cuando los cosmonautas Vladímir Titov y Guennadi Strekalov salvaron la vida gracias a su intervención. Ese día se produjo un incendio en la base del cohete Soyuz-U tan solo 20 segundos antes del despegue. La tripulación ya estaba en el interior de la Soyuz y ya se habían retirado las torres de servicio, así que no podían salir de la nave a pie. El incendió se hizo más intenso y los cosmonautas pudieron sentir fuertes vibraciones en el extremo del cohete. Las llamas ya alcanzaban la altura de la nave cuando el control de tierra dio la orden de activar el SAS, pero por aquel entonces se debía mandar la señal a través de un cable mientras el cohete estaba en la rampa. Desgraciadamente, el cable se había quemado con el incendio. Se decidió mandar la señal por radio en el último momento. Literalmente. El SAS se activó, alejando a Titov y Strekalov del cohete. Pocos segundos más tarde el Soyuz-U explotaba, destruyendo por completo la rampa. Después de un vuelo de cinco minutos, en el que alcanzaron 1,4 kilómetros de altura, los dos hombres aterrizaron sanos y salvos en su cápsula a 2,5 kilómetros de la rampa tras experimentar una aceleración máxima de 14 g en el momento del encendido de la torre de escape. Hoy en día todavía se pueden contemplar los restos de la torre del SAS sobre la estepa a poca distancia de la rampa.

La cápsula Soyuz T-10-1 se eleva propulsada por el SAS frente a las autoridades militares soviéticas en 1983.

Desde el incidente de la Soyuz T-10-1 con Titov y Strekalov en 1983 no ha sido necesaria la intervención del SAS en ninguna otra misión. Bien es cierto que el SAS también ha provocado víctimas mortales. El 14 de diciembre de 1966 el SAS de la nave Soyuz 7K-OK Nº 1, que debía volar sin tripulación, se activó accidentalmente con el cohete en la rampa, matando al mayor-ingeniero Krostiliov. La cápsula aterrizó, vacía e intacta, a un kilómetro y medio de distancia. El sistema SAS está formado por la torre de escape y motores situados en la cofia. La torre de escape, denominada en ruso DU SAS (Dvigatelnaia Ustanovka SAS, ‘instalación de motores del SAS’), se monta sobre la cofia y dispone de tres conjuntos de motores de combustible sólido: URD, RDR y TsRD. El TsRD o ‘motor cohete central’ es el más importante. Dispone de ocho toberas de dos tamaños distintos alimentadas por dos motores de combustible sólido y es el que genera la mayor parte del empuje para separar la cápsula y la cofia del cohete (su empuje alcanza las 76 toneladas).

Detalle del sistema SAS (RKK Energía).

El RDR (‘separación por motores cohete’), con 12 toberas, es el encargado de separar la torre de escape en un lanzamiento normal o, en caso de aborto, ayuda a alejar la cofia de la cápsula. Por último, los motores URD se encargan de maniobrar en cabeceo la torre para facilitar la expulsión de la cápsula y, de paso, ayuda a evitar que esta aterrice sobre la rampa en llamas. El URD dispone de cuatro toberas perpendiculares al eje del cohete. A diferencia de las torres de escape empleadas por la NASA en las naves Mercury, Apolo y Orión, los motores del DU SAS son de tipo tractor, es decir, el cohete está instalado ‘al revés’. De esta forma se logra aumentar la distancia entre las toberas y la cofia. La instalación de la torre DU es un proceso muy delicado en el que hay que tener en cuenta el centro de masas de la Soyuz, por lo que su ajuste preciso depende de la misión. De no ser así los cosmonautas podrían resultar heridos al experimentar aceleraciones laterales imprevistas si se activa el SAS.

Partes del SAS (RKK Energía).

Además de la torre DU, el sistema SAS incluye cuatro motores situados en la parte superior de la cofia que reciben la denominación de RDG (‘motores cohete de la cofia’). Los RDG (11D860M) se encargan de separar la nave si hay problemas entre el momento en el que se separa la torre de escape y la separación de la cofia. También son los últimos motores en entrar en acción en caso de la activación de la torre de escape. Las primeras versiones del SAS de la Soyuz no incorporaban los motores RDG. Esto provocaba que en determinadas situaciones fuese necesario el empleo del paracaídas de emergencia en vez del principal porque la cápsula no alcanzaba la altura suficiente. Los motores RDG se introdujeron brevemente para la versión de la Soyuz empleada en la misión Apolo-Soyuz, pero no sería hasta el debut de la Soyuz T a finales de los 70 cuando se convertirían en equipamiento estándar del SAS.

En esta imagen de la cofia de la Soyuz MS-05 se aprecian los cuatro motores de combustible sólido RDG del sistema SAS que salvaron la vida de la tripulación de la Soyuz MS-10 (los cilindros del fondo)(RKK Energía).

