Segunda parte de la trilogía “paralaje Neandertal” de Robert Sawyer. Es una novela muy graciosa sobre la interacción entre nuestro mundo y una Tierra alternativa donde el Homo Neanderthalensis sobrevivió y fuimos nosotros, los homo sapiens sapiens, los extinguidos. El cruce se hace posible por la construcción en la Tierra Neandertal de un ordenador cuántico que abre un portal entre los dos universos, haciendo que un físico llamado Ponter llegue a nuestro mundo. Es gracioso ver cómo Sawyer relata las diferencias culturales entre las dos especies, centrándose en el choque que les produce a los pacíficos, listos y ateos Neandertales el contacto con nuestro mundo lleno de fanáticos religiosos, superpoblado y donde nos matamos continuamente.

Aunque el libro es inferior al original, es muy entretenido, y, sin ser una obra maestra, es muy recomendable.

Lo mejor: la parte en que la protagonista intenta enseñar al Neandertal el concepto de Dios y de vida después de la muerte. Se puede leer online aquí.

Lo peor: la homogeneidad cultural de la Tierra Neandertal, que parece un perfecto “Mundo Feliz”.

Se ha detectado el planeta más pequeño hasta la fecha fuera de nuestro Sistema Solar: tiene una masa entre 7 u 8 veces la de la Tierra y orbita alrededor de Gliese 876, una estrella enana roja tipo M a sólo 15 años-luz de nosotros donde ya se habían detectado dos planetas gigantes anteriormente.

Pero cuidado, no se trata de otra Tierra precisamente: este planeta orbita a poco más de 3 millones de km de su estrella (Mercurio está a más de 45 millones de km), por lo que las temperaturas superficiales deben ser infernales…eso en el lado diurno, pues al estar tan cerca de su sol, mantendrá una rotación sincronizada, es decir, con un hemisferio siempre hacia la estrella, otro en completa oscuridad. Además sufrirá las erupciones solares (flares) de su estrella…todo un infierno, vamos.