No es un secreto que Rusia quiere volver a la Luna a lo largo de la próxima década. Para lograrlo, Roscosmos pretende usar la nueva nave tripulada Federatsia (PTK-NP) y el cohete Angará-A5V con el fin de llevar a cabo misiones a la órbita lunar (un plan no muy diferente de lo que piensa hacer la NASA con la nave Orión y el lanzador SLS). El problema es que las dificultades presupuestarias han obligado a retrasar estos planes lunares más allá de 2025, más que nada porque Roscosmos todavía debe desarrollar tanto la nave Federatsia como el Angará A5V, así como construir la rampa de lanzamiento de este último cohete en el nuevo cosmódromo de Vostochni. ¿Hay alguna forma más sencilla de alcanzar la Luna? Pues parece que sí; y se llama Rivok.

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Nave Ribok para viajar a la Luna. Se aprecia el escudo térmico desplegable para la maniobra de aerocaptura (RKK Energía).

Rivok (Рывок, que en ruso significa ‘impulso’, ‘tirón’) es una propuesta de nave tripulada de la empresa RKK Energía (fabricante de las naves Soyuz y la futura Federatsia) que pretende simplificar las complejidades inherentes al viaje lunar. Básicamente se trata de un módulo de 11,4 toneladas (7 toneladas sin combustible) y 30 metros cúbicos de volumen interior que podría viajar entre la órbita lunar y la terrestre.

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Después de vagar casi cinco años por el sistema solar interior, la sonda japonesa Akatsuki logró situarse en órbita de Venus el pasado 7 de diciembre de 2015 con el fin de iniciar una misión científica de dos años. Aktsuki puede ahora estudiar la atmósfera de Venus y su interacción con la superficie y el viento solar. El 20 de diciembre se cambió la órbita de la sonda para ajustarse a los parámetros de su nueva misión, bastante distinta de la original, que preveía una inserción orbital en 2010. Esta nueva órbita es mucho más elíptica que la planeada en un principio: el periastro es de unos 4000 kilómetros, mientras que apoastro está a 360 000 kilómetros, es decir, la sonda se aleja de Venus diez veces (!) más de lo planeado en principio. Como resultado, la sonda tarda diez días y medio en dar una vuelta alrededor de Venus y las imágenes tienen menor resolución (en el apoastro Venus ocupa apenas 1,9º visto desde Akatsuki).

Imagen de Venus del 25 de marzo de 2016 tomada por Akatsuki a partir de imágenes tomadas en las longitudes de onda de 1,74 micras y 2,26 micras (JAXA).
Imagen de Venus del 25 de marzo de 2016 tomada por Akatsuki a partir de imágenes tomadas en las longitudes de onda de 1,74 micras y 2,26 micras (ISAS/JAXA).

Akatsuki (あかつき, “amanecer” o “lucero del alba” en japonés) posee cuatro cámaras, tres que trabajan en el infrarrojo (LIR, IR1 e IR2) y una en el ultravioleta (UVI), además de la cámara LAC diseñada específicamente para observar la interacción con el viento solar y buscar posibles rayos y relámpagos. Las cámaras IR1 e IR2 están centradas en la banda espectral de una y dos micras respectivamente —de ahí su nombre— y su objetivo es estudiar la superficie y la capa inferior de nubes para buscar evidencias de vulcanismo activo y estudiar la circulación de la troposfera. La cámara LIR observa las nubes más altas y se dedica a analizar la circulación en la estratosfera, al igual que la cámara UVI, aunque esta última también sigue el rastro del dióxido de azufre en la atmósfera, un compuesto fundamental a la hora de comprender el vulcanismo venusino y el comportamiento de la capa de nubes de ácido sulfúrico.