Pero volvamos a Ovchinin y a Hague en el interior de la Soyuz MS-10. Al alcanzar T-25 minutos ya se han retirado por completo las torres de servicio. A un cuarto de hora para el despegue ya no queda nadie en las cercanías de la rampa, con la excepción de los cosmonautas. El SAS pasa a modo automático, ya que hasta ese momento solo se podía accionar desde tierra, y en T-10 minutos la tripulación activa los grabadores de vuelo. Cuando quedan cinco minutos para el despegue un técnico introduce la llave para el lanzamiento en el búnker al lado de la rampa, una forma de recordarnos que el Soyuz es un descendiente del misil intercontinental R-7 de los años 50. Es la orden Kliuch na start. A partir de este momento comienza la secuencia automática de lanzamiento y los sistemas del cohete; la nave Soyuz pasan a control interno. Los cosmonautas cierran sus visores y se activa el flujo de aire de las escafandras.

El cohete Soyuz-FG de la Soyuz MS-10 en la rampa (Roscosmos).
Sistema «tulipán» de la rampa de un cohete Soyuz en la Guayana francesa (Roscosmos).

En el lanzamiento de un cohete Soyuz no hay cuenta atrás. En su lugar se suceden varios hitos u ‘órdenes’ que se anuncian por megafonía, aunque se trata de eventos automáticos. En T-4:10 minutos se da la orden Protyazhka 1 y comienza la emisión de telemetría del cohete. Diez segundos más tarde se anuncia la orden Produvka y se purgan las cámaras de combustión del cohete con nitrógeno para evitar así explosiones accidentales. En T-3:10 minutos se da la orden Protyazhka 2 y empieza el envío de telemetría de la nave Soyuz. En T-2:30 minutos los tanques de propergoles se presurizan con nitrógeno y 15 segundos más tarde se da la orden Kliuch na drenazh para finalizar el llenado de oxígeno líquido y nitrógeno. En T-1:25 se oye la orden Nadduv anunciando la presurización adecuada de los tanques cara al lanzamiento. Cuando queda un minuto para el despegue se da la orden Zemlyá-bort y se separa la primera torre de umbilicales. El cohete pasa a alimentarse de sus propias baterías. En T-40 segundos se separa la torre con los umbilicales de la tercera etapa (Bloque I) y en T-20 segundos se anuncia la orden Pusk de encendido de los motores.

Despegue de la Soyuz MS-10 (NASA/Bill Ingals).

En ese momento se enciende el motor RD-108A de la etapa central o segunda etapa, también conocida como Bloque A. Al mismo tiempo se encienden los cuatro motores RD-107A de los bloques laterales que forman la primera etapa, también denominados Bloques B, V, G y D o, de forma cariñosa, bokovushki. Un total de 32 cámaras de combustión —20 principales y 12 vernier— cobran vida. Los motores usan turbobombas alimentadas por peróxido de hidrógeno (agua oxigenada) y la ignición tiene lugar gracias a unos palos de madera insertados en cada cámara de combustión que reciben el nombre de PZU. Los 32 PZU son básicamente unas cerillas gigantes que tienen un mecanismo pirotécnico en el extremo, que es el encargado de encender el motor cuando el queroseno y el oxígeno líquido comienzan a fluir a la cámara. La ignición coincide con la orden Zazhiganie. La llama del motor se encargará de quemar la madera y cableado de los PZU en el momento del despegue. En T-15 segundos se separan los umbilicales de la base del cohete y en T-10 segundos la turbobombas giran a máxima velocidad. Los motores alcanzan su máximo empuje cinco segundos más tarde. El empuje de los motores pasa por tres fases: Predvaritelnaia, Promeutozhnaia y Glavnaia. Se retiran los cuatro brazos que sujetan el cohete por su base y, libre, el cohete asciende, empujando la estructura que lo sostiene; las cuatro torres principales de la estructura apodada «tulipán» se retiran mediante contrapesos. Porque el Soyuz, a diferencia de la mayoría de lanzadores, no está apoyado en su base, sino que cuelga de la «cintura» sujeto por el tulipán. En ese momento el cohete despega y se oye la orden Kontakt podyoma. Son las 08:40:15 UTC del 11 de octubre de 2018.

Despegue de la Soyuz MS-10 (NASA/Bill Ingals).

Poco a poco Ovchinin y Hague sienten como la aceleración aumenta hasta alcanzar los 3 g aproximadamente y su peso se va incrementando. Por suerte se hallan en sus asientos Kazbek-UM, formados por una estructura fija con amortiguadores y una parte superior —el asiento propiamente dicho— creada a medida para cada cosmonauta a partir de un molde de escayola. El cohete Soyuz-FG (número de serie 11A511U-FG U15000-062) asciende majestuosamente por el cielo. Los vernier de los motores RD-107 y RD-108 orientan el cohete en cabeceo para que siga la trayectoria óptima hacia la órbita. Los cosmonautas y el control de tierra informan cada poco tiempo que «todo está en orden». Como ha ocurrido con muchos otros vehículos espaciales, los cosmonautas vuelan «boca a bajo», es decir con la cabeza apuntando al suelo. A los 114 segundos del vuelo la torre DU SAS es eyectada al no ser necesaria. A partir de ahora si hay algún problema deberán encargarse los motores RDG de la cofia.

