La falta de información sobre el estado de la sonda japonesa Hayabusa es total. Ahora, a la habitual falta de comunicados por parte de la agencia JAXA, se suma la incorrecta orientación de la nave, que hace imposible saber con seguridad si al final la sonda capturó muestras o no. De todas formas ya están planeando el viaje de regreso por si acaso. Mientras la cosa se aclara podemos ver esta foto que nos muestra a escala la sonda y el asteroide Itokawa usando una papa:

Hoy le toca el turno al CHINO:

  • Mito 1 – “El Chino es como el japonés”: no, craso error. El chino es tan distinto del japonés, gramaticalmente hablando, como el inglés del árabe. Otra cosa es que el japonés contenga un numeroso vocabulario procedente del chino, aunque la pronunciación nipona convierte en irreconocible estas palabras para un chinoparlante.
  • Mito 2 – “Los chinos tienen un alfabeto”: no. La escritura china se basa en el uso de ideogramas. Hay que conocer entre 5 000 y 10 000 de estos símbolos (denominados hanzis, 汉字) para poder leer y escribir correctamente. Cada hanzi tiene un significado propio, aunque la mayor parte de sustantivos chinos están formados por más de uno.
  • Mito 3 – “Todos los chinos hablan igual”: no. En China existen diversos dialectos y lenguas ininteligibles entre sí. Por ejemplo, un habitante de Hong Kong, que habla en cantonés, no entenderá sin educación previa a un habitante de Pekín, que habla mandarín. De todas formas, se supone que todos los chinos han sido educados en la escuela con el chino mandarín o Putonghua (普通话), “lengua común”. Además, el lenguaje escrito es prácticamente similar.

Personalmente no me gusta ir de misionero científico y considero un error librar “cruzadas” anti-pseudocientíficas a gran escala, pero a veces el pequeño Torquemada que llevo dentro de mí se revuelve y me incita a librar la guerra santa por la memoria de Carl Sagan. Todo esto viene al caso porque el otro domingo vi el programa “nuevo Milenio” en el canal Cuatro. Para los que no lo sepan es un programa pseudocientífico de esos que tienen tanta audiencia donde se puede hablar tanto del Yeti como de las caras de Bélmez. Sinceramente, es una pena que a fecha de hoy programas como este tengan cabida en las programaciones, porque a diferencia de otros bodrios que se emiten, en los programas pseudocientíficos es muy difícil saber donde acaba la verdad y donde comienza la ficción. Ya sabéis, niños, cuando pongan en la tele este programita, a la cama o a cambiar de canal, que es muy malo pa’l coco.

La Agencia Espacial Europea ha decidido no participar de momento en el proyecto ruso de nave espacial Kliper. Una pena, pero se ve que la ESA no tiene mucho dinero. La esperanza ahora para los rusos (monetariamente hablando) está en la posible participación japonesa. Los planes nipones para un vehículo tripulado (tantas veces cancelado en el pasado) han recibido un nuevo impulso en los últimos años debido a la competencia china. Por cierto, debido a que los rusos se ven incapaces de desarrollar un nuevo cohete más potente para lanzar al Klíper, parece que para alcanzar la ISS van a necesitar dos lanzamientos de cohetes Soyuz: uno para poner en órbita al Klíper y otro para un remolcador orbital. De confirmarse este punto, la viabilidad del proyecto ruso recibiría un serio contratiempo.

La sonda europea Mars Express sigue trabajando. Recientemente ha confirmado la presencia de minerales hidratados en la superficie marciana, lo que demuestra que masas de agua líquida pudieron existir durante largos periodos de tiempo, algo que ya había demostrado parcialmente el rover Opportunity investigando en la superficie. Además, la sonda ya ha desplegado el radar MARSIS, que le permite “ver” debajo del suelo marciano y detectar posibles acuíferos o depósitos de permafrost.

Se trata de una familia lingüística africana, también llamada Khoisan, hablada por ciertas tribus del Kalahari que se caracteriza por los curiosos sonidos de determinadas consonantes, denominados clicks. Por ejemplo, una de estas consonantes es similar al sonido que hacemos cuando besamos, otra igual a un chasquido con la lengua y así sucesivamente. Pero lo mejor es escucharlo para hacernos una idea. Si alguien ha visto la película “los Dioses deben estar locos”, puede que se acuerde de estos curiosos sonidos que hacían los protagonistas nativos.

  • Mito 3 – “El doblaje en España es muy bueno”: esta es una de esas leyendas urbanas que nadie discute, aunque pocos se hayan puesto a comparar directamente las películas dobladas con las versiones originales. En mi modesta opinión, el doblaje suele ser pésimo, principalmente por un par de motivos. Primero, porque sólo hay disponible un pequeño número de voces para doblar. Entiendo que los “dobladores” profesionales tengan que ganarse la vida, pero no cabe en ninguna cabeza que el mismo actor que dobla a Bruce Willis también haga de Kevin Costner y otros mil actores más. Si en el cine la repetición es grave, en el caso de las series es para llevarse las manos a la cabeza. Vean un capítulo de C.S.I., otro de Expediente X y otro de Perdidos y tendrán las voces que se usan actualmente en TODAS las series de TV. El segundo motivo es que las traducciones de los guiones originales incluyen numerosos errores de false friends y otros aún más básicos (como lo de confundir billones con miles de millones). Pese a esto, puede que haya alguien que piense que, en comparación con otros países, el doblaje no está tan mal. La verdad es que a este respecto sólo puedo opinar de la TV alemana, y de hecho allí los doblajes son aún más monstruosos y monótonos. ¿La solución?: dejar las películas en V.O., como hacen en muchos países europeos. Les aseguro que disfrutaríamos muchísimo más y encima aprenderíamos mil veces más inglés que en cualquier academia.
  • Mito 4 – “Para aprender un idioma hay que ir al país donde se habla”: hombre, pues generalmente sí, pero con algunas condiciones. Aprenderemos más que en España si viajamos a estudiar y estamos rodeados de nativos todo el tiempo. También ayuda muchísimo ir con una buena base y no partir desde cero. Si no es así, puede que nuestra estancia no nos sirva para nada, aparte de aprender a preguntar las típicas chorradas de “dónde está este monumento” y cosas así.