Cuando uno estudia un idioma, se da cuenta que muchas de las ideas preconcebidas que tenía empiezan a desmoronarse. Hay veces que nos encontramos con que ciertas verdades que circulan entre la gente no son más que leyendas urbanas o ideas equivocadas, así que he decidido hacer un resumen de estos “mitos lingüísticos” ordenados por idioma. La mayoría son ideas que he oído en conversaciones con amigos o compañeros, o incluso viendo la televisión o leyendo el periódico. Naturalmente, me limito a los idiomas que he estudiado y de los que puedo hablar con cierto conocimiento de causa (y efecto). En esta primera entrega veremos los mitos del inglés y el alemán.

INGLÉS:

  • Mito 1 – “el inglés es fácil”: no lo dudo, pero entonces, ¿cómo es que hay tantas personas estudiando este idioma en nuestro país y la mayoría es incapaz de entender una película inglesa en V.O.? La moraleja de este mito se puede hacer extensiva a todos los idiomas: hay muchos niveles de conocimiento y capacidad a la hora de expresarse en una lengua extranjera. No es lo mismo tener el First Certificate que el Proficiency, aunque cualquiera que tenga uno de estos títulos dirá que sabe inglés.
  • Mito 2 – “el inglés americano es feo y difícil de entender”: bueno, en lo de feo no entro porque pa’ gustos colores, pero por lo segundo sí que no paso. Efectivamente, el standard American English es más fácil de entender para un hispanohablante que el British English. Cuidado que hablo del standard, no del dialecto del barrio. Incluso si tenemos en cuenta los dialectos, salen ganando en facilidad de comprensión los diversos dialectos americanos. Y si no me creen que le pregunten a cualquiera que haya ido a estudiar inglés a Glasgow. La prueba de fuego: cojan una película (no un documental) americana y otra inglesa y véanla en V.O., ¿cuál entienden mejor?

ALEMÁN:

  • Mito 1 – “el alemán suena muy duro, sobre todo por esas erres tan fuertes”: pues no. El alemán estándard, es decir, el Hochdeutsch, tiene una pronunciación sorprendentemente suave, y las erres se pronuncian de una forma más parecida al francés que al español. De hecho y paradójicamente, el español SÍ que suena de una forma muy dura para muchos extranjeros, precisamente por esas erres tan sonoras que nos caracterizan y que erróneamente consideramos propia de otros idiomas como el alemán o el ruso.
  • Mito 2 – “el alemán es como el latín”: quien hace este comentario quiere decir en realidad que el alemán tiene declinaciones. Bueno, si sólo fuera por eso, otras muchísimos lenguas serían como el latín. En realidad, en alemán generalmente sólo se declina el artículo, mientras que el sustantivo permanece igual: Der Hund (el perro), Alles für den Hund (todo sobre el perro).
  • Mito 3 – “en alemán el verbo va siempre al final de la frase”: pues no. Hay muchas construcciones gramaticales que exigen poner el verbo al final, pero también es cierto que existen otras muchas donde esto no es necesario.

La sonda japonesa Hayabusa sigue explorando el asteroide Itokawa. Tras separarse la microsonda Minerva, que debía posarse en su superficie, ésta falló y se perdió en el espacio. Sin embargo, la misión continúa siendo un éxito y ya ha mandado las mejores fotos de un asteroide.Lo único a lamentar es el tremendo secretismo (o discreción, según se mire) de la agencia japonesa JAXA, que ha ido publicando los resultados con cuentagotas. Como suele ocurrir con misiones no americanas, el resto del mundo se ha dedicado a ignorar por completo esta misión tan interesante. Ahora a esperar a mañana, ya que la sonda se debe posar en su superficie y recoger muestras que después serán enviadas de vuelta a la Tierra. Aquí podemos ver una imagen del asteroide con la sombra de la sonda:

  1. ¿ESTO ES UN IDIOMA O UNA BROMA?: que si los kanjis, que si los silabarios, que si la gramática esa tan extraña con las partículas y el orden de la frase al revés….al principio más que un idioma, el japonés parece un puzzle irresoluble o una broma de mal gusto.
  2. ¡AHORA LO ENTIENDO!: tras pelearte unos meses o años, según la paciencia del estudiante, la cosa empieza a encajar. Uno ya es capaz de escribir frases simples y entender conversaciones sencillas. En cuanto a los kanjis, bueno, asimilado el terrible hecho de que hay que aprender más de dos mil, la cosa parece que promete y uno se estudia las primeras centenas con mucha paciencia e ilusión.
  3. ¿COMORRRR?: pues no, lo que pensabas que sabías era en realidad un cebo para atraerte al lado oscuro, la punta del iceberg de un idioma diseñado por alguna mente perversa. Por cada norma, hay cien excepciones. La pronunciación es relativamente sencilla, pero la lectura es endiabladamente complicada, pues cada kanji se puede leer de tropecientas maneras, algunas de ellas irregulares. Los kanjis se te juntan en la mente como mosquitos alrededor de una lámpara y no hay Dios que los distinga. Tan pronto te aprendes cien, se te vuelven a olvidar. Por si fuera poco, los dialectos regionales y los diversos grados de cortesía conspiran para hacerte abandonar el estudio del nihongo.
  4. LA LUZ AL FINAL DEL TÚNEL: se supone que entras en esta etapa cuando las cosas empiezan a encajar de nuevo, tras muchas dosis de paciencia. Al igual que en una película de artes marciales, el estudiante sufre su primera derrota ante el idioma por ser atolondrado y apresurado, mientras el sensei te repite: paciencia, paciencia…Tras muchos años y esfuerzos quizás logres hablar algo medianamente digno de ser escuchado por un hijo del País del Sol Naciente sin que te escupa a la cara.

Magnífico libro del gran Peter Connolly sobre Pompeya. Como siempre, lo que destaca del libro son las detalladas ilustraciones que hacen posible imaginar cómo era la vida en esta ciudad romana, tan lejana en el tiempo, pero tan cercana a nosotros en muchas costumbres y rutinas de la vida diaria. Excelente.