Animación de la eyección de la torre de escape (Roscosmos).

1 minuto y 58 segundos después del despegue deben separarse los cuatro bloques que forman la primera etapa, los llamados Bloques B, V, G y D siguiendo el orden alfabético en cirílico (recordemos que el Bloque A es la etapa central o segunda etapa). Los motores de los bloques laterales reducen su empuje y se apagan los impulsores vernier. En ese momento se cortan las dos sujeciones inferiores de cada bloque con la etapa central usando mecanismos pirotécnicos. La diferencia entre la dirección del empuje de los motores y el eje de los bloques provoca que estos se separen de la etapa central por la parte inferior mientras siguen unidos por la superior. En el extremo superior los bloques no disponen de un mecanismo de separación pirotécnico, sino que llevan una bola que se encaja en un hueco de la etapa central como si fuera la articulación de una gran bestia metálica. La bola lleva un cilindro retráctil para asegurar que la separación se produzca en un solo plano. Una vez que los motores de los bloques laterales han disminuido su empuje, la etapa cae libremente, liberándose de la articulación. Para evitar que los bloques choquen con la etapa central se activa un mecanismo pirotécnico en la válvula del tanque de oxígeno de la parte superior, creando un chorro de gas que impulsa el bloque hacia un lado. Los bloques se separan de la etapa central girando al mismo tiempo que forman en el cielo la famosa «cruz de Koroliov».

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Bloque de la primera etapa de un Soyuz-2 (Arianespace).
Secuencia de separación de los bloques laterales de un Soyuz.
El cohete Soyuz en la rampa. Se aprecian las fijaciones inferiores de los bloques laterales (NASA).
Recreación en el simulador Orbiter de la separación de la primera etapa de un Soyuz (Novosti Kosmonavtiki).
Detalle del extremo de un bloque lateral de un cohete Soyuz. El círculo rojo corresponde a la válvula del tanque de oxígeno (Novosti Kosmonavtiki).

Detalle del extremo de un bloque lateral (Novosti Kosmonavtiki).
Detalle del receptáculo en la etapa central (Novosti Kosmonavtiki).

Pero eso no es lo que ocurrió en este lanzamiento. Por causas que no están del todo claras, el Bloque D no se separó correctamente por su parte superior, quizás porque la válvula del tanque de oxígeno no funcionó correctamente. De acuerdo con la investigación preliminar, todo indica a que este bloque sufrió algún tipo de desperfecto durante su integración con el resto del lanzador en Baikonur. Sea como sea, el Bloque D se quedó «colgando» del extremo superior y probablemente chocó con la etapa central. Como resultado la trayectoria del cohete se modificó de forma significativa. Los cosmonautas sintieron dentro de la cápsula la separación de la primera etapa como una brusca sacudida, pero, a diferencia de lo que ocurre en una situación normal, también sufrieron un fuerte movimiento lateral. Ovchinin tuvo que darse cuenta inmediatamente de que aquello no era normal. Un cohete puede agitarse y vibrar fuertemente, pero no se mueve de lado a lado. Como novato, Hague probablemente tardó más en percatarse de la anomalía. No era la primera vez que ocurría algo así. El 23 de marzo de 1986 un bloque lateral de un cohete Soyuz-U tampoco se separó correctamente, provocando la pérdida de un satélite espía Zenit. La diferencia es que en esta ocasión hay seres humanos en el extremo del lanzador.

Momento de la anomalía (NASA).
Los cosmonautas en la cápsula (Roscosmos).
El lanzamiento visto desde la ISS (NASA).

El sistema SAS no entró en acción inmediatamente porque la desviación no fue excesiva y porque el algoritmo da un tiempo al cohete tras la separación de la primera etapa para que corrija su trayectoria. Pero los sistemas del lanzador Soyuz-FG detectaron el fallo y dieron la orden de apagar el motor central de la segunda etapa. Lo último que deseas en una situación así es que el cohete siga acelerando. Y sin una aceleración significativa, los cosmonautas experimentaron ingravidez dentro de la cápsula. La sensación fue breve, porque a los pocos segundos se activaron dos de los cuatro motores RDG del SAS, alejando la cápsula del cohete. 0,3 segundos más tarde se activó el segundo par de motores RDG. Ovchinin y Hague escuchan en la cápsula el tono de la alarma al mismo tiempo que se enciende la señal de avaria nositelya («fallo del lanzador»). La aceleración de los motores RDG del SAS no es especialmente brusca, pero es más que suficiente como para alejarlos del cohete. Los dos cosmonautas no son muy conscientes de lo que está pasando, pero acaban de salvar la vida. De lo que sí están seguros es de que hoy no van a alcanzar la órbita.

