La agencia espacial europea (ESA) ya ha elegido tres finalistas para la quinta misión de tipo M (de coste medio) de su historia, denominada M5. Las ganadoras son THESEUS, SPICA y EnVision, seleccionadas de entre un total de 25 propuestas. Como suele ser normal en estos casos, solo puede quedar una. Pero mejor no aguantemos la respiración, porque la ESA no hará pública su decisión hasta 2021. Recientemente la agencia espacial eligió la ganadora para la misión M4, que será el telescopio ARIEL para el estudio de atmósferas exoplanetarias, así que es normal que no tenga prisa. Veamos ahora estas misiones finalistas en detalle.

sasa
Telescopio espacial infrarrojo europeo-japonés SPICA (ESA/INTA).

SPICA

SPICA (SPace Infrared telescope for Cosmology and Astrophysics) es un telescopio espacial de 3,5 toneladas que observará el infrarrojo medio lejano. Realizada en colaboración con la agencia espacial japonesa JAXA, dispondrá de un espejo principal de 2,5 metros de diámetro y cubrirá las longitudes de onda de 12 a 230 micras, por lo que estará refrigerado hasta los 8 kelvin. Básicamente se trata de una versión mejorada y supervitaminada del antiguo telescopio espacial Herschel de la ESA. De ser aprobada será lanzada en 2029 mediante un cohete H3 japonés y estará situada en el punto de Lagrange L2 del sistema Tierra-Sol.

Leer más

La imagen no es gran cosa, cierto, pero si tenemos en cuenta que ha sido tomada desde un pequeño satélite de apenas 13,5 kg la cosa cambia. Y mucho. Porque nunca antes un satélite tan pequeño había fotografiado el sistema Tierra-Luna desde un millón de kilómetros de distancia. Contémplala teniendo esto en cuenta:

La Tierra y la Luna vistas por el cubesat MarCO B a un millón de km de distancia (NASA/JPL).
La Tierra y la Luna vistas por el cubesat MarCO B a un millón de km de distancia (NASA/JPL).

El artífice de la imagen es el cubesat MarCO-B, que fue lanzado el pasado 5 de mayo rumbo a Marte junto a su hermano gemelo MarCO-A y la sonda marciana InSight. MarCO-B ha sido apodado EVE, mientras que a MarCO-A se le conoce como WALL-E, como no podía ser de otra forma. La imagen fue tomada el 8 de mayo, cuando los dos cubesats alcanzaron el millón de kilómetros de distancia. Si todo sale bien los MarCO (Mars Cube One) se convertirán en los primeros cubesats en alcanzar Marte el próximo 26 de noviembre. Los dos satélites no entrarán en órbita de Marte y pasarán de largo (a una distancia de entre tres mil y cuatro mil kilómetros), pero primero intentarán transmitir telemetría del descenso de InSight a través de la atmósfera marciana.

Leer más

En abril de 2018 se realizaron nueve lanzamientos orbitales, tres de Estados Unidos, dos de China, dos de Rusia, uno de India y uno europeo. En total se pusieron en órbita 18 satélites: cuatro estadounidenses, nueve chinos, uno ruso, uno indio, uno japonés, uno británico y uno europeo. A estos satélites hay que añadir tres cubesats que viajaron a la ISS a bordo de la nave de carga Dragon SpX-14 y que fueron puestos en órbita desde la estación, así como los tres satélites militares secretos estadounidenses que se desplegaron desde el satélite EAGLE. Abril se cerró con cuarenta lanzamientos orbitales realizados en 2018. Tanto EEUU como China terminaron abril con doce lanzamientos cada uno.

Lanzamiento de un Atlas V en la misión AFSPC-11 con varios satélites militares (ULA).
Lanzamiento de un Atlas V en la misión AFSPC-11 con varios satélites militares (ULA).

