Los ordenadores cuánticos prometen revolucionar nuestras vidas, pero por ahora no se sabe si quiera si es posible su construcción. Últimamente se han realizado un par de avances en este campo: el primero es la teleclonación, realizada en un experimento anglo-japonés. En este caso, se ha logrado clonar la información cuántica de una partícula (clonación) y transmitirla a varios receptores (teletransportación). En concreto, los científicos lograron teleclonar la información sobre la amplitud y fase de un rayo láser a otros dos rayos cercanos. El proceso está limitado por el Principio de Incertidumbre de Heisenberg, así que no se puede transmitir la información con un 100% de fiabilidad, pero es un paso para demostrar que algún día se podrán construir ordenadores y redes cuánticas.

El segundo avance tiene que ver con los estados cuánticos entrelazados (en inglés entanglement). Si dos partículas están entrelazadas, es posible saber las propiedades de una observando solamente a la otra. La creación de tales estados es vital para la posible construcción de un ordenador cuántico. Sin embargo, hasta ahora se pensaba que por encima de temperaturas muy bajas era imposible mantener estos estados entrelazados. Ahora, en un experimento con láseres se ha descubierto que es posible la creación de tales estados a temperaturas arbitrarias. Si este resultado se confirma se eliminaría una barrera técnica para la construcción de los ordenadores cuánticos.

Es curioso como mucha gente se afana en afirmar que su idioma es el más difícil, aunque no se hayan molestado en compararlo con otros, o, como mucho, solamente con el inglés. Viene esto al caso porque el otro día estaba hablando con una persona de la República Checa que sabía varios idiomas. Para esta persona, esto no era algo extraño en su país, ya que según decía “el checo es un idioma muy difícil, con muchas declinaciones, por lo que nos resulta fácil aprender otros idiomas”. Esta afirmación, muy extendida por cierto y no sólo en Chequia, sino también por estas latitudes, es bastante curiosa y digna de ser analizada. Bien, si fuera cierta, ¿cómo es que los rusos, pese a tener un idioma muy similar gramaticalmente hablando (ambas son lenguas eslavas) no se caracterizan por tener facilidad con los idiomas?. Para resolver el misterio podemos hacer una lista de los idiomas /países donde la gente hace gala de tener dificultades para aprender idiomas extranjeros y de aquellos donde sucede lo contrario. En el primer grupo tendríamos a Francia, Reino Unido, Rusia, China, Estados Unidos o, por supuesto, España. En el segundo grupo estaría la República Checa, Eslovenia, Croacia, Holanda, Dinamarca o Hungría. ¿No notan un patrón?. Pues está claro: aquellos países donde la gente dice tener facilidades para aprender idiomas son en su mayoría países pequeños rodeados de otros con idiomas distintos al suyo, por lo que aprender una segunda o tercera lengua no se convierte en una opción, sino en una necesidad fundamental. Por contra, aquellos donde existe fama de tener dificultades para aprender nuevas lenguas son países grandes y/o que poseen idiomas hablados por muchos millones de personas. En estos países, aprender otra lengua extranjera es importante, pero no fundamental para sobrevivir. Naturalmente hay matices a esta regla: la población de un país pequeño puede no hablar ninguna lengua extranjera si se trata de una nación pobre o aislada. Igualmente, un país con un idioma “importante” puede tener una población muy receptiva al aprendizaje de otras lenguas, como es el caso de Alemania, donde por motivos históricos, después de la II Guerra Mundial se ha hecho un esfuerzo considerable en la enseñanza de idiomas extranjeros.

No, no me había olvidado: aquí va otra entrega de grandes ideas en la CF:

  • Mundos en el Abismo, Juan Miguel Aguilera y Javier Redal (1988): maravillosa novela que habría arrasado en el mercado si la hubiera publicado un autor anglosajón. En el futuro la humanidad habita en un cúmulo globular llamado Akasa-Puspa. Al estar las estrellas tan próximas, los viajes interestelares son posibles con una tecnología parecida a la nuestra, aunque también ayuda que cada planeta tenga una torre geosincrónica construida por unos misteriosos antepasados. La trama es muy interesante y en cada página aparecen ideas que bastarían por sí mismas para publicar una novela de ciencia-ficción. El universo que crean los autores es impresionantemente rico y cautivador. Imprescindible.
  • ORA:CLE, Kevin O’Donnell (1983): el autor se imagina un mundo donde todo el mundo está conectado mediante ordenadores y recibe noticias continuamente sobre lo que pasa en el planeta. Además la gente se puede comunicar mediante foros o mensajes personales. ¿Les suena de algo?. Pues sí, se ve que al bueno de Kevin ya se le ocurrió lo de Internet nada menos que en 1983.
  • Cita con Rama (Rendezvous with Rama), Arthur C. Clarke (1973): esta novela encarna la más vívida expresión de eso que se suele llamar el “sentido de la maravilla”, tan importante en la CF. Una nave extraterrestre cruza el Sistema Solar y se envía una expedición que descubre que se trata en realidad una estación espacial gigantesca, aunque sus habitantes no dan señales de vida. Una obra muy amena, aunque los personajes dejen mucho que desear. Fue la primera novela de una serie, pero desgraciadamente las secuelas son bastante flojas, pues una vez eliminados los misterios iniciales la historia pierde su encanto.
  • Pórtico (Gateway), Frederick Pohl (1977): ¿se imaginan encontar una estación espacial llena de naves alienígenas abandonadas?¿se imaginan que esas naves hiperespaciales funcionen?. La única pega es que uno no sabe a dónde pueden llevarle, ya que no se pueden controlar, pero abren a la humanidad el camino a las estrellas. También fue la primera novela de una saga, aunque el nivel medio de las demás novelas era superior al de la serie de Cita con Rama.
  • Música en la sangre (Blood Music), Greg Bear (1985): un clásico. Un científico crea unas células inteligentes y no se le ocurre nada mejor que hacer que inyectárselas en su cuerpo. Pronto las células empiezan a conquistar su cuerpo…y luego el mundo. No recomendable para hipocondríacos o gente temerosa de la gripe aviar.