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La empresa Arianespace ha lanzado hoy, 24 de mayo de 2016 a las 08:48 UTC un cohete Soyuz ST-B/Fregat-MT desde la rampa del Complejo de Lanzamiento del Soyuz (ELS, Ensemble de Lancement Soyouz, situada en Sinnamary, en el Centro Espacial de la Guayana Francesa) con los satélites Galileo 13 y Galileo 14 (Galileo-FOC FM-10 y FM-10). Esta misión ha sido la VS15 (Vol Soyouz 15) de Arianespace y la Galileo FOC-M5 de la ESA. Los Galileo 13 y 14 son el cuarto par de satélites FOC (Full Operational Capability) del sistema de posicionamiento europeo Galileo lanzados con éxito. Este ha sido el octavo lanzamiento de un cohete Soyuz en 2016 y el segundo y último Soyuz-ST lanzado desde la Guayana Francesa este año, además del 30º lanzamiento orbital de 2016. La órbita inicial fue de 23 522 kilómetros de altura y 57,4º de inclinación. La misión VS15 ha sido la última ocasión en la que se ha usado un cohete Soyuz para lanzar satélites Galileo. Los siguientes cuatro satélites del sistema serán puestos en órbita el próximo 17 de noviembre usando un Ariane 5 ES.

Lanzamiento de la misión VS15 (Arianespace).
Lanzamiento de la misión VS15 (Arianespace).

Galileo-FOC FM-10 y FM-11

Los satélites Galileo-FOC FM-10 y FM-11, también bautizados como Galileo 13 (Danièle) y Galileo 14 (Alizée) han sido construidos conjuntamente por las empresas OHB-System (bus/plataforma) de Bremen, Alemania, y SSTL (carga útil) de Surrey, Reino Unido, para el sistema de posicionamiento global Galileo de la agencia espacial europea (ESA). Cada unidad tiene una masa de 714,7 y 714,9 kg respectivamente y su vida útil es de doce años. Sus dimensiones son de 2,7 x 1,2 x 1,1 metros, con una envergadura de 14,67 metros una vez desplegados los paneles solares. Los paneles de los Galileo tienen un tamaño de 1 x 5 metros con 2500 células solares de arseniuro de galio y son capaces de producir 1420 vatios.

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La agencia espacial india (ISRO) ha lanzado hoy, 23 de mayo de 2016, a las 01:30 UTC el primer prototipo de su nave reutilizable no tripulada con alas RLV-TD (Reusable Launch Vehicle Test Demonstrator) en la misión HEX-01 (Hypersonic Experiment 01). El lanzamiento tuvo lugar desde la rampa FLP (First Launch Pad) del Centro Espacial Satish Dhawan de Sriharikota y el vehículo describió una trayectoria suborbital gracias al lanzador HS9. El RLV-TD se separó del cohete a una altura de 56 kilómetros y alcanzó una velocidad máxima de Mach 5 y una altura máxima de 65 kilómetros antes de amerizar en el golfo de Bengala 770 segundos tras el despegue a 450 kilómetros de distancia de Sriharikota. El RLV-TD no será recuperado y se supone que se desintegró tras el impacto con la superficie del océano. El lanzador HS9 es un lanzador que incorpora 9 toneladas de combustible sólido y está basado directamente en los aceleradores PSOM que emplea el cohete PSLV. Este lanzador fue usado en los años 80 bajo la denominación de SLV-3 (Satellite Launch Vehicle 3).

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El RLV-TD antes del lanzamiento (ISRO).

RLV-TD

El RLV-TD es un prototipo hipersónico de nave no tripulada reutilizable de 1,75 toneladas y 6,5 metros de longitud (17 metros unido al lanzador HS9). Forma parte del programa de ISRO cuyo objetivo es el desarrollo de un sistema reutilizable de dos etapas de tipo TSTO (Two Stage to Orbit), un programa que también se conoce como AVATAR. Dentro del programa RLV se han definido cuatro tipos de pruebas: vuelo hipersónico, aterrizaje, retorno y scramjet. Las distintas fases se han denominado HEX (Hypersonic Flight Experiment), LEX (Landing Experiment), REX (Return Flight Experiment) y SPEX (Scramjet Propulsion Experiment).

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Las empresas privadas estadounidenses están que no paran. Si el otro día veíamos la propuesta de Lockheed Martin para viajar a la órbita de Marte, ahora es la compañía Orbital ATK la que propone ir más allá de la Tierra: más concretamente, a la órbita lunar. Y es que Orbital quiere que la NASA financie la construcción de una estación espacial en el punto de Lgrange EML-2 tras la cara oculta de la Luna que podría estar lista en 2020.

