No, no me había olvidado: aquí va otra entrega de grandes ideas en la CF:

  • Mundos en el Abismo, Juan Miguel Aguilera y Javier Redal (1988): maravillosa novela que habría arrasado en el mercado si la hubiera publicado un autor anglosajón. En el futuro la humanidad habita en un cúmulo globular llamado Akasa-Puspa. Al estar las estrellas tan próximas, los viajes interestelares son posibles con una tecnología parecida a la nuestra, aunque también ayuda que cada planeta tenga una torre geosincrónica construida por unos misteriosos antepasados. La trama es muy interesante y en cada página aparecen ideas que bastarían por sí mismas para publicar una novela de ciencia-ficción. El universo que crean los autores es impresionantemente rico y cautivador. Imprescindible.
  • ORA:CLE, Kevin O’Donnell (1983): el autor se imagina un mundo donde todo el mundo está conectado mediante ordenadores y recibe noticias continuamente sobre lo que pasa en el planeta. Además la gente se puede comunicar mediante foros o mensajes personales. ¿Les suena de algo?. Pues sí, se ve que al bueno de Kevin ya se le ocurrió lo de Internet nada menos que en 1983.
  • Cita con Rama (Rendezvous with Rama), Arthur C. Clarke (1973): esta novela encarna la más vívida expresión de eso que se suele llamar el “sentido de la maravilla”, tan importante en la CF. Una nave extraterrestre cruza el Sistema Solar y se envía una expedición que descubre que se trata en realidad una estación espacial gigantesca, aunque sus habitantes no dan señales de vida. Una obra muy amena, aunque los personajes dejen mucho que desear. Fue la primera novela de una serie, pero desgraciadamente las secuelas son bastante flojas, pues una vez eliminados los misterios iniciales la historia pierde su encanto.
  • Pórtico (Gateway), Frederick Pohl (1977): ¿se imaginan encontar una estación espacial llena de naves alienígenas abandonadas?¿se imaginan que esas naves hiperespaciales funcionen?. La única pega es que uno no sabe a dónde pueden llevarle, ya que no se pueden controlar, pero abren a la humanidad el camino a las estrellas. También fue la primera novela de una saga, aunque el nivel medio de las demás novelas era superior al de la serie de Cita con Rama.
  • Música en la sangre (Blood Music), Greg Bear (1985): un clásico. Un científico crea unas células inteligentes y no se le ocurre nada mejor que hacer que inyectárselas en su cuerpo. Pronto las células empiezan a conquistar su cuerpo…y luego el mundo. No recomendable para hipocondríacos o gente temerosa de la gripe aviar.

Es curioso como algunas virtudes se vuelven fácilmente reprobables según quién las practique. Hace unas semanas, buena parte de la prensa europea alababa de forma sorprendente la autocensura ante asuntos religiosos (en este caso relativos a una religión concreta, no a cualquiera, por cierto) y muchos medios de comunicación se dedicaban a darse palmadas en el hombro mutuamente por lo responsables y civilizados que habían demostrado ser al autocensurarse para no ofender a determinados creyentes. Naturalmente, no importa que alguien tenga derecho a disentir y, por qué no, a ofender, lo importante en este caso era demostrar tolerancia.

Pues bien, hete aquí que esa tolerancia ante la autocensura se esfuma cuando quién la practica es una compañía occidental en China (en este caso Google) buscando la aprobación del gobierno dictatorial de dicho país. Sin duda, me parece una crítica justa y merecida, pero, ¿por qué una empresa occidental no debe autocensurarse en China y sí cuando hable de asuntos del Islam?¿Dónde está la tolerancia para con las “creencias locales” y la “forma de ver el mundo” del gobierno chino?

