En esta fantástica imagen de la sonda Cassini podemos ver como Japeto tiene un bulto que recorre todo su ecuador. ¿Qué desconocidos procesos lo habrán formado?…me recuerda a los globos terráqueos con sus cicatrices en el ecuador señalando por dónde se unen los hemisferios de plástico…

¿Cuáles son las principales dudas que asaltan a los físicos en este año del señor de 2005?. Pues unas cuantas que tienen que ver con la naturaleza misma del universo. Aquí podemos ver una lista y a continuación la misma lista modificada ligeramente por mí :

1- ¿Cómo y qué fue el Big Bang?¿Existió algo antes?2- La naturaleza de la Materia Oscura: si es algún tipo de partícula, ¿cuál es?. ¿Podría ser el neutralino?3- La naturaleza de la Energía Oscura: cuál es su causa física y si es constante o variable. ¿Existirá el Big Rip?. ¿Cómo acabará el Universo?4- Formación de estructuras en el universo: pues eso, ¿qué fue primero, las agrupaciones de materia oscura o de materia bariónica?. ¿Cómo se formaron exactamente las galaxias?5- La validez de la Relatividad General: hasta ahora ha aguantado todas las pruebas, ¿pero es siempre aplicable fuera del domino de la mecánica cuántica?6- La validez de la Mecánica Cuántica: las mismas preguntas que surgen con la RG.7- El módelo estándard de fuerzas y partículas: ¿está completo como pensamos o existe algún hueco?8- La Supersimetría: ¿existe realmente?. Si no es así, ¿cómo podemos explicar el Universo sin supersimetría?9- La Cromodinámica Cuántica (QCD): ¿se puede resolver analíticamente, por ejemplo con un modelo de cuerdas?10- La naturaleza de la Teoría de Cuerdas y Supercuerdas: ¿es realmente la Teoría del Todo que unificará la Relatividad General y la Mecánica Cuántica o debemos abandonarla en favor de la Gravedad Cuántica de Bucles?11- La Naturaleza del espacio-tiempo: pos eso mismo.

Tras analizar durante una semana los datos de la sonda Huygens, los científicos de la ESA han publicado los resultados preliminares: la sonda aterrizó en una zona donde el metano líquido llueve del cielo y esculpe barrancos con forma de ríos. Este metano forma lagos que desaparecen tras un tiempo, de hecho la zona de aterrizaje fue uno de esos lagos. Todavía no se sabe si la actividad líquida del metano es estacional o no.

En definitiva, los científicos ven confirmados muchos de los modelos que habían propuesto para Titán, aunque todavía no se pueden explicar ciertas cosas. El tiempo dirá.

Comentar el bochornoso incidente que protagonizó la ESA con las imágenes el día del aterrizaje. Dichas imágenes se fueron poniendo en directo en la página de los encargados de la cámara DISR. Sin embargo, a algún estúpido de la ESA no le pareció oportuno que todo el mundo pudiese ser testigo directo del descubrimiento de un nuevo mundo, supongo que por eso de “no vayan a pisarnos alguna cosa importante”, y las retiraron de la página sin ninguna explicación. Así que tuvimos que esperar a las tediosas y aburridas conferencias llenas de políticos ineptos deseosos de salir en la foto (y que no tenían ni idea de qué iba todo esto) para presentar las imágenes una a una. Para gran escarnio y vergüenza de los inútiles managers de la ESA, los aficionados procesaron por su cuenta las imágenes y las pusieron en la red. Para mayor vergüenza aún, estas imágenes procesadas por los aficionados eran de mucha mejor calidad que las que la ESA mostró en un principio. Las excusas que dieron los ineptos al mando fue que “no se esperaban tanto interés por parte de los medios de comunicación y se vieron desbordados”. A ver, señores, la primera misión que aterriza en Titán, un mundo que se supone cubierto de lagos y ríos de metano, una misión que lleva en el espacio 7 años y en la que participan Europa y EE.UU., las primeras imágenes de otro mundo…¿y no se esperaban ningún interés por parte de la prensa?….en fin, mejor me callo. Lo que subyace es la falta total de transparencia, en cuanto a divulgación científica se refiere, en el seno de la ESA. Lo que se vio con la Huygens no fue más que la misma política oscurantista que la agencia sigue con sondas como la Mars Express, con la excepción del SOHO y sus magníficas imágenes del Sol…aunque creo que si hubieran sabido que los aficionados podían encontrar cometas en las imágenes del SOHO, no las habrían puesto en la red….

