2018 viene cargadito de novedades en el espacio. La Luna, Marte, Mercurio o el Sol son cuatro de los destinos del sistema solar de los que se hablará este año. En diciembre China lanzará la sonda Chang’e 4 a la cara oculta de la Luna. Equipada con un pequeño rover como su gemela Chang’e 3, la misión Chang’e 4 será el primer artefacto humano que explore la superficie de la cara oculta de nuestro satélite. India también vuelve a la Luna en marzo con la Chandrayaan 2 con un orbitador, una sonda de aterrizaje y un pequeño rover. Y, si todo va bien, al fin veremos alguna de las sondas del tan esperado Google Lunar X Prize, seguramente la de Team India (con el rover japonés de Team Hakuto). Más allá de la Luna la NASA enviará a Marte la sonda InSight. Esta nave tenía que haber despegado en 2016, pero un problema con su instrumento principal (el sismómetro SEIS) obligó a retrasar su despegue. Sea como sea, el 26 de noviembre InSight debe aterrizar en Elysium Planitia para investigar el interior de Marte. A bordo viaja la estación meteorológica española TWINS.

La sonda InSight de la NASA será lanzada y aterrizará en Marte en 2018 (NASA).
La sonda InSight de la NASA será lanzada y aterrizará en Marte en 2018 (NASA).

En julio la NASA lanzará una misión que dará mucho que hablar: la Parker Solar Probe (antes conocida como Solar Probe Plus) para investigar la corona solar. Para ello la Parker Solar Probe se acercará a tan solo seis millones de kilómetros del Sol. Por su parte la ESA lanzará este año la sonda BepiColombo para el estudio de Mercurio, una sonda que también cuenta con un subsatélite japonés. Con BepiColombo en el espacio la ESA ya habrá enviado como mínimo una sonda a todos los planetas del sistema solar interior.

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2017 ha sido un año complicado para el blog. Evidentemente compartir la redacción de Eureka con la paternidad, la familia, el trabajo y el ocio es una tarea hercúlea que no sé cuánto tiempo podré cargarme sobre mis espaldas. Pero en cualquier caso hemos intentado hacerlo lo mejor posible. Y no es cuestión de ponerse pesimistas, pero creo que el tiempo de los blogs ha pasado. Ahora lo que prima es una entrada rápida y somera en las redes sociales, como mucho un hilo de Twitter o un stories de Instagram. O, por supuesto, un vídeo de Youtube (y que nadie me malinterprete, hay maravillosos divulgadores en estos medios que hacen una labor encomiable). La divulgación en profundidad ha muerto. Las nuevas generaciones, salvo excepciones, no se paran a leer una entrada extensa de un blog. Y si lo hacen siempre preferirán medios donde los temas se traten de forma impactante o sensacionalista. ¿Qué hacer? Está claro que es hora de explorar otros horizontes y formatos, de ahí la ilusión que me ha hecho seguir un año más con Radio Skylab, un podcast informal que hacemos cuatro amigos que ha tenido una respuesta muy positiva entre el público.

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En otros frentes de actividad divulgadora este año tuve el placer de participar en Naukas Coruña 2017. Nunca pensé que daría una charla de divulgación en el escenario de un teatro tan impresionante como el Rosalía Castro. Fue una experiencia apabullante. Después de Naukas Coruña supuse que era imposible superar semejante marco, pero solo unos meses después participé en el grandioso Naukas Bilbao 2017, que tuvo lugar en el enorme Palacio Euskalduna. El teatro Rosalía es bellísimo, pero en el Euskalduna tiene un aforo para más de cuatro mil personas. Ni en mis sueños más locos imaginé que vería un evento de divulgación llenar un recinto tan inmenso. Y menos aún que yo sería uno de los participantes. Por otro lado, este año pude disfrutar de una visita al centro ESTEC de la ESA en los Países Bajos, visita de la que ya hablaremos en una entrada específica. Además seguimos con las colaboraciones habituales en la revista AstronomíA (si no se han suscrito, ya están tardando) y en el programa Galaxias y Centellas de la radio canaria. También he participado puntualmente en varios programas de radio y podcasts a los que por supuesto agradezco que hayan contado conmigo. También me hizo mucha ilusión ser el jurado del Primer Concurso de Monólogos Científicos de Canarias.