Y que no me digan que política y religión no tienen nada que ver, que le pregunten a los iraníes o a los saudíes…

Pues sí, señores, con sólo unos 17 vuelos por delante antes de ser retirados para siempre en el 2010, ya se empiezan a dar las fechas provisionales para el retiro del transbordador espacial. El primero va a ser el Atlantis en el 2008, ya que mantenerlo operativo más allá de esa fecha supondría desembolsar una suma de dinero adicional. Tras el retiro, el venerable transbordador, cuyo primer vuelo tuvo lugar en 1985, se convertirá en suministrador de repuestos a las otras dos lanzaderas operativas, el Discovery y el Endeavour. Además, la NASA se ahorrará una buena suma de dinero. Sin embargo, todos estos planes dependen de qué pasará con la siguiente misión, la STS-121, y si se producirán desprendimientos de espuma del tanque externo o no.

La nueva nave espacial tripulada de la NASA, el CEV, está sufriendo sus primeros encontronazos con la realidad presupuestaria. El administrador de la agencia americana, Mike Griffin, se ha dado cuenta de que no tiene suficiente dinero para desarrollar el CEV, los nuevos cohetes y el programa lunar, todo a la vez que mantiene el transbordador espacial hasta el 2010 y sigue financiando la ISS. Así que ha recortar se ha dicho: lo más importante es que se cancela la versión de carga del CEV, que se suponía debería lanzar módulos de mantenimiento a la ISS. Asimismo se cancelan las diferentes versiones para la nave: el Block I debía ser una versión de pruebas para la órbita terrestre y el Block II una versión lunar. Ahora sólo habrá una versión. Segundo el CEV se hace más pequeño: el módulo de mando tendrá 5 m de diámetro, en vez de los 5,5 originales, ahorrando así peso y dinero. También, como ya hemos comentado en este blog, se elimina la combinación metano / oxígeno líquido (LOX) como combustible, prefiriéndose la más tradicional queroseno / LOX o incluso la de toda la vida: combustibles hipergólicos, como el Apolo o la Soyuz. De este modo nos ahorramos tiempo en diseñar nuevos motores y la pasta que ello conlleva. El cohete que debe lanzar al CEV, llamado provisionalmente CLV (Crew Launch Vehicle) también cambia: para la segunda fase ya no se usará un motor SSME modificado del transbordador, sino una variante de los motores J-2 de la segunda etapa del cohete Saturno V de la era Apolo. Este motor es infinitamente más sencillo y barato (paradojas de la vida) que el SSME, el motor cohete más complejo (y caro) de toda la historia. Para compensar su menor potencia, la primera etapa del cohete, basada en los cohetes de combustible sólido del transbordador, se hará más grande. Además, como el CEV será más ligero, no hay problema, aunque la paradoja es que el CEV podrá ahora ser lanzado por algún cohete convencional como el Delta IV o el Atlas 5. Quizás se pregunten por qué no cancela la NASA este cohete y utiliza los arriba mencionados, ahorrándose miles de millones de dólares. La razón es que dejaría sin trabajo a todos los que actualmente fabrican los cohetes de combustible sólido del trasbordador, su tanque externo y los motores principales, pues estas piezas serán modificadas para su uso en el CLV.

El problema que se le presenta a la NASA es qué hacer con la lanzadera. Teóricamente deberá seguir volando hasta el 2010, pero su mantenimiento significará la cancelación de numerosos programas científicos muy populares, como ya comentamos hace unos días. Es posible que Griffin decida suspender los vuelos del transbordador en una fecha más temprana para destinar el dinero de la lanzadera al CEV, pero entonces los EEUU podrían estar cuatro o cinco años sin mandar ningún hombre al espacio, hasta que el CEV esté listo. De todas formas, no sería la primera vez: ya pasó en el periodo comprendido entre 1975 y 1981. Todo depende de la próxima misión del transbordador en mayo próximo: la STS 121. Aún así sigue sin estar claro qué pasará con la ISS en un futuro: a Griffin le gustaría que los EEUU abandonasen el proyecto antes del 2015, es decir, que le regalasen la mitad de la estación a Rusia, para dedicarse al programa lunar. El problema es que, con los recortes presupuestarios, es muy posible que no haya ningún programa lunar en la próxima década, por lo que la ISS sería la única excusa para mantener el CEV vivo. Curioso dilema…