Recordando a Bruce McCandless, el primer hombre que flotó libremente en el espacio

Es una imagen icónica de los 80, casi como Michael Jackson bailando el Thriller o Michael J. Fox haciendo de Marty McFly en Regreso al Futuro. Un astronauta flota en solitario con la Tierra bajo sus pies. No hay nada a su alrededor. Parece que vuela libremente por el espacio, aunque no se le puede ver el rostro porque lleva el visor dorado bajado, una característica que lo convierte en el símbolo perfecto del avance de la humanidad en la conquista del espacio. Pero el protagonista de la foto no era anónimo y tenía nombre: Bruce McCandless II, un astronauta que el 7 de febrero de 1984 se transformó en el símbolo de una generación al alejarse del transbordador Challenger usando su mochila propulsada MMU durante la misión STS-41B. Lamentablemente, McCandless nos dejó el pasado 21 de diciembre a los 80 años de edad. Y, como suele ocurrir en estos casos, la foto no nos cuenta toda la historia, o lo que es peor, nos cuenta una historia sesgada.

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Bruce McCandless flota en solitario durante la misión STS-41B Challenger en febrero de 1984 (NASA).

Primero, porque a pesar de la creencia común, McCandless no fue el primer astronauta en realizar un paseo espacial sin ningún tipo de conexión con la nave. Ese honor le corresponde a Russel “Rusty” Schweickart, que probó por primera vez el traje A7L con la nueva mochila de soporte vital (PLSS) en órbita baja en marzo de 1969 durante la misión Apolo 9. Bien es cierto que Schweickart no se alejó del módulo lunar, pero sí que lo hicieron los doce astronautas del Apolo que entre 1969 y 1972 caminaron sobre la Luna sin estar unidos a su nave espacial. En su momento estas actividades extravehiculares sin conexión supusieron toda una revolución con respecto a los paseos espaciales de las misiones Gémini en los que el astronauta estaba unido a su nave mediante un umbilical que le aportaba oxígeno, electricidad, comunicaciones y seguridad, aunque comparado con el hecho de caminar sobre la Luna es lógico que nadie les prestase demasiada atención.

Puede que en la Luna los astronautas sean capaces de usar sus propias piernas como sistema de propulsión, pero en la ingravidez la cosa cambia. No obstante, ya en enero de 1969 los cosmonautas Yevgueni Jrunov y Alexéi Yeliseyev realizaron una actividad extravehicular desde la Soyuz 5 hasta la Soyuz 4 en órbita baja usando trajes Yastreb con mochilas de soporte vital autónomas y que, por tanto, no requerían de umbilicales para el oxígeno y la electricidad. En los años 70 y principios de los 80 se llevaron a cabo paseos espaciales desde las estaciones soviéticas Salyut con trajes Orlán y desde el transbordador estadounidense con escafandras EMU, todos ellos equipados con sistemas de soporte vital autónomos (no así en la estación Skylab, en la que curiosamente se emplearon umbilicales para las EVAs). Pero en todos estos paseos espaciales los astronautas y cosmonautas usaron algún tipo de cable de seguridad para evitar que salieran volando y se perdieran en órbita más allá de todo rescate.

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Mochila AMU de la misión Gemini 9 (NASA).

La clave era diseñar algún sistema de maniobra en microgravedad. En este sentido, McCandless tampoco fue el primero en usar un dispositivo de maniobra para moverse por el espacio. En la primera EVA estadounidense en junio de 1965 Ed White ya usó una pistola de gas para moverse —sin mucho éxito— denominada HHMU (Hand-Held Maneuvering Unit). Poco después, en junio de 1966, Eugene Cernan intentó sin éxito usar la mochila AMU (Astronaut Manoeuvring Unit) durante la misión Gémini 9. En 1973 los astronautas de las tripulaciones Skylab 3 y 4 emplearon la mochila ASMU (Automatically Stabilized Maneuvering Unit) —también conocida como M-509 o AME (Astronaut Maneuvering Equipment)—, la antecesora de la MMU, aunque, eso sí, dentro de la espaciosa estación espacial Skylab. En lo que McCandless sí fue el primero fue en usar una mochila propulsora en órbita baja sin ninguna conexión con su nave para alejarse con ella. Siempre se dice que una escafandra de presión es una pequeña nave espacial, pero en realidad le falta uno de los sistemas más importantes: la propulsión. Con su mochila MMU, McCandless se convirtió en una auténtica nave espacial en miniatura.