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2017 se cierra con 90 lanzamientos orbitales, de los cuales seis han resultado fallidos. Estados Unidos, con 29 misiones, ha sido el líder en lanzamientos espaciales por segundo año consecutivo gracias principalmente a la frenética actividad del Falcon 9 de SpaceX. Es la segunda vez desde 1999 que Rusia, con 21 misiones, no lidera el ranking de lanzamientos a nivel mundial. China ha quedado relegada a la tercera posición con 18 lanzamientos, una cifra muy alejada de sus planes iniciales por culpa de dos lanzamientos fallidos. En 2017 Rusia sigue ostentando el monopolio de vuelos tripulados a la ISS —¿por última vez?— y realizó las ya tradicionales cuatro misiones de naves Soyuz al año. Con respecto al resto de actores internacionales no hay novedades significativas, aunque no podemos olvidar el récord de 104 satélites puestos en órbita por un PSLV indio en la misión C37.

Lanzamientos espaciales en 2017 por países. Se incluyen como lanzamientos rusos los del Soyuz desde la Guayana Francesa y como rusos los del cohete Zenit. El lanzamiento del cohete Electron se considera de Nueva Zelanda, aunque la empresa tiene lazos con EEUU.
Lanzamientos espaciales en 2017 por países. Se incluyen como lanzamientos rusos los del Soyuz desde la Guayana Francesa y los del cohete Zenit. El lanzamiento del cohete Electron se considera de Nueva Zelanda, aunque la empresa tiene lazos con EEUU.

En cuanto a fallos, Rusia terminó el año sin que el cohete Protón nos diese alguna sorpresa negativa, pero en cambio sufrió un bochornoso fracaso durante la segunda misión del Soyuz desde Vostochni debido a un error de programación en la etapa Fregat. China tuvo dos fallos con dos cohetes completamente distintos, el CZ-5 y el CZ-3B, lo que ha provocado una cascada de retrasos en todo tipo de misiones. Una año más ningún vuelo tripulado de la nave Soyuz ha sufrido algún problema serio, un éxito que no se suele valorar en su justa medida. Baikonur ha sido el centro espacial con más lanzamientos, 13, seguido del Centro Espacial Kennedy con 12 (todos Falcon 9). Si sumamos los lanzamientos desde la base de Cabo Cañaveral y el Centro Espacial Kennedy, que están contiguos, tenemos 19 lanzamientos orbitales desde Florida.

Lanzamientos orbitales por países y lanzadores en 2017.
Lanzamientos orbitales por países y lanzadores en 2017.
Lanzamientos espaciales de los últimos años.
Lanzamientos espaciales de los últimos años.

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Es una imagen icónica de los 80, casi como Michael Jackson bailando el Thriller o Michael J. Fox haciendo de Marty McFly en Regreso al Futuro. Un astronauta flota en solitario con la Tierra bajo sus pies. No hay nada a su alrededor. Parece que vuela libremente por el espacio, aunque no se le puede ver el rostro porque lleva el visor dorado bajado, una característica que lo convierte en el símbolo perfecto del avance de la humanidad en la conquista del espacio. Pero el protagonista de la foto no era anónimo y tenía nombre: Bruce McCandless II, un astronauta que el 7 de febrero de 1984 se transformó en el símbolo de una generación al alejarse del transbordador Challenger usando su mochila propulsada MMU durante la misión STS-41B. Lamentablemente, McCandless nos dejó el pasado 21 de diciembre a los 80 años de edad. Y, como suele ocurrir en estos casos, la foto no nos cuenta toda la historia, o lo que es peor, nos cuenta una historia sesgada.

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Bruce McCandless flota en solitario durante la misión STS-41B Challenger en febrero de 1984 (NASA).