La Soyuz MS-10 en Baikonur. Se aprecian las agarraderas metálicas que sujetan la cápsula dentro de la cofia (RKK Energía).

Pero, ¿cómo separas una cápsula tripulada de un lanzador? En el caso del Apolo era sencillo. La cápsula tripulada estaba situada en la punta del cohete, justo debajo de la torre de escape. Pero la Soyuz está dentro de una cofia y la cápsula (SA) está debajo del módulo orbital (BO). Por eso el sistema SAS usa una curiosa configuración. La cápsula rompe su conexiones con el módulo propulsor (PAO) mediante dispositivos pirotécnicos y la cofia también se corta a la misma altura. La cápsula se halla unida a la cofia por cuatro estructuras metálicas que se encargan de transmitir el impulso del SAS. La cofia también incluye cuatro rejillas de estabilización que se despliegan en abortos a menor velocidad, pero no en este caso. El accidente ha tenido lugar a una altura de 50 kilómetros y una velocidad de 1,8 km/s (unos 6.500 km/h). La cofia con el módulo orbital y la cápsula sigue ascendiendo hasta que el algoritmo del SAS considera que ya están suficientemente lejos del lanzador. En ese instante la cápsula se separa del módulo orbital y de las sujeciones con la cofia y cae por la parte trasera de la misma. Al fin los cosmonautas ya pueden ver el mundo exterior por las ventanillas de la Soyuz.

Introducción de la Soyuz MS-10 en la cofia (RKK Energía).

Aunque ya no está unida al cohete, la cápsula sigue ascendiendo mientras sigue una trayectoria balística. Los dos hombres alcanzarán un apogeo de 93 kilómetros de altura, a tan solo 7 kilómetros de la frontera subjetiva del espacio. Ovchinin ya había alcanzado la órbita con anterioridad, pero recordemos que este es el primer vuelo de Hague. La situación es paradójica, porque Hague no podrá decir que ha llegado al espacio. Por suerte para él la NASA y la USAF mantienen un criterio distinto al del resto del mundo y consideran que la frontera del espacio está en las 50 millas. El único antecedente en el que un astronauta novato haya sufrido un accidente en un vuelo espacial y no lograse alcanzar el espacio fue el accidente del Challenger en 1986, pero obviamente los pobres no vivieron para contarlo. La Soyuz MS-10 se convierte así en el segundo vuelo suborbital —involuntario— de una nave Soyuz. El primero tuvo lugar el 5 de abril de 1975, cuando la nave Soyuz 18-1 con Vasili Lazarev y Oleg Makarov a bordo sufrió un problema parecido al no separarse correctamente la segunda etapa de la tercera etapa. En aquella ocasión el accidente tuvo lugar a una altura y velocidad mucho mayores y no fue necesaria la intervención del SAS. La nave se separó del lanzador y regresó siguiendo un descenso balístico con picos de aceleración de hasta 26 o 27 g que causaron heridas de diversa consideración a los tripulantes.

Una de las tradiciones de los cosmonautas es plantar un árbol en el Hotel de los Cosmonautas antes del primer vuelo espacial. Hague es el único que ha plantado un árbol y no ha alcanzado el espacio en su primera misión. ¿Deberá volver a plantarlo en 2019? La duda me atormenta (NASA).

Hague mira por la ventanilla a su izquierda. Alcanza a ver la curvatura del horizonte y el cielo azabache sobre el paisaje de Kazajistán. Ha estado muy cerca de alcanzar el espacio, pero no será hoy. Ahora deben concentrarse en los procedimientos a seguir para asegurar un regreso exitoso. El comandante Ovchinin usa su mando RUS para seleccionar las órdenes y preparar la cápsula para un descenso balístico. La nave debe disipar toda la energía que lleva y eso se traduce en una deceleración que alcanza un máximo de 6,7 g, ligeramente más elevada de los 5 g que sufren los cosmonautas en una reentrada normal, pero por debajo de los 8 g de un descenso balístico desde la órbita. Por este motivo los dos tripulantes se han entrenado para experimentar aceleraciones de hasta 8 g, así que los casi 7 g de este descenso de emergencia son una molestia desagradable, pero nada más. A 10 kilómetros de altura se abren los dos paracaídas piloto VP, que arrastran al paracaídas de frenado TP. A 8,5 kilómetros de altura se abre el paracaídas principal OSP que permite que la cápsula frene hasta alcanzar una velocidad de descenso de 6-7 m/s. La cápsula libera las reservas de peróxido de hidrógeno usado como propelente de los pequeños motores SIO-S que se encargan de maniobrarla durante una reentrada normal (y que son el principal factor que limita la vida útil orbital de una Soyuz a seis meses).

Distintas fases de activación del SAS en función de la altura y velocidad (RKK Energía).