Jack Lousma prueba la mochila ASMU en el Skylab 3 (NASA).
Jack Lousma prueba la mochila AMU en el Skylab 3 dentro de la estación Skylab (NASA).
McCandless prueba la ASMU en tierra (NASA).
McCandless prueba la AMU en tierra (NASA).

La segunda impresión sesgada que se deriva de la famosa imagen es la asociación entre McCandless y el programa del transbordador espacial. Bruce voló en dos misiones espaciales, las dos a bordo del shuttle: la STS-41B y la STS-31, sin embargo entró en la NASA en una fecha tan temprana como 1966 siendo parte de la quinta selección de astronautas de la agencia. Con 28 años McCandless, un capitán de la armada estadounidense con más de cinco mil horas de vuelo a sus espaldas y formación científica, era el más joven del grupo. Su objetivo no sería volar a la Luna, pero sí a las estaciones espaciales que la NASA planeaba lanzar a la órbita baja después de las primeras misiones lunares. Estas estaciones serían en realidad la segunda etapa modificada de un Saturno IB que, una vez agotado el combustible, servirían como laboratorios orbitales. La NASA planeaba lanzar un mínimo de tres estaciones usando este sistema denominado wet workshop y confiaba que este programa, más barato que las misiones lunares, sirviese para mantener a la agencia ocupada entre los caros vuelos a la Luna. Cada una de estas estaciones recibiría la visita de al menos tres tripulaciones.

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McCandless (centro) junto con Charlie Duke (izquierda) y Joe Engle como Capcom del Apolo 10 (NASA).

Este ambicioso programa no se materializó y la NASA tuvo que conformarse con una sola estación, el Skylab, que además sería lanzada de forma tradicional mediante el último Saturno V en vez de usar el sistema wet workshop. La falta de misiones disponibles perjudicó a McCandless, que pasaría a realizar misiones de apoyo en los programas Apolo y Skylab. Fue el Capcom —o sea, el encargado de hablar con los astronautas en el control de la misión— en varias misiones, aunque pasaría a la historia por hacer este trabajo durante el primer paseo espacial de Armstrong sobre la Luna (durante el descenso del Apolo 11 a la Luna el Capcom fue Charlie Duke). Sus palabras «Neil, this is Houston. We’re copying» fueron las primeras que escuchó un ser humano sobre la superficie de otro mundo.

McCandless con la MMU (NASA).
McCandless con la MMU (NASA).

La juventud de McCandless y su relativa falta de experiencia de vuelo comparada con otros astronautas le relegó a un segundo plano. Junto con Rusty Schweickart y Story Musgrave fue la tripulación de reserva de la misión Skylab 2, la primera en visitar la estación espacial. Pero no pudo hacerse con un asiento en las posteriores misiones. Tras la misión Apolo-Soyuz en 1975 era evidente que todavía quedaban bastantes años para que el transbordador estuviese disponible. Otros astronautas en su lugar hubieran abandonado el cuerpo de astronautas ante la perspectiva de no poder volar al espacio, pero McCandless perseveró. Finalmente logró formar parte de la tripulación de la misión Challenger STS-41B. Curiosamente, esta misión, la cuarta del orbitador Challenger, debía haber sido originalmente denominada STS-11, pero cuando la NASA canceló la STS-10 y luego adelantó la STS-13 por delante de la STS-12 la cúpula de la agencia espacial consideró que este sistema de numeración era confuso e introdujo un nuevo código para las misiones del transbordador. El primer número indicaría el año fiscal (no el año natural), mientras que el segundo sería 1 o 2 en función de si la misión despegaba desde el Centro Espacial Kennedy o desde Vandenberg. La letra indicaría el orden original de la misión. Esta denominación, evidentemente mucho más confusa, permitiría sin embargo que los cambios en el orden de lanzamiento no se notaran tanto y de paso, según los rumores, evitaría los comentarios asociados a la posible mala suerte de la misión STS-13.

