El 11 de noviembre la empresa Sierra Nevada Corporation (SNC) realizó sin previo aviso el segundo vuelo libre de su pequeña lanzadera Dream Chaser en la base aérea de Edwards (California). No es la primera vez que el prototipo de avión espacial vuela por su cuenta, pero la última vez que lo vimos en el aire fue nada más y nada menos que hace más de cuatro años, en octubre de 2013. En aquella ocasión el ETA (Engineering Test Article) sufrió un accidente durante el aterrizaje al no desplegarse el tren de aterrizaje izquierdo —procedente de un antiguo caza F-5— y se salió de la pista. Por suerte, la última prueba, denominada ALT-2 (Approach and Landing Test 2), ha salido bien y el Dream Chaser tomó tierra sin problemas.

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El Dream Chaser aterriza después de su segundo vuelo libre (Sierra Nevada Corporation).

En 2013 el transbordador Dream Chaser era uno de los candidatos finalistas para convertirse en la próxima nave tripulada estadounidense dentro del marco del contrato CCtCAP (Commercial Crew Transportation Capability) de la NASA. Las ganadoras de este programa —actualmente CCP (Commercial Crew Program)— serían las naves Starliner de Boeing y Dragon 2 de SpaceX, lo que provocó que muchos dieran por muerta a la pobre Dream Chaser. Pese a todo la pequeña lanzadera se negó a morir y, tras varios intentos infructuosos de usar otros lanzadores como el Ariane 5 o el Thunderbolt de Stratolaunch, el año pasado fue seleccionada por la NASA para el contrato CRS-2 (Commercial Resupply Services 2). Eso sí, ahora la Dream Chaser ya no será una nave tripulada. La versión que viajará a la ISS será la Dream Chaser Cargo, que realizará un mínimo de seis misiones entre 2020 y 2024.

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El 9 de noviembre de 1967 a las 12:00 UTC despegaba el mayor cohete jamás construido por el hombre. La inmensa máquina de 111 metros de alto alzó el vuelo desde la rampa 39A en la misión conocida como AS-501 (Apollo Saturn 501), aunque pasaría a la historia como Apolo 4. Las vibraciones fueron tan intensas que el despegue de la bestia pudo sentirse a decenas de kilómetros a la redonda. El lanzamiento tuvo lugar nueve meses después de la tragedia del Apolo 1 en la que murieron los astronautas Grissom, White y Chaffee y supuso un paso adelante fundamental para un programa que necesitaba un éxito sonoro para seguir adelante. Y vaya si lo fue. El gigantesco Saturno V era sin duda el elemento clave para poner un hombre en la Luna antes de 1970 y solo se realizaron dos vuelos sin tripulación de este monstruo —Apolo 4 y Apolo 6— antes de llevar a cabo una misión con astronautas en la que también debía probarse el módulo lunar en órbita terrestre. Además, y aunque la misión Apolo 4 no viajó a la Luna, el módulo de mando CSM Apolo Block I (CSM-017) tenía que alcanzar una velocidad de reentrada atmosférica de 11 km/s con el fin de probar por primera vez el escudo térmico en condiciones similares a las de un viaje lunar.

El primer Saturno V camino a la rampa 39A (NASA).
El primer Saturno V camino a la rampa 39A (NASA).

El Saturno V era una maravilla de la ingeniería. Había sido diseñado a principios de los años 60 por los ingenieros del Centro Marshall de la NASA liderados por el equipo del mítico Wernher von Braun, el creador del misil balístico A-4 (V-2), que dio origen a la carrera por el espacio. En su primera etapa S-IC incorporaba cinco F-1 —de ahí el nombre Saturno V— de queroseno y oxígeno líquido, los motores de combustible líquido más potentes de la historia hasta la entrada en servicio del RD-170/171 de los lanzadores Energía y Zenit soviéticos. La tercera etapa S-IVB era criogénica —o sea, usaba hidrógeno y oxígeno líquidos— y podía encenderse varias veces gracias a su motor J-2, menos potente que el F-1, pero que en su momento supuso un desafío tecnológico equiparable.