A 5,5 km de altura varias cargas pirotécnicas liberan el conjunto de cables que unen la cápsula con el paracaídas a través de guías en el fuselaje de la nave, permitiendo que la cápsula quede suspendida de forma simétrica. Al mismo tiempo se desprenden las cubiertas de las dos ventanas del SA para que la tripulación pueda ver el exterior, ya que después de una reentrada las ventanas están ennegrecidas. Obviamente no es el caso de la Soyuz MS-10. El escudo térmico de ablación se desprende y se abre la válvula BARD para igualar la presión con el exterior. Los amortiguadores de los tres asientos Kazbek-UM se elevan en preparación para el aterrizaje y los cosmonautas quedan cerca del panel de instrumentos.

La cápsula Soyuz MS-10 tras el aterrizaje de emergencia en Kazajistán. Llama la atención ver la cápsula sin las quemaduras características de una reentrada atmosférica (TASS).
Otra vista de la cápsula (Roscosmos).

Con la cápsula segura, la cuestión es saber dónde van a aterrizar. ¿Será una zona montañosa? ¿Una ciudad? ¿O caerá en el agua, como le pasó a la Soyuz 23 en 1976 cuando realizó un amerizaje no previsto en el lago Tengiz? Casualmente la zona de aterrizaje no está muy lejos de la empleada por las naves Soyuz al regreso de una misión orbital. Finalmente la Soyuz aterriza. El contacto con el suelo se amortigua gracias a cuatro motores de combustible sólido DMP. La cápsula de la Soyuz MS-10 se encuentra a tan solo 32 kilómetros al sureste de la ciudad de Zhezkazgán, la localidad kazaja donde las tripulaciones de las Soyuz son trasladadas después del aterrizaje. El vuelo apenas ha durado 19 minutos y 41 segundos. Ovchinin y Hague se habían preparado para pasar la noche en la estación espacial, pero no ha podido ser. Hoy dormirán en la Tierra. Aunque nada de eso importa. Han sobrevivido a un accidente espacial y todo gracias al buen funcionamiento del sistema SAS.

La tripulación de la MS-10 en el hospital de Baikonur (Roscosmos).

Los dos cosmonautas cuelgan de los cinturones de seguridad boca a bajo. Se miran con sonrisas de oreja a oreja. Lo han conseguido. Usan su teléfono satélite para llamar a las autoridades y transmitirles que están en buen estado. Una vez cumplido con su deber llaman a sus esposas. Hague tiene mala suerte y le salta el buzón de voz, pero deja el mensaje. Los primeros en llegar al lugar, unos 25 minutos más tarde, son varios paracaidistas del equipo de rescate que se lanzan desde un avión Antonov An-12. Luego llega el resto del equipo de rescate en helicópteros Mil Mi-8 y, finalmente, en vehículos todoterreno y anfibios. Los cosmonautas son sometidos a un chequeo médico y se certifica su buen estado, pero los doctores quieren asegurarse, así que son trasladados en helicóptero a Zhezkazgán —donde les espera el jefe de Roscosmos, Dmitri Rogozin— y luego en avión hasta Baikonur. El abrazo emotivo con los familiares al pie de la escalerilla del avión resume a la perfección la situación dramática que acaban de vivir. La mujer de Hague le susurra al oído «no te preocupes, lograrás llegar más adelante». Se refiere al espacio, claro está. Las autoridades de la NASA y Roscosmos sopesan la opción de evacuar a la tripulación a Moscú, pero finalmente deciden no arriesgarse y pasarán la noche en el cosmódromo bajo estrecha vigilancia médica.

La tripulación de la Soyuz MS-10 abraza a sus familias tras regresar a Baikonur (NASA).
Nick Hague con su esposa después del incidente (NASA).

A la espera de los resultados de la comisión de investigación, Roscosmos planea lanzar la Soyuz MS-11 entre el 28 de noviembre y el 5 de diciembre. El Soyuz-FG es un lanzador fiable y no se ha tratado de un fallo de diseño, aunque evidentemente deberán tomarse medidas para evitar que algo parecido vuelva a suceder. Primero se lanzará la nave de carga sin tripulación Progress MS-10 con un Soyuz-FG para comprobar que todo está en orden. Y, si todo sale bien, Ovchinin y Hague volverán a despegar dentro de una Soyuz en la próxima primavera. La exploración espacial no es para los débiles de espíritu.

Ovchinin y Hague con Rogozin en el avión de camino a Moscú (Dmitri Rogozin).
Emblema de la misión (NASA).

144 comentarios

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Hilario Gómez Hilario Gómez

¡Tremenda entrada!
Me la paso a Word, la formateo con fotos y todo, le pongo portada y luego lo vuelco a AZW3 y al Kindle… Y también haré un PDF.

Felicidades, Daniel.

Roberto H Roberto H

Súper artículo, súper.
Plagado de detalles narrados y fotográficos estupendos.
Uno puede comprender cabalmente muchos detalles técnicos del funcionamiento de los distintos sistemas descriptos.
Y el remate final, es lo que debe ser:
“La exploración espacial no es para los débiles de espíritu.”

alex alex

Justo después de que surgieran dudas sobre el futuro de la ISS, se producen dos accidentes (uno de ellos casi seguro sabotaje) que nunca habían pasado. Qué raro todo, no?
Creo que a los USA le sobra la ISS.