Despegue de la STS-41B  Challenger (NASA)
Despegue de la STS-41B Challenger (NASA)

El Challenger despegó el 3 de febrero de 1984 con McCandless, Vance Brand (comandante), Robert Gibson, Robert Stewart y Ronald McNair. El comandante Brand había sido seleccionado astronauta por la NASA junto con McCandless, mientras que McNair era el segundo afroamericano en el espacio y moriría dos años después durante el lanzamiento de la STS-51L Challenger. Aunque ahora todo el mundo recuerda esta misión por la foto de McCandless, su objetivo principal era la puesta en órbita de dos satélites, el Westar 6 y el Palapa B2, que no alcanzaron su órbita prevista debido a un fallo en la etapa PAM de combustible sólido. De hecho, el paseo espacial en el que McCandless probó la MMU salvó la misión de ser un completo fracaso. La paradoja es que precisamente unos de los motivos principales para desarrollar la MMU había sido el poder reparar satélites en órbita (otro era reparar el escudo térmico del transbordador). El transbordador tenía una increíble capacidad de maniobra, pero alguien en la NASA pensó que no era muy buena idea acercar el shuttle a un objeto inerte que podía estar girando sobre su eje. Durante la misión se debía probar precisamente las maniobras de aproximación del transbordador a otro satélite usando como objetivo un globo de mylar de dos metros de diámetro denominado IRT, pero este experimento se tuvo que cancelar cuando el globo no se infló correctamente.

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La tripulación de la STS-41B con McCandless abajo en el centro. A su izquierda, Stewart, Brand, Gibson y McNair (NASA).

La MMU (Mobile Maneuvering Unit) era una mochila de 136 kg que se acoplaba al traje EMU con el astronauta formando un conjunto de unos 336 kg en total. Sus dimensiones eran de 120 x 81 x 66 centímetros. Construida por Martin Marietta a partir de 1975 basándose en la experiencia de la ASMU del Skylab, la mochila usaba 24 propulsores de nitrógeno gaseoso de 7,56 newton de empuje cada uno alimentados por dos depósitos cilíndricos con 11,8 kg de nitrógeno (de hecho, la mayor parte del volumen de la mochila correspondía a las botellas con el nitrógeno). La MMU se controlaba con dos mandos, uno para cada mano. El de la izquierda permitía desplazarse en los tres ejes, mientras que el derecho era para los movimientos de rotación. La energía eléctrica la suministraban dos baterías de 752 W.h. Durante el cuarto día de misión, el 7 de febrero, McCandless y su compañero Robert Stewart realizaron una actividad extravehicular para probar las dos MMU que el Challenger llevaba en la bodega de carga.

Interior de la mochila MMU (NASA).
Interior de la mochila MMU (NASA).
Mochila MMU (NASA).
Mochila MMU (NASA).

No era ninguna casualidad el que McCandless hubiera sido elegido para pilotar la MMU, ya que participó en el diseño de la ASMU del Skylab durante principios de los años 70. McCandless y Stewart se habían entrenado repetidamente en el simulador SOS (Space Operations Simulator) de Martin Marietta, una habitación de 15 metros de largo en la que se simulaba el comportamiento de la MMU. Los dos astronautas probaron primero las MMU en la bodega de carga del Challenger por si algo salía mal. McCandless se dio cuenta de que el centro de masas de la mochila y su escafandra con él dentro no era el mismo que había usado en el simulador y le llevó unos minutos pillarle el truco al manejo de la MMU en esa configuración. A cambio, la microgravedad y el vacío del espacio se unieron para que la MMU no generase ninguno de los molestos ruidos y sacudidas característicos del simulador.

McCandless prueba la MMU (NASA).
McCandless prueba la MMU (NASA).

Una vez completado el calentamiento McCandless comenzó a alejarse. Primero de cara para mantener el contacto visual y luego de espaldas, hasta alcanzar una distancia máxima de 97,5 metros. La MMU había sido diseñada para separarse hasta 140 metros, pero si ocurría alguna emergencia el Challenger siempre podía maniobrar para rescatar a McCandless con el brazo robot. Mientras McCandless flotaba en el espacio como una pequeña nave espacial autónoma, el piloto Robert ‘Hoot’ Gibson se dedicó a inmortalizar la hazaña desde la cubierta de vuelo del Challenger. Durante la EVA McCandless declaró en broma que «puede ser que haya sido un pequeño paso para Neil, pero para mí ha sido un gran salto». Luego se ofreció en broma a limpiar las ventanas del Challenger desde el exterior, una oferta que el comandante Brand declinó.

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McCandless durante su EVA (NASA).
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McCandless a lo lejos (NASA).