una pena

Mikiso Hane (Alianza Editorial) realiza una decente, aunque estereotipada, descripción de la historia de su país. El libro se centra sobre todo en los siglos XIX y XX, es decir, el shogunato Tokugawa, la era Meiji, la II Guerra Mundial y la posguerra. Algo no muy original, por cierto, pues casi todos los libros sobre Japón se centran en el mismo periodo, lo cual me molesta mucho, pues parece que los japoneses sienten aversión por los periodos históricos anteriores…o quizás será que en el colegio les obligaban a memorizar los antiguos reyes y les da fobia recordarlos, vamos, que sería algo así como el equivalente de los reyes Godos. Sea lo que sea, el libro cumple bien su función aunque sin ser espectacular. No deja de sorprenderme la historia de este país, que paso de la Edad Media a la modernidad de la Revolución Industrial en casi 50 años. Tampoco deja de sorprenderme la impresionante crueldad con la que actuaron en Corea y en China, donde mataron a 10 millones de personas. Más aún me sorprende cómo el Japón actual no se ha reconciliado con su pasado, a diferencia de lo ocurrido en Alemania, y así podemos ver hoy en día como en las escuelas se dibuja una imagen victimista de Japón durante la guerra y se hace hincapié en las terribles bombas atómicas, pero no se menciona para nada los genocidios japoneses en China o la prostitución forzosa de miles de mujeres coreanas para servir a las tropas niponas. No en vano, Hirohito, el emperador jardinero, siguió en su puesto tras la guerra, pese a ver sido uno de los principales causantes de la guerra en China y en el pacífico.

Bueno, ahora a ver si consigo algún libro sobre historia antigua de Japón…

No, no me refiero a Brad Pitt lanzando mamporros ante las murallas de una Troya inmensa generada por ordenador, sino a un pequeño libro de Michael Siebler (editorial Ariel) que analiza a la luz de los datos de las últimas excavaciones qué hay de cierto en el relato homérico. Los descubrimientos de los 90 son categóricos: la Troya de Homero existió realmente, aunque su nombre real era Wilios, de donde procede el nombre Ilión, otro de los epítetos de Troya. Si el famoso caballo existió o si Aquiles mató a Héctor ante las murallas de la ciudad no lo sabremos nunca….¿o quizás si?

Tras casi un año (terrestre) en Marte, el rover Opportunity, al igual que su hermano Spirit, siguen correteando por el planeta rojo, algo por lo que casi nadie habría apostado hace unos mese. El caso es que Opportunity, tras salir del cráter que llevaba estudiando varios meses, ha encontrado el primer meteorito en otro mundo. Se trata de un meteorito metálico y por eso se ha podido detectar. Ahora los responsables de la misión piensan que en las fotos pueda haber muchos más meteoritos rocosos, que son más difíciles de identificar. El valor del descubrimiento no está en el meteorito en sí, pues en la Tierra ya hay de sobra, sino que es una herramienta para estudiar las condiciones pasadas de Marte, por ejemplo, investigando su aspecto se puede deducir si tuvo que pasar por una atmósfera más densa que la actual o no…

Ya se ha presentado el mayor avión de pasajeros del mundo: el Airbus A380. Con él, Europa arrebata a la norteamericana Boeing el liderazgo e iniciativa en el terreno de la construcción de aviones. En el terreno comercial y de ventas ya hacía un par de años que la había superado.

Bueno, a ver si algún día me subo a uno….

Lo único comentar que este NO es el mayor avión del mundo, sino el mayor avión DE PASAJEROS del mundo. El mérito le corresponde al Antonov An-225:

Este avión fue diseñado por la Unión Soviética en los años 80 para llevar la lanzadera espacial Burán. Hoy en día no está operativo, así que el título de mayor avión del mundo EN SERVICIO sería para su hermano pequeño, el Antonov An-124:

Tras siete años en el espacio pegada como una lapa a la nave americana Cassini, la sonda espacial europea Huygens aterrizó ayer con éxito en el mayor satélite de Saturno, Titán, un mundo con una atmósfera más densa que la de la Tierra y donde el metano forma nubes, lluvia y ríos. Tras sobrevivir a una entrada en la atmósfera a 20 000 km/h y unas temperaturas de 12 000 ºC, la Huygens descendió durante dos horas hasta chocar con el suelo.