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Estación cislunar propuesta por Orbital ATK formada por dos módulos basados en la Cygnus, un hábitat de espacio profundo y una nave Orión (Orbital ATK).

La estación usaría módulos derivados de la nave de carga Cygnus de Orbital que actualmente sirve para mandar víveres a la ISS. Los astronautas viajarían hasta la misma en la nave Orión de la NASA y la estación podría tener una tripulación permanente de cuatro personas. Orbital ATK ha sido recientemente seleccionada por la NASA junto a las empresas Lockheed Martin, Boeing y Bigelow para desarrollar un hábitat de espacio profundo que equipe a la nave Orión dentro del programa NextSTEP (Next Space Technology Exploration Partnerships). Este hábitat podría a su vez ser usado como módulo base para la estación lunar prevista por Orbital.

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Cualquier aficionado a la astronomía sabe que Marte pudo albergar un océano en el hemisferio norte cuando era joven. Hablamos del famoso Oceanus Borealis, un mar que cubría gran parte de la actual planicie de Vastitas Borealis. Lo que no está nada claro es durante cuánto tiempo existió este océano o si en realidad en vez de uno hubo varios océanos repartidos a lo largo del tiempo. Pero indudablemente imaginar cómo pudo ser ese océano hace que vuele nuestra imaginación. Y si es de suponer que las olas rompían en sus orillas, ¿por qué no tsunamis?

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Posibles líneas de costa fósiles marcianas (nature.com).

Los tsunamis en la Tierra se producen por terremotos. Marte nunca desarrolló tectónica de placas como la Tierra, pero sí que tuvo abundante actividad volcánica e impactos de asteroides, sobre todo estos últimos. En este punto es importante que revisemos nuestra imagen mental del Oceanus Borealis. Si alguien se imagina una playa paradisiaca bañada por las aguas marcianas, es muy posible que estés equivocado. La imagen actual del Marte de la Era Noeica (hasta hace 3500 millones de años), cuando hubo agua líquida en la superficie del planeta rojo, corresponde más a un Marte gris y frío que a un Marte azul y templado. Como consecuencia, el océano septentrional seguramente estuvo cubierto por hielo total o parcialmente.

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La NASA planea realizar una misión tripulada a Marte más o menos en 2033. En realidad sería una visita a Fobos, ya que la primera misión a la superficie del planeta rojo no tendría lugar hasta 2039; en cualquier caso lo importante es que nadie sabe muy bien cómo hacerlo, más que nada porque no hay ningún plan oficial que cuente con la financiación adecuada. En lo único que está de acuerdo todo el mundo es que se necesitarían múltiples lanzamientos del cohete SLS y la construcción de nuevas naves de espacio profundo. Pero la NASA no es la única que propone misiones a Marte. La iniciativa privada también quiere apuntarse al viaje, aunque cada empresa se mueve por motivaciones distintas. SpaceX tiene sus propios planes —pero poco sabemos de ellos— debido al interés personal de Elon Musk en el proyecto, mientras que los gigantes aeroespaciales Boeing y Lockheed Martin no quieren que el SLS y la nave Orión —ambas empresas son las contratistas principales de estos vehículos— pierdan el protagonismo que actualmente tienen. Después del plan de Boeing, ahora Lockheed Martin presenta el suyo, denominado Campamento Base Marte (Mars Base Camp). El objetivo: alcanzar Marte dentro de 12 años, cinco años antes que la NASA.

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La nave marciana de Lockheed Martin en órbita marciana (Lockheed Martin).

El plan es parecido al de la NASA y contempla la visita de astronautas a Fobos o Deimos. Como es lógico, la nave Orión juega un papel central (Lockheed Martin es el contratista principal del proyecto). De hecho, la nave marciana llevará no una, sino dos Orión. Dicha nave tendrá una tripulación de seis personas y estará formada por dos vehículos idénticos acoplados entre sí. Cada uno de ellos estará dividido en tres partes: una etapa propulsiva criogénica, una nave Orión y un módulo presurizado.