A la vuelta, McCandless probó el sistema de captura de satélites TPAD (Trunnion Pin Attachment Device) que se emplearía en la misión STS-41C para rescatar el observatorio Solar-MAX y a continuación Stewart pasó a probar la otra MMU, aunque no se alejó tanto como McCandless. De hecho, a día de hoy muchos no saben que en muchas de las fotos de esa misión el que sale flotando en el espacio es Stewart y no McCandless. Es fácil distinguirlos, pues McCandless llevaba las características bandas rojas en su traje EMU que lo señalaban como EV-1.

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Stewart prueba la MMU (NASA).
Stewart también prueba la MMU (NASA).
Stewart también prueba la MMU (NASA).

El paseo espacial fue un éxito y tuvo una duración de 5 horas y 55 minutos. Dos días después los dos astronautas volvieron a realizar una EVA en la que una vez más se pusieron las MMU y ensayaron la captura del Solar-MAX con el mecanismo TPAD usando la plataforma alemana SPAS como blanco. Este paseo de 6 horas y 17 minutos no fue tan exitoso como el primero, ya que la MMU demostró sus limitaciones al intentar manejar la plataforma SPAS. Como curiosidad, el presidente Reagan conversó con McCandless durante el paseo espacial para preguntarle por sus impresiones. «La vista es espectacular y panorámica», respondió Bruce. Esta vez ninguno de los dos astronautas se alejó del Challenger como en la EVA del 3 de febrero. La paradoja de la misión STS-41B es que sirvió para probar por primera vez la MMU y al mismo tiempo demostró sus limitaciones. Efectivamente, durante uno de los paseos espaciales el brazo robot Canadarm se empleó para rescatar uno de los reposapiés de McCandless, demostrando una elevada flexibilidad en su manejo. Por contra, resultó evidente que la MMU tenía ciertas limitaciones a la hora de capturar satélites.

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McCandless usa el mecanismo TPAD y la MMU para practicar capturas de satélites usando la plataforma alemana SPAS (NASA).

Así no es de extrañar que la MMU fuera retirada en favor del brazo Canadarm. La mochila propulsada era muy cinematográfica, pero solo se usó en dos misiones adicionales: la STS-41C y la STS-51A. Durante la STS-41C la MMU sirvió para rescatar el satélite Solar Max, aunque el mecanismo de captura TPAD volvió a dar problemas y la misión casi termina en desastre. En la STS-51A se empleó la MMU precisamente para rescatar los dos satélites de comunicaciones que se lanzaron durante la STS-41B y que no habían alcanzado la órbita geoestacionaria. La operación de rescate salió más cara que volver a lanzar otros dos satélites de reemplazo, pero la NASA quería demostrar que el shuttle era un excelente servicio de reparaciones. Finalmente solo seis astronautas volarían la MMU durante un total de diez horas y media en el transcurso de tres misiones, todas ellas en 1984. La MMU fue víctima de la gran agilidad del transbordador. Después del accidente del Challenger simplemente se consideró demasiado arriesgada y la MMU pasó a la historia. O no, porque la verdad es que es uno de los aparatos espaciales que con más frecuencia salen en películas de ciencia ficción (por ejemplo, la podemos ver en Gravity). Y esto nos lleva al tercer engaño que puede llevarnos la famosa foto de McCandless: la MMU no fue una historia de éxito, sino todo lo contrario. Se trató de un caso único fruto de una época y unas condiciones irrepetibles.

McCandless con la MMU (NASA).
McCandless con la MMU (NASA).

En 1994 se introdujo una versión muy simplificada de la MMU denominada SAFER (Simplified Aid For EVA Rescue). Pero SAFER es un sistema de rescate de emergencia, no un artilugio para volar por el espacio como la MMU. La Unión Soviética desarrolló una mochila similar denominada YMK (21KS o UPMK) para usarla con los trajes Orlán desde la estación Mir. Los cosmonautas Alexánder Serebrov y Alexánder Viktorenko probaron la YMK en varios paseos espaciales desde el módulo Kvant 2 de la Mir en 1990. La mochila soviética tenía una masa de 180 kg y usaba 32 propulsores de nitrógeno. Serebrov llegó a alejarse 45 metros de la Mir, aunque a diferencia de McCandless estuvo conectado en todo momento con la estación mediante un fino hilo de nailon. Al fin y al cabo, en caso de problemas la Mir no podía maniobrar como el transbordador para rescatar a un cosmonauta en apuros. La YMK fue concebida para las misiones de los transbordadores soviéticos de la familia Burán, así que tras la cancelación del programa la mochila perdió su razón de ser. Actualmente los trajes Orlán rusos de la ISS usan sistemas SAFER de la NASA modificados. El sueño de un sistema autopropulsado para que los astronautas se muevan por el espacio a su antojo parece haber pasado a mejor vida.