1- Lanzamiento de la nave de carga Dragon SpX-14

El 2 de abril de 2018 a las 20:30 UTC la empresa SpaceX lanzó un cohete Falcon 9 v1.2 Block 4 con la nave de carga Dragon SpX-14 (CRS-14 según SpaceX) con 2.630 kg de carga (1.721 kg presurizados) para la estación espacial internacional (ISS) en la misión F9-052. El lanzamiento tuvo lugar en la rampa SLC-40 de la Base Aérea de Cabo Cañaveral (Florida). La etapa B1039, de tipo Block 4, fue desechada. Esta etapa había lanzado previamente la Dragon SpX-12 en agosto de 2017, así que este fue su segundo y último vuelo. La Dragon SpX-14 reutilizó la cápsula C110 (Dragon 10), que fue empleada por primera vez en abril de 2016 durante la misión SpX-8. Este fue el sexto lanzamiento de un Falcon 9 en 2018 y el 52º de este lanzador en su historia (el 32º de la versión v1.2), además de ser el décimo lanzamiento orbital de EEUU este año. La órbita inicial fue de 204 x 357 kilómetros de altura y 51,6º de inclinación.

Leer más

Europa y Encélado compiten entre sí por el puesto del mundo más prometedor del sistema solar desde el punto de vista astrobiológico. Ambas lunas poseen un océano interno con un fondo rocoso bajo una corteza exterior de hielo, pero presentan diferencias importantes. Europa es significativamente más grande que Encélado, por lo que su potencial biológico es mucho mayor. Sin embargo Encélado cuenta con una característica que lo hace muy, pero que muy atractiva: la presencia en el hemisferio sur de chorros de agua —y otras partículas— procedentes del océano interior. Estos géiseres nos permiten analizar la composición del océano de forma directa sin necesidad de aterrizar en la superficie, simplemente pasando a través de los chorros. Eso significa que la exploración de Encélado es muchísimo más accesible para una sonda espacial, de ahí que en los últimos años el interés por este satélite se haya multiplicado. Pero, como si de un concurso se tratase, Europa parece que no quiere quedarse atrás y también nos ha mostrado sus propios géiseres. Bueno, o eso parece.

asas
Sonda espacial Galileo antes de su lanzamiento (NASA).

El asunto de los géiseres de Europa lleva sobre la mesa desde 2013, cuando el telescopio espacial Hubble descubrió lo que parecía ser una acumulación de agua inusual en algunas zonas de la luna, lo que se interpretó como uno o varios chorros de hielo que salían de su corteza. A pesar de varias campañas de observación posteriores no se ha podido confirmar más allá de toda duda la presencia de dichos géiseres, aunque los repetidos avistamientos de los mismos —el último en 2016— ha provocado que la comunidad científica considere que son reales. De hecho, la sonda Europa Clipper llevará varios instrumentos (MASPEX, UVS y SUDA) que permitirán caracterizar estos chorros si es que aparecen cuando la nave llegue a Júpiter a finales de la próxima década. Pero, ¿cómo estamos seguros que estos chorros no son un fenómeno esporádico o muy reciente? Imposible saberlo… o no, porque quizás la sonda Galileo detectó los géiseres hace dos décadas, aunque en su momento nadie se dio cuenta de ello.

Leer más

El concepto de zona de habitabilidad o zona habitable (ZH) es probablemente uno de los más incomprendidos y de los que más confusión ha creado en la astronomía durante las últimas décadas. La zona de habitabilidad es esa región alrededor de una estrella en la que un planeta, dadas las condiciones adecuadas, puede tener agua líquida en su superficie. La letra pequeña viene en esas «condiciones adecuadas», porque ahí se juntan todo tipo de factores, desde como tener una atmósfera lo suficientemente densa o un periodo de rotación adecuado junto con otros como poseer un campo magnético intenso o tectónica de placas. Es más, desconocemos la influencia real de muchos de estos factores a la hora de garantizar la presencia de agua líquida. Además el concepto solo se refiere al agua, no a la vida, porque toda la vida en la Tierra necesita de agua para sobrevivir. Pero evidentemente el gran público cuando lee que se ha descubierto un «planeta habitable» o, con menos dramatismo, «potencialmente habitable» se imagina algo más que agua.