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Como es sabido, el pasado 28 de abril tuvo lugar el primer lanzamiento desde el nuevo cosmódromo ruso de Vostochni. Un cohete Soyuz-2-1A/Volga despegó desde la flamante rampa PU-1S del Área 1 del centro espacial y puso en órbita los satélites Mijailo Lomonósov, Aist 2 y Samsat-218/D. Hasta aquí nada nuevo, pero recientemente Roscosmos ha publicado vídeos del lanzamiento filmado desde una cámara situada en la tercera etapa (Blok-I) del vector. Es la primera vez que podemos seguir el viaje hasta la órbita de un vector que despega desde un nuevo centro espacial en su vuelo inaugural. Disfrutemos del vídeo:

Las cámaras situadas a bordo de cohetes (rocketcams) son muy comunes en todos los tipos de lanzadores, con la excepción precisamente de los cohetes rusos, de ahí que estas imágenes sean especialmente interesantes. No obstante, no es la primera vez que vemos el lanzamiento de un cohete Soyuz de la mano de una rocketcam: hace dos años ya pudimos disfrutar del despegue de un Soyuz ST-A (una versión del Soyuz-2-1A) lanzado desde la Guayana Francesa en una misión de la empresa Arianespace. Pero eso no le quita mérito al nuevo vídeo, ya que nunca antes habíamos visto una grabación de este tipo en un lanzamiento desde territorio ruso (aceptemos Baikonur como parte de la Federación Rusa a efectos prácticos).

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China lanzó el 15 de mayo de 2016 a las 02:43 UTC un cohete Larga Marcha CZ-2D (Y31) desde el complejo LC-43 (SLS-2) del centro espacial de Jiuquan con el satélite militar Yaogan 30. La órbita inicial, heliosíncrona, fue de 626 x 655 kilómetros de altura y 98,1º de inclinación. Este ha sido el quinto lanzamiento espacial de China de 2016 y el 29º en todo el mundo en este año. También ha sido el 227º lanzamiento de un cohete Larga Marcha y el 28º de un cohete CZ-2D.

Lanzamiento del Yaogan 30 (Xinhua).
Lanzamiento del Yaogan 30 (Xinhua).

Yaogan 30

El Yaogan 30 (遥感卫星三十号 o YG-30) es un satélite militar de características secretas construido por CAST (China Aerospace Science and Technology Corporation/中国航天科技集团公司), aunque los expertos creen que se trata de un satélite espía óptico. La denominación Yaogan (‘satélite de detección remota’) es en realidad una ‘tapadera’ para varias series de satélites militares independientes, tanto de reconocimiento óptico como mediante radar. El Yaogan 30 es similar a los Yaogan 2 (2007), Yaogan 4 (2008), Yaogan 7 (2009), Yaogan 11 (2010) y Yaogan 24 (2014), por lo que formaría parte de la familia Jianbing 6.

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La nave espacial CST-100 Starliner es el patito feo de los nuevos vehículos tripulados de los Estados Unidos. Es habitual que la Dragon V2 de SpaceX y la Orión de la NASA se lleven todos los titulares, mientras que la cápsula de Boeing apenas logra llamar la atención. Y parece que este va a seguir siendo el caso, ya que Boeing ha anunciado que retrasa el primer vuelo tripulado de la CST-100 hasta 2018, un año más tarde de lo previsto.

Nave CST-100 Starliner de Boeing (Boeing).
Nave CST-100 Starliner de Boeing (Boeing).

A lo largo de esta década la NASA ha subvencionado el desarrollo de varias naves tripuladas para dar servicio a la estación espacial internacional (ISS) a través de los programas CCDev, CCiCap y CCtCAP. En septiembre de 2014 la agencia espacial anunció que finalmente solo se construirían la CST-100 Starliner y la Dragon V2, dejando atrás a la lanzadera DreamChaser de Sierra Nevada. De acuerdo con el contrato CCtCAP (Commercial Crew Transportation Capability) de ese año, Boeing recibiría 4200 millones de dólares para desarrollar la nueva nave de cara a una primera misión tripulada en 2017.

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