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Desde las profundidades del espacio-tiempo llega el episodio 37 de Radio Skylab. El primer tema del programa está dedicado al Portal del Espacio Profundo (Deep Space Gateway), una nueva estación espacial que proyecta la NASA, Roscosmos y otras agencias espaciales. En la segunda parte, hablamos de las aventuras y desventuras Le Gentil, el astrónomo con mala estrella. También tenemos una buena ración de preguntas en la sección de retroalimentación, y una nueva batería recomendaciones. La tripulación de Radio Skylab está compuesta por Víctor Manchado (Pirulo Cósmico), Daniel Marín (Eureka), Carlos Pazos (Mola Saber) y Víctor R. Ruiz (Infoastro). Estás invitado a descubrir con nosotros el espacio, la ciencia y otras curiosidades.

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La empresa Arianespace lanzó el 8 de noviembre de 2017 a las 01:42 UTC un cohete Vega desde la rampa ZLV de la Guayana Francesa en la misión VV11 (Vol Vega 11). A bordo viajaba el primer satélite espía marroquí, el Mohammed VI-A. Este ha sido el 73º lanzamiento orbital de 2017 (el 68º exitoso) y el tercero de un Vega este año. También ha sido el décimo lanzamiento de Arianespace en 2017 y el 11º de un vector Vega desde su debut en 2012. Arianespace planea un lanzamiento más —un Ariane 5 con satélites Galileo— antes de que acabe el año. El satélite Mohammed VI-A se separó de la cuarta etapa AVUM del Vega a las 02:38 UTC.

Lanzamiento del Mohammed VI-A (Arianespace).
Lanzamiento del Mohammed VI-A (Arianespace).

Mohammed VI-A

El Mohammed VI-A, también denominado MN35-13 o Moroccan EO Sat 1 (محمد السادس أ en árabe), es un satélite de reconocimiento óptico de 1.110 kg construido por Airbus Defence and Space y Thales Alenia (carga útil) para Marruecos usando el bus AstroSat 1000. El Mohammed VI-A se dedicará a tareas militares tales como reconocimiento de fronteras o seguimiento de grupos yihadistas, así como tareas civiles. Es el primero de una constelación de dos satélites idénticos que Marruecos quiere lanzar antes de 2019. El programa Mohammed VI ha sido desarrollado en secreto conjuntamente entre Francia y el reino alauí desde 2013. Las prestaciones de los satélites se desconocen, pero se cree que el coste total del proyecto es de unos 500 millones de euros. Se supone que los satélites son similares a los Pleiades franceses o los Falcon Eye de los Emiratos Árabes Unidos, aunque no se han hecho públicas imágenes o datos de los mismos. La resolución de su sistema óptico debe rondar los 70 centímetros. El control del satélite, a cargo del ministerio de defensa marroquí, estará situado en el aeropuerto de Rabat.

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Otro veterano de las misiones Apolo que nos deja. El 6 de noviembre de 2017 falleció a los 88 años Richard “Dick” Gordon, astronauta de la NASA que viajó en las misiones Gémini 11 (1966) y Apolo 12 (1969). En esta última misión Gordon estuvo casi 89 horas alrededor de la Luna como piloto del módulo de mando del CSM Yankee Clipper. Casi la mitad de ese tiempo lo pasó en solitario mientras sus compañeros Conrad y Bean exploraban la superficie lunar usando el módulo lunar Intrepid. A lo largo de su carrera como astronauta Gordon pasó un total de 13 días y 4 horas en el espacio, incluyendo dos paseos espaciales en la Gémini 11.

Gordon se prepara para la misión Apolo 12 (NASA).
Gordon se prepara para la misión Apolo 12 (NASA).

Gordon fue seleccionado como parte del tercer grupo de astronautas de la NASA que fue anunciado el 14 de octubre de 1963, un grupo que incluía a los que serían veteranos del Apolo como Bean, Cernan o Collins. Por entonces Gordon era considerado uno de los mejores pilotos de prueba de la U.S. Navy. Durante su primera misión con Pete Conrad a bordo de la Gémini 11 Gordon demostró su valía cuando surgieron problemas durante su primera EVA mientras intentaba conectar la cápsula Gémini con la etapa Agena mediante un cable de treinta metros de longitud. Conrad, Gordon y C. C. Williams fueron asignados como suplentes de la misión Apolo 3 (AS-503 o Apolo E) antes de que el accidente del Apolo 1 cambiase por completo los planes de la NASA. Después del Apolo 9 Gordon fue elegido como miembro de la tripulación del Apolo 12, la segunda misión de alunizaje, junto con Conrad y Bean.