La zona habitable alrededor de varios tipos de estrellas (NASA).
La zona habitable alrededor de varios tipos de estrellas (NASA).

Sea como sea, entre los principales factores que determinan la zona habitable es la composición atmosférica. En concreto, los límites de la zona habitable tal y cómo la conocemos dependen fuertemente del dióxido de carbono y el agua. El límite interior de la ZH clásica viene dado por la distancia a la estrella en la que las temperaturas superficiales de un planeta superan la del punto crítico del agua (374 ºC). Cualquier planeta con mares u océanos que esté más cerca de la estrella que este límite sufrirá un efecto invernadero desbocado que terminará con la evaporación total de todas las masas de agua y el incremento de la temperatura media, ya que el vapor de agua es también un potente gas de efecto invernadero. Y, sí, esto es lo que creemos que le sucedió a Venus.

Leer más

Hace tres años se planteó seriamente la posibilidad de que el rover Mars 2020 de la NASA incorporase un helicóptero, o mejor dicho, un pequeño dron de exploración. Después de muchos tiros y aflojas la NASA ha aprobado la misión de la pequeña aeronave, que, con un poco de suerte, en 2021 se convertirá en el primer artefacto volador que surca los cielos del planeta rojo. A la espera de un nombre más inspirador, el cacharro ha sido bautizado como Mars Helicopter Technology Demonstrator, dejando claro que no se trata de un vehículo maduro, sino que es un demostrador tecnológico.

El rover 2020 llevará un helicóptero (NASA).
El rover 2020 llevará un helicóptero (NASA).

El dron tendrá una masa de 1,8 kg (por lo que solo pesará 0,7 kgf en Marte) y dispondrá de dos conjuntos de aspas contrarrotatorias que girarán a tres mil revoluciones por minuto, diez veces más rápido de lo que giran las aspas de un helicóptero en la Tierra para compensar la tenue atmósfera marciana. El dron usará unos pequeños paneles solares para recargar sus baterías y estará dotado de una instrumentación muy básica, principalmente una cámara que nos ofrecerá espectaculares vistas del rover en su lugar de aterrizaje (que, por cierto, todavía no se ha elegido, aunque mi voto personal va a Jezero). La vida útil de la misión será de solo treinta días durante los cuales se efectuarán hasta cinco vuelos.

Leer más

Hoy es un día clave para los planes de SpaceX. Por fin ha despegado la última versión del Falcon 9, denominada Block 5. El Block 5 es la culminación de años de trabajo y pretende ser la variante definitiva del exitoso Falcon 9. SpaceX se juega mucho con esta nueva versión. El Block 5 deberá ser capaz de reutilizar su primera etapa múltiples veces y, de este modo, hacer realidad el sueño de Elon Musk de abaratar los costes de acceso al espacio de forma drástica. Este cohete será también, con suerte, el encargado de hacer ganar a SpaceX el suficiente dinero para que pueda desarrollar, aunque sea en parte, el cohete gigante BFR y llevar a cabo los ambiciosos planes de viaje a Marte. El Block 5 será también el encargado de lanzar la nave tripulada Dragon 2 en misiones hacia la ISS (mientras que el Atlas V llevará a la Starliner de Boeing). Por todos estos motivos no es exagerado decir que el lanzamiento del Block 5 es muchísimo más importante que el despegue inaugural del Falcon Heavy.

Lanzamiento del Falcon 9 Block 5 (Tom Cross).
Lanzamiento del Falcon 9 Block 5 (Tom Cross).