YAG YAG

Necesitamos móvil, además de ocasión. ¿Qué gana EE.UU. si así va a dejar de enviar astronautas al espacio? Sería perder el poco prestigio que les queda en exploración tripulada. Cosa distinta sería si tuviesen su propio proyecto, pero actualmente Gateway está muy lejos de ser una realidad.

Y, dicho sea de paso, como ya comenta Daniel sería la segunda vez que sucede esto con un cohete Soyuz (la primera con tripulación, pero con carga ya había sucedido antes). Evidentemente, el agujero sí fue voluntario (como mínimo, si el operario lo hizo fortuitamente lo ocultó a sabiendas de lo que podía suceder, así que se puede hablar de acto deliberado aunque no hubiese ningún plan).

P.D.: Una entrada formidable, Daniel. Muchas gracias.

Mikelga999 Mikelga999

Ya lo decía yo… pero enseguida te tachan de alarmista, si no de conspiranoico!!! Cherchez les Americanes! Será Resist? Me resisto a pensar que no. XD

Carlos Matemático Carlos Matemático

¡¡Tremenda entrada!! Algo que me asombró es la capacidad de resistencia del cuerpo humano. ¡¡14g en el caso de Titov y Strekalov en 1983!!, ¡¡¡26 o 27 g en el caso de Lazarev y Makarov en 1975!!! ¿Durante cuánto tiempo? Si fue durante más de un segundo, es mucho más de lo que suponía que una persona podía resistir.

Guillermo Rodolfo Klein Guillermo Rodolfo Klein

NO SE PUEDE CREER! NOTABLE! Esta entrada es de otro mundo! El nivel de detalle es superlativo. El trabajo de Daniel es siempre impresionante pero esto es para un Oscar; qué digo Oscar, es para el premio Nobel si hubiera una categoría para la divulgación espacial…

Mas allá de esta última bromita, creo que nunca podremos agradecerle suficientemente bien a Daniel por su trabajo a favor de la educación y la divulgación científica y técnica.

10 a la n GRACIAS!

Muchos Saludos a todos los participantes desinteresados de este foro!

daniel daniel

Una entrada memorable. Me quedo con lo del búnker, la contraseña, los botones a cuatro manos y los “indicadores de microgravedad” XDXDXD. Creía que eran recuerdos de los hijos de los tripulantes. Pero si los cosmonautas vuelan con la cabeza hacia el suelo, no entiendo por qué los muñecos parecen colgar “del techo” a favor de la gravedad. Tampoco entiendo como no se les va la sangre a la cabeza con la aceleración del ascenso. Suponía que volaban con la espalda hacia el suelo mirando hacia el cielo

JulioSpx JulioSpx

Debe ser que, como van acelerando, haciendo una curva de insercion a la orbita, ellos sienten que el “abajo” esta en sus asentaderas, asi que seguramente no se sienten cabeza abajo.

Alberto de Bs As Alberto de Bs As

Es un artículo memorable el que ha publicado Daniel Marín, desde todo punto de vista. Pero no puedo soslayar una observación muy importante, y es que —en efecto—, la ubicación de los tripulantes en la cápsula es con su espalda apoyada firmemente en su asiento, mirando hacia arriba, no al revés. Tu observación referida a la acción de la aceleración en los muñecos, es la correcta. No comprendo como este detalle se escapó en el análisis de Daniel, dado que se observa claramente en los mismos gráficos de la Soyuz FG como está ubicada la Soyuz TMA-M.
En definitiva, supones bien…

Daniel Marín Daniel Marín

Los tripulantes están sentados boca arriba mirando hacia arriba con respecto al cohete, eso es obvio. La expresión cabeza abajo se refiere durante el lanzamiento con respecto al suelo 😉 Los muñecos están en vertical no por la fuerza de gravedad, sino por la aceleración.

daniel daniel

Aclarada la confusión de la posición de la tripulación, solo me queda la duda de si los muñecos cuelgan de un cordon elástico, de forma que su estiramiento les va indicando a los tripulantes la aceleración en aumento. Porque en el vídeo se ve que el muñeco blanco de pronto se va hacia arriba, lo que indica un frenazo brusco, y luego parece subir y bajar o por efecto de un cordon elástico o porque la nave estuviera sufriendo aceleraciones y frenazos rápidos. Yo me inclino por lo primero, o ambas cosas a la vez. El otro indicador de aceleración no parece estar sujeto por elástico porque no se comporta igual, parece que rebota pero mucho menos

Rosebud Rosebud

A mí lo que me ha dejado como se dice vulgarmente con el “culo torcido” es lo de que el cohete Soyuz se arranca prendiendo unas maderas. Es que parece que hacen un fuego con la yesca o algo, no logro imaginar cómo es en realidad xD .