La imagen en color muestra una superficie formada por piedras de hielo, que a una temperatura de -180ºC se comporta como la roca en la Tierra, y una atmósfera de color naranja debido a la presencia de metano y enormes cantidades de hidrocarburos que llueven del cielo como maná químico. Esto hace de Titán el mundo con mayor diversidad de elementos químicos complejos en todo el Sistema Solar, aparte de la Tierra, claro, y por eso es tan interesante su estudio.

La verdad es que tras contemplar las imágenes, los científicos siguen sin estar seguros de la composición de lo que se ve en la superficie. Las piedras que se ven en primer plano se supone que están formadas por hielo, pero quizás también por roca. La naturaleza exacta de los hidrocarburos anaranjados de la superficie también es desconocida, al igual que las sorprendentes formaciones que captó la sonda al descender a través de la atmósfera, donde se aprecian lo que parecen ser canales o ríos desembocando en una especie de mar o reserva de hidrocarburos. El tiempo dirá.

Aunque las imágenes recuerden un poco a Marte, a mí se me parecen más a las que tomaron en la superficie de Venus las sondas soviéticas Venera.

Más allá del éxito científico, estamos ante una proeza tecnológica de una magnitud impresionante. Nunca antes una nave había intentado aterrizar en un mundo tan lejano (1500 millones de kilómetros), y menos después de viajar durante siete años por todo el sistema solar, pasando dos veces por Venus, una por la Tierra y otra por Júpiter antes de llegar a Saturno. Se trata de un logro que es fácil subestimar, pero que en realidad es muchísimo más complejo que poner una nave en la superficie de Marte, por ejemplo.

La única pega a este tremendo éxito de la ESA ha sido la terrible presentación de las fotos al público. En lugar de ir difundiendo las imágenes a medida que se recibían, algo que ha hecho la NASA con casi todas sus misiones interplanetarias, hemos tenido que esperar de forma incomprensible a que fueran publicándolas por cuentagotas en aburridas conferencias. No entiendo en absoluto esta manera de proceder, lo cual muestra que la ESA tiene todavía muchísimo que aprender en lo referente a las relaciones públicas.

Por otro lado no puedo evitar pensar: ¡qué feliz sería Carl Sagan si pudiese contemplar estas imágenes!

El estudio de los ideogramas japoneses o kanji (漢字) es el gran hueso del idioma, como todo estudiante de japonés habrá experimentado en sus carnes. El problema es que para leer un periódico o una simple revista, debemos conocer unos 2000 (¡!) de estos simbolitos tan simpáticos. La enseñanza tradicional de los kanji consiste en someter al estudiante extranjero al mismo sistema de tortura, perdón, de enseñanza, que siguen los niños japoneses en la escuela: fuerza, o mejor dicho, memoria, bruta. El sufrido estudiante debe adquirir uno a uno todos los caracteres aprendiendo como se dibujan, su significado principal y secundario(s) (sí, los jodíos cambian de significado…) y sus, como mínimo, dos lecturas japonesas. Esta es una tarea hercúlea que asusta al más valiente. El problema es que, de entrada, un extranjero debe esforzarse un 30% más que un niño japonés. ¿Por qué?. Pues porque el niño ya conoce las palabras en su idioma y sólo tiene que asociar al kanji el significado correspondiente, mientras que el extranjero debe además traducir las lecturas japonesas a su idioma. El estudiante principiante no es plenamente consciente de esta dificultad, pues ve como siguiendo este método tradicional aprende decenas y decenas de kanji y aparentemente, se va acercando a la meta de conocer los 2000 kanji básicos (sí, básicos, porque hay unos 4000 más). El problema surge cuando ya se llevan memorizados unos 300-500 kanjis. Es entonces cuando para gran frustración del estudiante, éste se da cuenta de que hay cientos de ellos parecidísimos entre sí, y lo que ha aprendido se convierte en inútil: ¿cómo voy a acordarme de las diferencias entre 武 (guerrero), 成 (convertirse), 城 (castillo), 式 (estilo), 域 (zona), 威 (intimidar) o 我 (yo)?.En este punto mucha gente abandona el estudio del idioma desmoralizados ante tamaña dificultad. ¿Qué podemos hacer?. Pues pasar de los métodos tradicionales japoneses y seguir otros. Lo que es válido para un niño nipón inmerso en su idioma y su cultura, no tiene que ser necesariamente válido para un extranjero. Aquí es donde entra el magnífico libro Kanji para Recordar, de James Heisig, versionado al castellano por Marc Bernabé. El método de Heisig es sencillo. ¿Por qué saturar a la memoria aprendiendo a la vez los dos tipos de lecturas japonesas, el significado del kanji y su escritura?. Lo mejor es ir por partes: primero aprendamos a dibujar cada kanji y su significado en nuestro idioma, y luego ya habrá tiempo de estudiar cómo se pronuncian. Para memorizar los 2000 símbolos, Heisig propone un método sencillo: se descompone cada ideograma en otros más simples y los relacionamos entre sí por medio de una historia, preferiblemente una que evoque imágenes sugerentes, para no olvidarlo. Por ejemplo, si ya conocemos el kanji de “perro” y el de “rey”, podemos aprender el de “loco”, formado por los dos anteriores, imaginando un perro con una corona en su cabeza aullando como un loco (狂). Puedo decir por experiencia propia que el método funciona: en unas semanas, el estudiante podrá memorizar no sólo el significado, sino también cómo se escriben, los 2000 kanjis básicos. Paradójicamente, no creo que sea un libro recomendable para aquellos que se inician en la lengua japonesa por varios motivos:

Primero, porque el novato se suele desesperar al aprender un kanji, pero no su lectura, por lo que piensa que el sistema tradicional es mejor porque enseña a leerlos, además de cómo escribirlos. En esta etapa, el estudiante usa principalmente su memoria visual para recordarlos y cree que será capaz de acordarse de todos. El problema surge a partir de los 500 kanjis más o menos, cuando el alumno se enfrenta a decenas de ideogramas prácticamente similares a la vista pero con significados dispares, pues entonces la memoria visual se satura y es donde se entra en la etapa de sufrimiento.

Segundo, porque los primeros kanjis que aprendemos con este método, pese a ser por lo general los más simples, son también bastante raros para el principiante, por lo que una vez más vuelve a pensar que el método es inútil porque no le enseña desde un principio los kanjis básicos que usa en las lecciones, como los de “beber”, “comer”, “dormir”, etc.

Reconozco que yo mismo, debido a mi impaciencia, era de los escépticos. Estuve muchas veces a punto de comprarme el libro y lo descarté por parecerme falto de interés. Mi opinión cambió, cuando tras haber estudiado y memorizado unos 1000 kanjis, me di cuenta de que era incapaz de escribir correctamente la mayoría de ellos. Fue entonces cuando, desesperado, busqué alternativas y me acordé de esta obra. Recordé que, aunque sólo lo había ojeado por encima, podía acordarme perfectamente del kanji asociado al concepto de “riesgo”, ya que se dibuja como un ojo que mira al sol (冒). La imagen asociada al concepto de “riesgo” era tan potente que no la había olvidado pese a leer esa página del libro fugazmente.

Naturalmente, es un método, no una receta milagrosa. Como es natural, el estudiante deberá repasar las lecciones ya aprendidas para no olvidarse. Además, para que sea efectivo, uno debe seguir las instrucciones del autor: escribir siempre en un cuaderno o folio los kanjis que estamos aprendiendo y aprenderlos bien usando historias chocantes o impactantes, no sólo memorizando los componentes. Si se siguen las instrucciones, garantizo que cualquiera podrá superar esta barrera.

Curiosamente, ahora que estoy estudiando chino, me he enterado de que muchos escolares de ese país siguen un método similar. ¿Por qué no lo emplean los japoneses?. Pues porque supongo que los chinos se ven más forzados por la necesidad, pues ellos deben memorizar un mínimo de 5000 ideogramas (o hanzis, como ellos los llaman) para leer un periódico, es decir, más del doble de lo que necesitan los japoneses. Además, por suerte para los chinos, cada hanzi suele tener un único significado y una única lectura, frente a la multiplicidad de pronunciaciones y significados en japonés. Esta multiplicidad es debida precisamente a que los japoneses adquirieron los kanjis de los chinos, junto con sus pronunciaciones.

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Hacer una película sobre una figura como Alejandro Magno no es tarea fácil: ¿qué se puede decir que no se haya dicho ya en decenas de libros, cientos biografías más o menos exactas o miles de citas históricas?. Alejandro es más que un personaje histórico: es un mito de la cultura occidental y como tal, toda película que se haga sobre él estará siempre incompleta, pues es imposible abarcar todas las facetas, verídicas o no, de este conquistador.