El lanzamiento del Falcon 9 v1.2 Block 5 tuvo lugar desde la rampa 39A del Centro Espacial Kennedy (Florida) a las 20:14 UTC del 11 de mayo de 2018. La carga en esta misión era el satélite de comunicaciones Bangabandhu (Bangabandhu Satellite-1), el primer satélite de Bangladesh. El lanzamiento había sido aplazado el día 10 de mayo a un minuto del despegue. La etapa B1046, la primera de tipo Block 5, aterrizó en la barcaza Of Course I Still Love You, situada a unos 550 kilómetros frente a las costas de Florida. Exteriormente el nuevo Block 5 se caracteriza por su nuevo esquema de color blanco y negro. Las patas del tren de aterrizaje son ahora negras, al igual que la sección interetapa (interstage). La versión Block 5 ha sido concebida para ser reutilizada hasta diez veces con un mínimo mantenimiento —sea lo que sea que entiende SpaceX por «mínimo»— y hasta cien veces con operaciones de mantenimiento. Musk espera que el Block 5 realice al menos trescientas misiones antes de ser retirado. Y no solo eso, también debe ser capaz de aterrizar y ser reutilizada en otra misión en un tiempo mínimo de 24 horas. Para ello el Block 5 incorpora numerosas modificaciones, siendo las más importantes las siguientes:

Leer más

En noviembre de 1988 el primer transbordador soviético de la serie Burán partió hacia el espacio sin tripulación. En aquel momento nadie podía imaginar que aquella iba a ser la primera y última misión del proyecto espacial más costoso y avanzado jamás desarrollado por la Unión Soviética. La nave 1.01 había sido originalmente bautizada como Baikal y se cambió su nombre a última hora para que fuese similar al del programa que debía representar. Pero no era la única. La URSS estaba construyendo en esos momentos cinco transbordadores espaciales que debían servir para todo tipo de misiones: desde llevar víveres y carga a la estación espacial Mir, hasta supervisar el despliegue de estaciones de combate láser de tipo Skif. El Burán había sido concebido en los años 70 como una respuesta simétrica al shuttle estadounidense, un programa que los militares soviéticos consideraban una amenaza potencial. Diez años más tarde ya era evidente que el transbordador de la NASA no era en absoluto un arma terrorífica y, para colmo, en 1986 quedó patente la falta de seguridad del sistema con el accidente del Challenger.

sas
Así se habría acoplado una Soyuz de rescate a una lanzadera del programa Burán usando el sistema APAS-89 (Vadim Lukashevich/www.buran.ru).

A raíz de esta tragedia las autoridades soviéticas aumentaron las medidas de seguridad del Burán. Al fin y al cabo la URSS ya tenía las naves Soyuz y la estación Mir en servicio en servicio y pronto estaría en activo la nave Zaryá, una «súper Soyuz» parcialmente reutilizable que debía aterrizar usando retropropulsores. Una primera medida fue reducir la tripulación de ocho a cuatro cosmonautas como máximo hasta nueva orden. De esta forma los cuatro tripulantes viajarían en la cubierta superior y podrían salvar sus vidas usando asientos eyectables (el shuttle había llevado dos asientos eyectables operativos durante sus primeras cuatro misiones). Los asientos no eran tan buenos como la torre de escape de la Soyuz (SAS) que había evitado la muerte de la tripulación de la Soyuz T-10-1 en 1983, aunque en teoría podrían usarse a una mayor altura y velocidad que los del shuttle gracias a que el cohete Energía no llevaba cohetes de combustible sólido. Pero no era suficiente. ¿Y si la nueva nave espacial sufría algún desperfecto en órbita?¿Y si el escudo térmico cerámico resultaba dañado durante el lanzamiento o no se podían cerrar las compuertas de la bodega de carga? La respuesta era tan simple como terrible. No había escape posible para la tripulación. ¿La solución? Algo tan simple como idear un sistema de rescate en órbita basado en una nave Soyuz.