McCandless preparándose para una EVA que finalmente no se produjo durante la STS-31 Discovery (NASA).
McCandless preparándose para una EVA que finalmente no se produjo durante la STS-31 Discovery en 1990 (NASA).

En cuanto a McCandless, volvería al espacio en la misión STS-31 Discovery en abril de 1990 para poner en órbita el famoso telescopio espacial Hubble (HST). Esta vez el transbordador alcanzó una altura récord de 611 kilómetros, y, aunque McCandless finalmente no realizó ningún paseo espacial, sus servicios casi son requeridos cuando uno de los paneles solares del Hubble se negó a desplegarse. La actividad extravehicular se suspendió cuando el panel se liberó de improviso, aunque McCandless y su compañera Kathy Sullivan ya estaban respirando oxígeno puro de cara al paseo espacial. McCandless se retiró de la NASA ese mismo año y pasó a trabajar para Lockheed-Martin. No es algo necesariamente negativo, pero lo cierto es que más de tres décadas después del histórico paseo espacial de Bruce McCandless la humanidad carece de la capacidad para repetir su hazaña. ¿Volveremos a ver una foto parecida en el futuro?

Sistema de rescate SAFER (NASA).
Sistema de rescate SAFER (NASA).
El astronauta Rick Mastracchio durante la misión STS-131 con el sistema SAFER (NASA).
El astronauta Rick Mastracchio durante la misión STS-131 con el sistema SAFER (NASA).


13 Comentarios

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ErickErick

Muy bonito homenaje Daniel.

Descanse en paz, Bruce…

La verdad es que la MMU, siempre fue una de las cosas más impresionantes que recuerdo de niño, y creo que debemos tener algo parecido para las misiones de espacio profundo…como la futura estación Gateway…

El video de las imágenes, me parece ver un futuro increíble, y sin embargo es pasado, esperemos que las próxima décadas volvamos con esplendor a las misiones tripuladas…

TALsite

Excelente entrada Daniel, como siempre.

“Esta denominación, evidentemente mucho más confusa, permitiría sin embargo que los cambios en el orden de lanzamiento no se notaran tanto y de paso, según los rumores, evitaría los comentarios asociados a la posible mala suerte de la misión STS-13″
Una de las decisiones más estupidas que ha tomado la NASA.
Hay muchas misiones “en 13″ exitosas: Soyuz 13, Soyuz T-13… y la más exitosa de todas… Apollo 13

Feliz año a ti y tus lectores, Daniel. Salud para todos

Francisco GalueFrancisco Galue

Me pregunto si Mccandless y compañía durante la prueba de la MMU sintieron algo similar a a Ed White cuando realizó el primer paseo espacial norteamericano: que White estaba gozando y no se quería volver a la nave espacial.
QEPD Mccandless. Lamento no haberle pedido un autografo cuando este se presento en KSCVC durante Astronaut Autograph and Space Memoribilia en 2009 en beneficio a la Astronaut Space Foundation.

vipondiuvipondiu

La imagen del astronauta flotando a lo lejos gracias a la MMU siempre ha sido una de mis favoritas del programa Shuttle. Junto con la del letrero “FOR SALE” (esta; http://www.americaspace.com/wp-conte...1/51a-1.jpg, no la otra más famosa) de la STS-51A, y cualquier imagen de cualquier despegue.
En mi opinión, disponer de un gadget al estilo MMU es inevitable en un futuro si la humanidad se toma en serio lo de colonizar el espacio, un astronauta con movilidad autónoma siempre será una herramienta muy valiosa, aunque los brazos robot, las naves automáticas o los robonautas se queden con el 99% de las tareas orbitales como ensamblar, capturar, inspeccionar o reparar. Tarde o temprano alguien va a desarrollar una MMU por necesidad; una propulsión annexa a la nave espacial tripulada más pequeña posible que es el traje espacial.
Saludos

MaiklMaikl

Creo que en un futuro se usaran robots con brazos y sistema de propulsion manejados por un hombre sentado comodamente en el interior.

1 Trackback

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