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Encélado, la pequeña luna de Saturno, es uno de los objetivos astrobiológicos más importantes del sistema solar no solo por tener un océano interno de agua líquida —algo que también tienen otros satélites como Europa, Titán, Ganímedes o Calisto—, sino porque podemos investigar directamente dicho océano a través del material que expulsan más de cien géiseres situados en el hemisferio sur del satélite. Esta característica nos ha permitido averiguar que, por si fuera poco, Encélado parece poseer fuentes hidrotermales. Pero el interés biológico de esta luna depende en buena medida de cuánto tiempo ha existido este océano. ¿Se remonta al origen del sistema solar o es un fenómeno reciente?¿O a lo mejor es intermitente?

(NASA/JPL-Caltech/Space Science Institute/LPG-CNRS/U. Nantes/U. Angers/ESA).
Modelo interior de Encélado con el océano (NASA/JPL-Caltech/Space Science Institute/LPG-CNRS/U. Nantes/U. Angers/ESA).

Estas dudas surgen porque no sabemos explicar cómo es posible que el interior de Encélado esté tan caliente. Para los otros satélites con océanos internos de agua —mejor sería decir mantos— el mecanismo es simple: fuerzas de marea. Pero en el caso de Encélado los cálculos no cuadran. O la órbita de la luna ha cambiado sustancialmente con el tiempo o es simplemente imposible generar el calor necesario para mantener este océano líquido durante largos periodos de tiempo. Si no hay ningún otro mecanismo en juego, el océano de Encélado se congelaría por completo en unos treinta millones de años. No olvidemos que, además, Encélado es mucho más pequeña que Europa y solo tiene quinientos kilómetros de diámetro. Afortunadamente, hay un nuevo modelo que intenta explicar este misterio.

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El cohete chino Larga Marcha CZ-3B ha vuelto al servicio después del lanzamiento parcialmente fallido del pasado 20 de junio en el que un problema de la tercera etapa provocó que el satélite ChinaSat 9A (ZhongXing 9A) quedase en una órbita de transferencia más baja de lo previsto (el satélite alcanzó la órbita geoestacionaria, pero el gasto extra de combustible supuso una reducción de su vida útil de quince a cinco años). El 5 de noviembre de 2017 a las 11:45 UTC despegó el cohete Larga Marcha CZ-3B/YZ-1 (CZ-3B Y46) desde la rampa LC-3 del centro espacial de Xichang con los satélites de posicionamiento Beidou-3 M1 y M2 (Beidou 24 y 25). Este ha sido el 72º lanzamiento orbital de 2017 (el 67º exitoso) y el 11º de China en lo que va de año. También ha sido el 85º lanzamiento de un cohete Larga Marcha en su historia y el 41º de la versión CZ-3B. La órbita inicial fue de 21.500 x 22.200 kilómetros de altura y 55º de inclinación.

Lanzamiento de los Beidou 24 y 25 (Xinhua).
Lanzamiento de los Beidou 24 y 25 (Xinhua).

Beidou-3 M1 y M2 (Beidou 24 y 25)

Los Beidou-3 M1 y M2, también denominados informalmente Beidou 24 y 25 (北斗三号第一, 二颗组网卫星), son satélites del sistema de posicionamiento global chino Beidou de unos 1014 kg de masa construidos por CAST (China Academy of Space Technology). Se trata de los primeros ejemplares operativos del segmento de órbita media (MEO) del sistema Beidou y se convertirán en los satélites Beidou operativos número 21 y 22 respectivamente.

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Hace ahora 60 años la perrita Laika se convirtió en el primer animal en órbita a bordo del Sputnik 2. Desgraciadamente también se convirtió en el primer animal en morir en el espacio. Seis décadas después repasamos las claves de su histórica y triste misión.

Laika.
Laika antes de su vuelo espacial.