Leer más

Como es bien sabido Estados Unidos decidió hace cerca de una década subvencionar a la iniciativa privada para llevar primero carga y luego astronautas hasta la estación espacial internacional (ISS). Esta iniciativa, conocida con el nombre genérico de CRS (Commercial Resupply Services), tomó un cariz fundamental a partir de 2011, cuando la NASA retiró el transbordador espacial sin un sustituto. Hasta ese momento el shuttle se usaba para llevar cargamento y personas hasta la ISS. Con el transbordador fuera de servicio EE UU no solo se quedó sin un medio de acceso independiente para sus astronautas, que desde entonces dependen de las naves Soyuz rusas para viajar a la ISS, sino también para su carga. La ISS pasó a ser abastecida solamente por las naves rusas Progress (las únicas que pueden trasvasar combustible y elevar la órbita de la estación), las japonesas HTV y las europeas ATV. En 2008 la NASA financió a SpaceX con 1.600 millones de dólares para llevar a cabo doce vuelos de carga hasta 2015 y a Orbital (actualmente Orbital ATK) con 1.900 millones para realizar ocho vuelos en el mismo periodo.

asas
Dinero invertido por la NASA en la iniciativa privada para desarrollar naves tripuladas y de carga (NASA OIG).

Este dinero permitió el desarrollo de las naves de carga Dragon (SpaceX) y Cygnus (Orbital), pero también de los lanzadores Falcon 9 v1.0 y Antares. Para SpaceX este contrato supuso una inyección de dinero fundamental justo cuando la empresa se encontraba muy cerca de entrar en bancarrota. Mientras SpaceX decidió invertir el dinero de la NASA de acuerdo con la visión de Elon Musk para desarrollar casi toda la tecnología por su cuenta, y así tener el control de la misma, Orbital optó por subcontratar la mayor parte de sistemas. Por eso el Falcon 9 y la Dragon son vehículos casi 100% estadounidenses, pero el cohete Antares es básicamente una creación ruso-ucraniana y los principales componentes de la Cygnus se fabrican en Italia o Japón, entre otros países. El dinero aportado por la NASA supuso aproximadamente la mitad del coste de desarrollo del Falcon 9/Dragon y Antares/Cygnus. El resto fue aportado por ambas empresas.

Leer más

¿Cómo es el interior de Marte?¿Tiene un núcleo líquido?¿Cuál es el espesor de su corteza? Todas estas preguntas, y muchas otras, serán respondidas por la sonda InSight, que ha despegado hoy día 5 de mayo de 2018 a las 11:05 UTC rumbo a Marte al inicio de una ventana de lanzamiento de dos horas. La sonda ha partido a bordo de un cohete Atlas V 401 desde la rampa SLC-3E de la Base Aérea de Vandenberg (California) en la misión AV-078. InSight (Interior Exploration using Seismic Investigations, Geodesy and Heat Transport) es la primera sonda diseñada específicamente para estudiar el interior de Marte, aunque no la primera que analiza la estructura interna de un planeta (esa fue la sonda Juno, actualmente alrededor de Júpiter). Entre otros instrumentos InSight lleva la estación meteorológica española TWINS.

Sonda InSight (NASA).
Sonda InSight (NASA).

InSight quedó situada en una trayectoria de escape terrestre 1 hora y 33 minutos después del lanzamiento gracias a dos encendidos de la etapa Centaur. El despegue de InSight marca el lanzamiento orbital número 42 de este año y el primer lanzamiento interplanetario jamás efectuado desde la base de Vandenberg, situada en la costa oeste de EE UU. Junto con InSight también se han lanzado los satélites MarCO 1 y MarCO 2, los primeros cubesats interplanetarios. Los dos MarCO (Mars Cube One) son dos cubesats 6U que intentarán retransmitir telemetría del descenso de InSight, aunque no entrarán en órbita de Marte. Si todo sale bien el 26 de noviembre de este año InSight se convertirá en la octava sonda de la NASA que aterriza con éxito en el planeta rojo después de recorrer 485 millones de kilómetros. Su misión primaria debe durar un año marciano, hasta el 24 de noviembre de 2020.

Leer más