Primero, porque a pesar de la creencia común, McCandless no fue el primer astronauta en realizar un paseo espacial sin ningún tipo de conexión con la nave. Ese honor le corresponde a Russel “Rusty” Schweickart, que probó por primera vez el traje A7L con la nueva mochila de soporte vital (PLSS) en órbita baja en marzo de 1969 durante la misión Apolo 9. Bien es cierto que Schweickart no se alejó del módulo lunar, pero sí que lo hicieron los doce astronautas del Apolo que entre 1969 y 1972 caminaron sobre la Luna sin estar unidos a su nave espacial. En su momento estas actividades extravehiculares sin conexión supusieron toda una revolución con respecto a los paseos espaciales de las misiones Gémini en los que el astronauta estaba unido a su nave mediante un umbilical que le aportaba oxígeno, electricidad, comunicaciones y seguridad, aunque comparado con el hecho de caminar sobre la Luna es lógico que nadie les prestase demasiada atención.

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Hacía dos años que un cohete Zenit no surcaba los cielos. Fabricado conjuntamente entre Rusia y Ucrania, a partir de 2014 el conflicto entre ambos países provocó que se paralizaran las misiones de este vector, tanto por parte de la empresa Sea Launch (con lanzamientos desde el ecuador) como por su subsidiaria Land Launch (con lanzamientos desde Baikonur). Las presiones políticas desde el Kremlin también propiciaron que Roscosmos decidiese abandonar el Zenit y diese luz verde a una versión totalmente rusa denominada Féniks con el objetivo de no dejar morir la tecnología del motor de combustible líquido más potente del mundo, el RD-171, fabricado por la empresa rusa NPO Energomash. Pero el pasado 26 de diciembre de 2017 a las 19:00 UTC despegó uno de los últimos Zenit enviado a Baikonur antes del enfrentamiento con Ucrania. Un cohete Zenit-3F (Zenit-3SLBF/Fregat-SB) con el satélite de comunicaciones Angosat 1 partió de la rampa PU-1 del Área 45 del cosmódromo de Baikonur (GIK-5).

Lanzamiento del Angosat 1 (Roscosmos).
Lanzamiento del Angosat 1 (Roscosmos).

Este ha sido el 90º lanzamiento orbital de 2017 —el 84º con éxito— y muy probablemente el último del año. También ha sido el único lanzamiento de un cohete Zenit en 2017 y el cuarto de la versión 3F o Zenit-3SLBF (un Zenit con una etapa Fregat) en la historia de este vector. Además ha sido el primer lanzamiento del Zenit que tiene lugar bajo la supervisión de la empresa rusa S7 Space, la nueva dueña de Sea Launch que espera volver a lanzar cohetes Zenit tanto desde el ecuador como desde Baikonur y, en el futuro, también cohetes Féniks. De entrada, S7 encargó en abril a la empresa ucrania Yuzhmash una docena de nuevos Zenit. En esta misión el Zenit y la recientemente cuestionada etapa Fregat se portaron bien, pero lamentablemente los controladores del satélite Angosat 1 perdieron la comunicación con el vehículo una vez separado de la etapa Fregat durante la maniobra de despliegue de los paneles solares. En el momento de escribir estas líneas parece que han restablecido el contacto, pero se desconoce el estado del satélite. Si el Angosat se pierde sería un golpe muy duro para la empresa RKK Energía, fabricante del satélite y antiguo accionista principal de Sea Launch, que pretendía volver al mercado de los satélites geoestacionarios tras catorce años de ausencia. La órbita de transferencia inicial fue de 340 x 36.060 kilómetros y 48,6º de inclinación. Para este vuelo la etapa Fregat-SB realizó un total de cuatro encendidos durante más de ocho horas de misión (el último para salir de la órbita geoestacionaria).

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China ha llevado a cabo el que, salvo sorpresas de última hora, será su último lanzamiento orbital del año. El 25 de diciembre de 2017 a las 19:44 UTC un cohete Larga Marcha CZ-2C (Y34) despegó desde la rampa LC-3 del centro espacial de Xichang con el tercer triplete de satélites militares Yaogan 30 (Yaogan 30-03). Este ha sido el 89º lanzamiento orbital de 2017 —el 83º con éxito— y el 18º de China este año. También ha sido la tercera misión de un CZ-2C en lo que va de año y el 260º de un Larga Marcha en toda su historia. La órbita inicial fue de 589 x 604 kilómetros de altura y 35º de inclinación.

Lanzamiento del trío Yaogan 30-03 (Xinhua).
Lanzamiento del trío Yaogan 30-03 (Xinhua).