Laika fue el primer animal en órbita, pero no el primero en el espacio

Al final de la Segunda Guerra Mundial los estadounidenses y soviéticos consiguieron tener acceso a la tecnología del misil balístico nazi A-4 (más conocido como V-2) desarrollado por el equipo de Wernher von Braun. Ambos países comenzaron inmediatamente a fabricar cohetes basados en esta arma que ofrecían la posibilidad de explorar por primera vez los límites de la atmósfera y, como es lógico, pronto surgieron propuestas para mandar animales en vuelos experimentales. Pero en aquella época no había un consenso sobre dónde situar la frontera del espacio. Hoy en día dicha frontera está situada por convención a cien kilómetros de altura, pero no siempre fue así. Por ejemplo, en EEUU se consideró durante muchas décadas que esta frontera estaba a 50 millas de altura. Si tomamos como válido el límite actual de cien kilómetros y lo extrapolamos hacia atrás en el tiempo —lo que no deja de ser un ejercicio polémico—, los primeros animales que llegaron al espacio fueron un grupo de anónimas moscas de la fruta lanzadas el 20 de febrero de 1947 a bordo de un misil A-4 alemán capturado por los aliados que despegó desde la base estadounidense de White Sands (en cierto modo podría decirse que parte de la autoría de esta misión fue de von Braun, quien por entonces trabajaba en EEUU con el ejército para diseñar misiles después de que hubiera sido sacado de Europa en la operación Peperclip para evitar que pudiese ser juzgado como criminal de guerra).

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Una de las noticias astronómicas más destacables de 2016 fue el descubrimiento de Proxima b, el planeta potencialmente habitable más cercano a la Tierra. Bueno, en realidad, el exoplaneta, habitable o no, más próximo —nunca mejor dicho— al sistema solar. Desde entonces las observaciones de nuestra estrella vecina han cobrado una especial importancia. ¿Qué más podemos saber sobre el sistema de Próxima b mientras seguimos buscando más planetas a su alrededor? Una posibilidad es estudiar el polvo presente en el sistema usando radiotelescopios submilimétricos como ALMA. ¿Y qué ha descubierto este maravilloso observatorio? Pues que Proxima está rodeada de varios anillos de material y polvo que quizás se correspondan con un cinturón de asteroides y dos cinturones de Kuiper (sí, dos).

Impresión artística de los anillos de polvo alrededor de Proxima Centauri (ESO/M. Kornmesser).
Impresión artística de los anillos de polvo alrededor de Proxima Centauri (ESO/M. Kornmesser).

ALMA ha descubierto un exceso de emisión del sistema en la longitud de onda de 1,3 milímetros que puede interpretarse gracias a la presencia de estos cinturones. Ahora bien, ¿de qué estamos hablando? En el sistema solar hay dos anillos de material principales: uno interior, correspondiente al polvo Zodiacal y al cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter, y otro exterior correspondiente al cinturón de Kuiper más allá de Neptuno. ¿Es esto lo que vemos en Proxima? No exactamente. Los datos son difíciles de interpretar, pero su análisis indica que hay hasta tres cinturones. El más importante es un grueso cinturón de material frío a una distancia de varios cientos millones de kilómetros de Proxima (de 1 a 4 UA). En nuestro sistema solar esa distancia supondría una temperatura similar a la del cinturón de asteroides, pero recordemos que Proxima es una estrella enana roja mucho más fría. De hecho, la temperatura de este cinturón es de unos gélidos -230 ºC (43 K), o sea, más o menos la misma temperatura de nuestro cinturón de Kuiper.

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Recepción finalizada: ¡programa 36 de Radio Skylab, disponible! Aquí estamos nuevamente. En esta ocasión dedicamos el tema principal del programa a una de las noticias científicas del año: la detección de una ‘kilonova’ mediante ‘gravitondas’ y radiación electromagnética. ¡Atentos al programa, que lo desciframos! Contamos con las preguntas de los oyentes en la sección de retroalimentación y al final del programa también hay nuevas recomendaciones. Víctor Manchado (Pirulo Cósmico), Daniel Marín (Eureka), Carlos Pazos (Mola Saber) y Víctor R. Ruiz (Infoastro) les invitamos a acompañarnos en nuestras odiseas por el espacio, la ciencia y otras curiosidades.

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