Por otra parte creo que ya es hora de escribir a alguna editorial o montar un crowdfunding o similar para que ocurra lo que ha escrito otro espaciotrastornado antes: Que Daniel dé a luz la gran obra sobre la astronáutica en castellano.

Pacou Pacou

Daniel, mis dieses como siempre.
Lo que más me ha gustado, el sistema de activación del SAS, con las contraseñas cambiantes y la doble pulsión de botones: auténticas “reglas de Moscú” de “la gente de Smiley”.

Eudoxo Eudoxo

¡ Muy Bien !. Ritmo, detalles… Ya te lo han dicho por ahí: Tarde o temprano, podrías plantearte dar el salto a textos más amplios, donde te puedas explayar a gusto. Temas no faltan.

Jeje… el adjetivo ‘rutinario’ no solo existe en la imaginación de “los periodistas”. Es un problema general. Nos acostumbramos a todo. Siempre recuerdo la escena de Apolo XIII, cuando Henry Hurt le dice a la mujer de Lowell que su marido no sabe que ninguna cadena está siguiendo su transmisión, que las emisoras dicen que “ir a la Luna es ahora como ir a Pittsburgh”.

Un par de dudas.

– Sobre Soyuz 18-1. ¿ Qué originó picos de “26 o 27” g durante un descenso balístico ? ¿ tan irregular es el gradiente de densidad atmosférica ? ¿ es por cambios de dirección entre capas ?

– ¿ Se soltaron ellos mismos de los asientos ? ¿ Se diseña la cápsula para priorizar alguna orientación ? Supongo que el reparto de pesos no favorece ninguna orientación, pero la escotilla no puede quedar hacia el suelo… En éste caso, con una situación estable en tierra, tampoco hay mucha prisa, ¿ no ? Y no es tan incómodo estar colgado del asiento. Pido disculpas de antemano si lo has escrito antes. Hay tanto…

Y, en plan frívolo… ¿ Las cosmonautas cumplen con los rituales estándar, o tienen una secuencia adaptada ?

U-95 U-95

No, si al final la culpa va a ser del administrador de la NASA por haber gafado el lanzamiento. Primera vez que va, accidente al canto.

Pacou Pacou

También son muy buenas las diversas fotos que distribuyó Roscosmos con los cosmonautas en tierra, rodeados de platos de comida: “me comen muy bien”

Pelau Pelau

Me sobran los dedos de una mano para contar las ocasiones en que estamos todos de acuerdo.
¡Arte! ¡Esta entrada es una obra maestra del arte de divulgar!

¡ Enhorabuena, Daniel !
Y muchas, muchísimas, infinitas gracias.

Ivan Dario Hernandez Ivan Dario Hernandez

Gracias Daniel. Por lecturas como esta que vale la pena buscar todos los dias que has publicado. Desde los relatos que nos hacias de Saturno , Titan y Encelado a travez de la Cassini no me entusiasmaba tanto.

Europano Europano

Me uno al coro de alabanzas. Te has superado, lo que visto el altísimo nivel de tu blog parecía casi imposible.
Una entrada para recomendar y recordar. Memorable.

Nota: Cuenta conmigo para un hipotético crossfunding si te decides a escribir una novela espacial y/o ese gran libro de la astronáutica en castellano que tanto deseamos los espaciotrastornados.

Muchísimas gracias.

Hilario Gómez Hilario Gómez

Off topic:

Lanzamiento exitoso de la BEPICOLOMBO desde Kouru esta madrugada camino de Mercurio.

Manu Manu

Enhorabuena!!! Grandísima entrada!! Fascinante!! No hay un día que no aprendamos algo nuevo. Es sistema de separación de los bloques y sus partes no los tenía del todo claro. Muchas gracias!! Eres un fenómeno!!! Sigue así!!!

Fermin Raya Albaladejo Fermin Raya Albaladejo

En la foto “Vista de un DU SAS (Roscosmos).” hay como unos anillos en tierra de un dorado ocre, para que sirven?

Txemary Txemary

Hombre, así a botepronto, no creo que sean del propio SAS, parecen más bien elementos de contrapeso o ajuste (por las muescas) de alguna de las máquinas de la sala de montaje.

Mario Pucheta Mario Pucheta

Daniel una lástima para la tripulación, pero a cambio que entrada recibimos tus lectores! Sinceramente creo que lo tuyo es la redacción. Escribes mejor que muchos periodistas. Felicitaciones una vez mas!

fernando fernando

Maravillosa entrada, felicitaciones y muchas gracias.
Una duda al respecto de la cofia, esta se separa en dos mitades o se desliza longitudinalmente a la inversa de como es introducida la nave?
Muchas gracias por la respuesta.