Ante esta imposibilidad, existen dos opciones para llevar a la pantalla tamaña epopeya: en la primera, más taquillera y típica de Hollywood hoy en día, el director podría haber optado por una huida hacia adelante y convertir la historia en una especie de Matrix helenístico llena de golpes y sin mucho diálogo, algo así como lo que hicieron con la Ilíada en ese videojuego llamado Troya. La segunda opción es transformar la película en un documental soporífero y carente de emoción, pero riguroso desde el punto de vista histórico.

¿Cuál ha elegido el siempre polémico Oliver Stone?. Pues las dos. Efectivamente, la película combina trepidantes escenas de acción, suficientes para cubrir la cuota de hemoglobina necesaria para resultar atractiva a un público más general, con muchos diálogos que nos ayudan a comprender al personaje. Para resumir la corta pero agitada vida del monarca macedonio, Stone recurre a un Anthony Hopkins en el papel de Ptolomeo que nos narra muchos de los acontecimientos que no aparecen en la pantalla para ahorrar metraje. El resultado seguramente no acabe de convencer a todos, pero estamos sin duda ante una gran película, de esas que Hollywood cada vez produce con menos frecuencia. Naturalmente es incompleta, como es lógico, pues es una película, no una enciclopedia y la mayoría de las veces las narraciones de Ptolomeo rompen el hilo argumental y se hacen un tanto pesadas, convirtiendo la película en un documental. Sin embargo, la historia personal de Alejandro destaca por encima de todos estos defectos. Muchos historiadores tuvieron dificultades para conciliar la imagen de un Alejandro tolerante, portador de los valores democráticos griegos, fascinado por la sabiduría y el conocimiento, con esa otra faceta de tirano cruel y sanguinario que arrasa ciudades por mero capricho, obsesionado con conquistar el mundo. Aunque Oliver Stone se inclina claramente por la primera, no escatima escenas de furia descontrolada donde podemos ver a ese otro Alejandro, pero de tal forma que la imagen global del personaje es totalmente coherente, pese a que Colin Farrell no esté a la altura en algunas ocasiones.

El aspecto claramente polémico de la obra estriba en las relaciones homosexuales de Alejandro, que tanta controversia han creado en EE.UU. Stone aborda de manera valiente y sin complejos este tema hasta ahora tabú en el cine. Atrás quedan las sutilezas y la ambigüedad de secuencias donde se nos habla de ostras y caracoles: uno de los ejes de la película es la relación de amor entre Alejandro y uno de sus generales, Hefestión. Aunque Stone olvida aquí otros “compañeros” que tuvo, esta relación aporta una gran fuerza a la película, y, por qué no, ese toque de originalidad (algunos dirán sensacionalismo) que diferencia una buena película de un mero telefilm.

Otra faceta destacable es la gran fidelidad histórica empleada a la hora de reproducir los atuendos, armas y edificios de la época. La recreación de la batalla de Gaugamela es simplemente insuperable: no sólo la famosa falange macedonia está reproducida con total exactitud, sino que también podemos admirar pequeños detalles como la aparición de honderos entre las filas griegas o las guadañas de los carros persas. Igualmente destacable es la precisión histórica de los trajes empleados por griegos y macedonios (atención a los sombreros), o la ciudad de Babilonia y su puerta de Ishtar. Por otro lado, la criticada aparición de mapamundis con nombres en inglés, lejos de ser un fallo garrafal, se puede considerar una licencia del director para transmitir mejor la magnitud titánica de los viajes de Alejandro hasta los límites del mundo conocido. En cuanto a la rigurosidad histórica del guión, hay partes más exactas que otras, pero en general el resultado es más que correcto.

Alejandro Magno no es una película perfecta ni mucho menos y tampoco es la mejor obra de Oliver Stone, pero es difícil entender el gran rechazo suscitado entre la crítica de medio mundo, dado el bajo nivel de calidad de la mayor parte de producciones actuales. Para gustos, colores, pero no entiendo que críticos a los que Troya les entusiasmó echen pestes de esta obra. Me temo que este rechazo esté causado por la mala imagen del director en EE.UU. tras filmar la vida de Fidel Castro o por el retrato explícito de la conducta homosexual de Alejandro más que por la mala calidad del film. Y es que a Stone se la tienen jurada en Hollywood desde lo de Castro y ahora es tiempo de pasarle factura…