Yaogan 30-03

El trío de satélites militares Yaogan 30-03 (遥感三十号03组) probablemente está dedicado a tareas de espionaje electrónico (ELINT y SIGINT) u óptico. Los tres Yaogan 30-03 se suman a los tríos Yaogan 30-01 lanzado el pasado 4 de octubre y al Yaogan 30-03, lanzados el 24 de noviembre. Estos nueve satélites son de naturaleza distinta al Yaogan 30, lanzado en mayo, y han sido construidos por el Instituto de Innovación de Microsatélites de la Academia de Ciencias de China. Se desconoce hasta qué punto son similares a los otros tríos de satélites espía Yaogan que vuelan en formación triangular para determinar la posición exacta de los buques, submarinos y aviones enemigos a través de sus transmisiones de radio. La diferencia principal es que los Yaogan 30 no vuelan juntos, sino que están separados 120º en su órbita. Por este motivo en los últimos meses ha cobrado fuerza la hipótesis de que se trata de pequeños satélites espía de reconocimiento óptico. En cualquier caso, llama la atención la baja inclinación orbital (35º) para ser satélites de reconocimiento, ya sean SIGINT u óptico. Bajo la serie Yaogan se han lanzado múltiples satélites militares de todo tipo sin relación entre sí.

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El 23 de diciembre de 2017 a las 04:14 UTC China lanzó un cohete Larga Marcha CZ-2D (Y48) desde la rampa LC-43/603 (SLS-2) del centro espacial de Jiuquan con el satélite LKW-2. Fue el 88º lanzamiento orbital de 2017 —el 82º con éxito— y el 17º de China este año. La órbita inicial fue de 492 x 511 kilómetros y 97,5º de inclinación. El lanzamiento del LKW-2 tuvo lugar menos de tres horas después del lanzamiento de un Falcon 9 desde Vandenberg y un H-IIA desde Tanegashima.

Lanzamiento del LKW-2 (Xinhua).
Lanzamiento del LKW-2 (Xinhua).

LKW-2

El LKW-2 o 陆地勘查卫星二号 (Lùdì Kānchá Wèixīng er hào, ‘satélite de observación terrestre’), también conocido como LZKW-2 (陆地资源勘查卫星星座02星 o Lùdì Zīyuán Kānchá Wèixīng, ‘segundo ejemplar de la constelación de satélites de observación terrestre y de recursos’) es el segundo miembro de un nuevo tipo de satélite para observación de la Tierra con posibles aplicaciones militares construido por CAST (China Academy of Space Technology). Se desconocen sus características, pero se cree que debe ser un satélite de observación óptica de alta resolución. El nombre oficial del satélite es genérico, así que probablemente se trate de un ‘nombre tapadera’ y en realidad sea algún satélite espía óptico de la familia Yaogan. El aspecto del satélite parecido a otras plataformas comerciales como el Pleiades francés. El LKW-2 ha sido lanzado apenas veinte días después del LKW-1, supuestamente similar. La órbita del LKW-2 está desplazada 180º con respecto a la del LKW-1 para permitir una mejor cobertura de la superficie terrestre.

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El 23 de diciembre de 2017 la empresa SpaceX lanzó un cohete Falcon 9 v1.2 desde Vandenberg en una misión comercial. El lanzamiento no habría llamado la atención de los medios de no ser por el espectáculo de luces que creó en el horizonte de la costa oeste de EEUU y México. Una estela blanquecina que ascendía por el cielo y se iba ensanchando como por arte de magia. Claramente no era un avión —ni tampoco un pájaro o Supermán—, pero la mayoría de testigos desconocía que estaban ante el lanzamiento de un cohete. ¿Por qué esa forma tan rara?

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El “OVNI espermatozoide” de California provocado por el lanzamiento del Falcon 9 v1.2 (Aviation Videos Live).

La visión fue tan espectacular que parece que llegó a provocar algún accidente de tráfico:

Antes de nada, conviene recordar que estas estelas son relativamente comunes y cada cierto tiempo se producen miles de «avistamientos OVNI» por culpa de ellas. Lo que pasa es que los testigos de cada caso suelen ser distintos y estar repartidos por todo el globo… y además corren tiempos donde nadie parece tener memoria a largo plazo más allá del último meme de moda. En realidad, y simplificando, la forma de la estela solo depende de tres factores: condiciones de iluminación, presión atmosférica y, si nos fijamos de cerca, tipo de propergoles empleados.