Ever_Paraguay Ever_Paraguay

Abri el blog esta mañana con el siguiente pensamiento: “Que habra pasado con la Soyuz MS-10??? Daniel seguro que ya hizo una entrada detalladisima del tema”…. y si…. asi fue/es….. Felicitaciones Daniel, leer tu entrada es como leerle a Julio Verne, con tanto nivel de detalle parece ver la pelicula rodando……

Genial!!!!

Jimmy Murdok Jimmy Murdok

Y, en estas entradas es donde Eureka marca la diferencia. Mil gracias!
Lo de la madera para iniciar la secuencia de combustión, alucinante.

Marco Antonio Flores Marco Antonio Flores

Gracias Daniel, nunca había comentado una entrada, pero está merece mis aplausos, eres todo un genio.
Aquí en México yo leía una revista que se llamaba ‘Todo sobre el espacio’ y era la única fuente impresa de divulgación científica ‘seria’ y bien redactada, pero la falta de gente interesada en el tema hizo que dejarán de publicarla (so sad).
Llevo leyendo tu trabajo desde hace poca más de un año y he quedado encantado con todas las entradas.
Felicidades Daniel. Saludos.

JESUS ALFREDO FERNANDEZ CRUZ JESUS ALFREDO FERNANDEZ CRUZ

Hay que resucitar los esfuerzos de la CNEE, construir un lanzador y echar a volar cubesats a la linea de karman como mínimo.

Antes para mí las revistas que mas me gustaban eran Mecánica Popular y la Muy interesante. Pero últimamente pasan de ser mas revistas de tunning y de curiosidades que de divulgación.

Aun me acuerdo de un ejemplar de mi abuelo con la estampa del Mirya-Buran volando a París, que padre.

SALUDOS

susanna susanna

por dios escribe una novela Daniel! entre tus dotes narrativas y tus conocimientos científico seria una novela (o saga quien sabe xd) de culto!
Gracias por esta y todas las entradas! son espectaculares

rafa 2 rafa 2

Daniel, quizás deberías replantearte eso que comentas de que lo que nos gusta son los artículos cortos. Que nos da pereza leer más de dos párrafos. Gracias

Ascarius Ascarius

Gracias como siempre Daniel, a este paso pronto te fichan de guionista !!

Por cierto, me ha gustado la insinuación de gatillado (espacial) 😉

Daniel H. Daniel H.

Impresionante! Se me pusieron los pelos de punta como si estuviera ahí.
Gracias por tu post Dani…y larga vida a la Soyuz!

Jaume L Jaume L

Increible Daniel, increible. Otra entrada mítica en tu blog (entre muchas otras). Planteate reunir las mejores y plasmarlas en un libro. De veras que seria una magnifica obra. Con un poco de suerte, el Japones te lleva a la luna ;p

Foxbat Foxbat

¿Se sabe si los rusos pusieron en la MS-10 una cámara externa que haya permitido ver el desprendimiento de los boosters como en este lanzamiento?:
https://youtu.be/vHWDNrrfhnI?t=135
Porque de ser así se podría disponer de una vista de cerca del desprendimiento de los boosters y evaluar que salió mal

Carlos T Carlos T

Poco mas tengo que decir que no se haya dicho. ¡Magnifica entrada Daniel!
Explicas con una pasión memorable y haces vivir la exploración espacial.

Lo dicho, tienes madera de escritor de novelas…piensatelo, sera un éxito de ventas.

Roberto Gil Roberto Gil

Tremendo, como siempre.
Es como si el astronauta Daniel Marín volara todos los días para subir a trabajar a la ISS y nos contara su rutina . XD
Cuajado de detalles, repleto de datos y aun así ameno y didáctico.
Del uno al diez le doy un doce.

teo teo

Una vez más, muchas gracias Daniel, me has hecho vivir el accidentado viaje de la Soyuz como si estuviera en el tercer asiento. ¿Una escenificación radiofónica en Radio Skylab? ¡seria la caña!.

Aulig-2 Aulig-2

No es necesario publicar esta entrada.

Solo quería comentarte, Daniel, que hay muchos que te dicen que escribas un libro de ficción. Esto tiene sus dificultades. Pero, por si no lo habías considerado, narrar los diferentes eventos de la carrera espacial igual que esta entrada te daría el material para un libro espectacular : Los hitos de la aventura espacial, por Daniel Marín.
Supongo que ya lo habrás pensado. Anímate, que será un éxito. Saludos

Nowan Nowan

Una pasada, Daniel. ¿Cómo se puede saber tanto y con tanto detalle del funcionamiento de los cohetes, de los protocolos, etc.? Me asombra. Gracias por tu trabajo irreprochable.

David B David B

¿En qué documento de Energía se puede encontrar la imagen que subtitulaste “Distintas fases de activación del SAS en función de la altura y velocidad”? ¡Gracias!

Foxbat Foxbat

Yo de lo que estoy seguro es que los astronautas norteamericanos deben estar deseando poder empezar a volar ya de una buena vez en cápsulas americanas para dejar de hacer todos esos tontos rituales de superstición rusos previos al despegue

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