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Un año más Eureka quiere desear a todos sus lectores que pasen unas muy felices fiestas en compañía de familiares, amigos y cuñados varios. Me temo que ninguno vamos a ser uno de los seis seres humanos privilegiados que pasarán las Navidades en la única base que tiene la humanidad fuera de la Tierra (o, mejor dicho, fuera de la mayor parte de su pozo gravitatorio), pero espero que eso no impida que sigamos disfrutando de los descubrimientos y avances de la última frontera. Tanto si eres de Papá Noel, como si te van más los Reyes Magos o Died Moroz y Snegúrochka, lo importante es pasarlo bien.

Se acaba 2017 y a estas alturas podríamos tener bases en Marte o en la Luna, pero si lo pensamos bien lo sorprendente es que algunos miembros de nuestra especie lleven dieciocho años ininterrumpidos celebrando la Navidad en una base espacial de más de cuatrocientas toneladas y cien metros de longitud construida por miles de personas repartidas por todo el mundo. Eso sí que es magia y no lo de un señor con sobrepeso vestido de rojo repartiendo regalos por el globo en trineo.

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SpaceX ha concluido su año más exitoso hasta el momento con un lanzamiento comercial desde la costa oeste de los EEUU. El 23 de diciembre de 2017 a las 01:27 UTC despegó un cohete Falcon 9 Block 3 desde la rampa SLC-4E (Space Launch Complex 4 East) de la Base Aérea de Vandenberg con diez satélites de comunicaciones de la constelación Iridium NEXT durante la misión Iridium 4. El lanzamiento, que tuvo lugar solo un minuto después de que en Japón despegase un H-IIA con dos satélites y unas tres horas antes del lanzamiento de un cohete chino CZ-2D, fue el 87º lanzamiento orbital de 2017 —el 81º con éxito— y el 18º de un Falcon 9 este año. El Falcon 9 se convierte así en el vector que más lanzamientos ha efectuado este año, superando al mítico Soyuz, todo un logro si tenemos en cuenta que el año pasado solo realizó ocho misiones. También ha superado todos los récords de lanzamientos anuales de los vectores de ULA. De hecho, hay que remontarse a 1966 para ver más lanzamientos de un mismo cohete estadounidense en un mismo año (el Atlas Agena), aunque todavía no ha superado el récord anual absolutos de lanzamientos del Soyuz. Como anécdota, el lanzamiento al anochecer provocó un espectáculo de luces en toda la costa oeste de EEUU que llamó la atención de millones de personas, muchas de las cuales pensaron que estaban contemplando un OVNI u otro fenómeno extraño.

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Lanzamiento de la misión Iridium 4 (SpaceX).

También fue el 46º lanzamiento de un Falcon 9 en su historia y el 26º de la versión 1.2 (FT). Ha sido la cuarta y última misión Iridium de SpaceX este año, que ya ha situado cuarenta satélites de esta constelación en órbita. En este vuelo se usó la primera etapa reutilizada B1036, de tipo Block 3, que fue empleada el pasado junio precisamente en la misión Iridium 2. Es el quinto lanzamiento de un Falcon 9 que emplea una etapa reutilizada, pero, y a pesar de que la masa de la carga útil no era excesiva, en esta ocasión la etapa no se recuperó y se destruyó a propósito en el océano Pacífico, por lo que no llevaba tren de aterrizaje. Eso sí, se volvió a intentar la recuperación de la cofia. Es la primera vez que SpaceX decide no recuperar una etapa reutilizada, aunque el cohete realizó los encendidos habituales de frenado y aterrizaje usando las rejillas aerodinámicas y los propulsores de control, sin duda para recabar datos sobre sus prestaciones. Aparentemente, el motivo por el cual no se ha recuperado esta etapa es que SpaceX ya dispone de bastantes fases de diseño antiguo, de tipo Block 3 y Block 4, y el año que viene está prevista la introducción de la Block 5, capaz de ser reutilizada hasta diez veces sin apenas mantenimiento.

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